Sobre llovido, mojado

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Hay ocasiones en las que una desgracia no parece suficiente, se suma otra y sobreviene una calamidad. Se vuelve aún peor si quien las sufre es el propio autor de las dos. Esto acaba de suceder en la Argentina, cuyo gobierno preside la señora Cristina Fernández de Kirchner.

Uno de los dos sucesos que afligen a los argentinos –no solo el gobierno es el malamente afectado, sino también su pueblo–, gira en torno a los llamados “fondos buitres”. Se trata de bonos argentinos emitidos bajo la legislación de Nueva York y que, luego en una época difícil para la Argentina, fueron adquiridos en el mercado a un precio muy bajo y que, ahora, ya vencido el plazo, se intenta  cobrar el 100 % de su valor nominal. Los tenedores de los bonos han demandado al gobierno argentino, obteniendo una sentencia favorable dictada por un juez de Nueva York. La sentencia fue ratificada por la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos. Miles de millones de dólares  se deberán  pagar en un tiempo en que la Casa Rosada enfrenta dificultades por una complicada coyuntura en la que confluye una muy alta inflación: la segunda después de la venezolana.

Cuando aún no se ve otro camino que el pago de los bonos, cualesquiera sean las condiciones, plazos y quitas negociadas, acaba de surgir otro suceso que, aunque esperado, ha perturbado aún más a los argentinos: por primera vez en su historia, un vicepresidente en ejercicio es enjuiciado por actos de corrupción. El juez federal Ariel Lijo procesó al Vicepresidente de la Argentina, Amado Boudou, por los delitos de cohecho pasivo y negociaciones incompatibles con su función: habría aceptado como soborno el 70% de las acciones de la imprenta Ciccone (fue la encargada de la impresión de moneda)  para influir en que se levante su quiebra. “Esta decisión implica un fuerte impacto político para el Gobierno, en el momento en el que enfrenta una delicada situación por el fallo de la justicia de Estados Unidos que obliga a pagarles a los holdouts” (Hernán Capiello. “Boudou fue procesado por cohecho…”. La Nación, 28.06.2014).

No debe ser muy llevadero para la presidente Cristina de Kirchner, luego de haber alcanzado un extraordinario apoyo popular –en 2011 fue reelecta con el 54,11 % de los votos–, que le sobrevengan adversidades, que ya han tenido un efecto: se acabó su sueño, difundido por la diputada Diana Conti, de habilitarse para la reelección indefinida y convertirse en la “Cristina eterna”. En suma, sobre llovido, mojado, como dice el refrán popular.

Marcelo Ostria Trigo

Publicado en: El Deber, EJU, HoyBolivia, La Patria de Oruro, 2 de julio de 2014

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