Claves de las estrategias y del debate

Hablaron las urnas de la ciudad de Buenos Aires: Mauricio Macri. Las palabras del candidato a presidente por Pro en los festejos inmediatamente posteriores a conocerse los resultados fueron muy claras: se olvidó de la elección local y fue sensible a ese electorado que concentró sus votos en el candidato que lo representa.

Esta primera vuelta mostró que el voto total recogido por Pro en las PASO era firme, pero esto tiene más que ver con la sensibilidad a la candidatura de Macri que a los méritos electorales de Rodríguez Larreta. Una derrota de este último en la ciudad sería una mala noticia.

Cuando, semanas atrás, Rodríguez Larreta, Lousteau y Recalde debatieron por televisión, se hicieron patentes las diferencias en los modos con que encararon sus campañas.

Lousteau no tenía más remedio que concentrar el fuego en las cuestiones locales, y así lo hizo, con un discurso crítico y filoso, que reconocía no obstante algunos méritos de la gestión de Pro en la ciudad.

Recalde parecía no estar en la ciudad de Buenos Aires, sino a bordo de un avión de Aerolíneas Argentinas, y se respaldó enfáticamente en el clivaje nacional entre «dos modelos», intentando mostrar cómo Rodríguez Larreta y Lousteau eran parte del mismo.

Lo más llamativo fue lo de Rodríguez Larreta: no atacó, se respaldó fuertemente en la gestión macrista e insistió muchísimo en las nuevas propuestas. Tal vez fuera la mejor alternativa, pero quedó algo apretado entre la agresividad de Lousteau y las chicanas de Recalde.

En última instancia, el punto implícito, pero fuerte, de Larreta fue: estamos demostrando en la Capital Federal lo que somos capaces de hacer en el país.

Aunque retuvo algo menos que la totalidad de los votos de Pro en las PASO, la estrategia fue eficiente porque el electorado de la ciudad ya le ha abierto la puerta a la elección nacional. Y éste es el dato fuerte del comicio, en términos agregados.

Desde luego, una desagregación social y geográfica nos permitiría un panorama más completo, poniendo en blanco y negro los logros, pero también los serios defectos -básicamente su sesgo social- de la gestión de gobierno.

Un Lousteau empeñoso y bastante temible como debatidor puede encontrar aquí una vulnerabilidad de la que sacar partido. Y Larreta, ahora sí, se valdrá de la campaña nacional de Pro como palanca para «recorrer la ciudad puerta por puerta».

Vicente Palermo, Socio del CPA
La Nación, 6-7-15

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