Del 11 de Septiembre al 7 de Octubre

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El pasado 11 de septiembre se cumplieron 25 años de los ataques perpetrados por el terrorismo islamista en Nueva York. En los días previos a los actos conmemorativos se instó al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, a abstenerse de asistir por considerar que su presencia podría perturbar la solemnidad en la Zona Cero. Mamdani apareció allí, donde antes del 11-S se alzaban las Torres Gemelas, fue captado por las cámaras en compañía de la representante demócrata Alexandria Ocasio-Cortez. Se los ve distendidos, mientras conversan alegremente y ríen a carcajadas. Entre tanto, los familiares de las víctimas sollozan y recuerdan los nombres de sus seres queridos, casi tres mil fallecidos.

El próximo miércoles, 7 de octubre, se cumplen tres años del acto de genocidio cometido por Hamas. La barbarie del terrorismo islamista en Israel, recuérdese, fue transmitida prácticamente en vivo. Ezra Shabot, analista político y catedrático universitario mexicano, precisa que las víctimas se redujeron a 1200 personas porque la reacción israelí, aunque tardía y sin coordinación por parte del ejército hebreo, “impidió el objetivo final que era exterminar a cuántos habitantes fuese posible”. Sin embargo, mientras estos hechos sucedían en Israel, en Gaza celebraban el ataque al “enemigo sionista”.

Ayaan Hirsi Ali, fundadora de AHA Foundation, ONG que promueve las libertades, hizo referencia a la importancia de las palabras para señalar que el 11-S no fue, como ahora pretenden algunos, un accidente aéreo o un incidente de aviones y secuestrados. En rigor fue un ataque terrorista. El uso de eufemismos, sostiene la también editora de Restoring the West, publicación que defiende la civilización occidental, habilita la comisión de atrocidades.

Bill Maher, presentador y comentarista político neoyorkino, también una editorial al 11-S y a lo que vino después, la guerra contra que el terrorismo que Estados Unidos ha librado y ha ganado manteniéndose relativamente a salvo de otro ataque de esas características. En ese momento, al parecer, había mayor consenso semántico para definir los actos y a los perpetradores. “Ahora, muchos medios ni siquiera quieren que pronuncies la palabra con T (terrorismo). En el 20º aniversario, cuatro asociaciones periodísticas estadounidenses publicaron una guía que decía que “terrorismo” solo debía usarse entre comillas porque es “emocional y políticamente cargado”. Sí, el Mundial también lo es, pero no ponemos “fútbol” entre comillas”, ironizaba Maher al cuestionar si ya no se puede decir quiénes fueron los malos aquella mañana del 11 de septiembre en la que los 19 secuestradores compartían “una visión del mundo”. La televisión estatal canadiense, retoma el editorialista, indicó a sus periodistas: “No se refieran a los atentados del 11 de septiembre como atentados terroristas”, mientras que la BBC dijo a sus reporteros que usar la palabra “terrorista” puede ser “una barrera más que una ayuda para entender”.

Para el presentador estadounidense lo que constituye una barrera es la mentira. Maher habla del debate posterior al 11-S: “¿Fue esto un choque de civilizaciones? Lo fue y lo sigue siendo. No entre musulmanes y cristianos (…) sino entre islamismo radical versus liberalismo occidental. Sí, eso es real”, añade. La gran paradoja es que muchos liberales terminaron del lado de los islamistas que buscan eliminar el sistema de valores que los primeros defienden y exterminar o someter a sus exponentes y defensores.

Maher habla de la cobardía de los políticos del Partido Demócrata y el cénit de su confusión moral inocultable ya en relación con Gaza y el mal llamado genocidio. A estos se suman artistas e influencers de redes sociales. El comentarista los controvierte: “No es un genocidio. Es un contraataque en una guerra, una guerra que se le hace a Israel desde 1.948, basada en la premisa ridícula de que los judíos no pertenecen al único lugar de la tierra donde son indígenas e indiscutiblemente su tierra ancestral”. Desmiente, también, la presunta hambruna a la que Israel ha sometido a los gazatíes y explica cómo los terroristas de Hamas han robado los alimentos. Israel facilitó el ingreso de 94.000 camiones con más de 1,8 millones de toneladas de ayuda y permitió que más de 36.000 pacientes salieran de Gaza para tratarse, “ciertamente no es lo que harías si estuvieras intentando un genocidio (…) ‘Gaza = genocidio’ es una mentira. Una mentira fácilmente demostrable. Y el hecho de que tantos demócratas prominentes la acompañen es, para mí, el peor momento del partido”, sostiene.

Las palabras tienen significados reales, precisa este comentarista político, “-cidio” significa matar. Fratricidio: matar a un hermano. Homicidio: matar a un semejante. Suicidio: matarse a sí mismo. Genocidio: matar o intentar matar a un pueblo entero. No puede alterarse la definición de genocidio para que signifique lo que algunos pretenden. Lo de Gaza ha sido un “contraataque en una guerra donde muere gente, incluidos civiles”. Es lo que ocurre en todas las guerras. “En Gaza ha habido unas 73.000 muertes, la cifra representa alrededor del 3% de la población. Es trágico, sí, pero no es genocidio. En Polonia, antes de la Segunda Guerra Mundial, había tres millones de judíos, quedaron 45.000. Eso es genocidio”, finalizaba Maher. Y no olvide que no todos los fallecidos de Gaza eran civiles. ¿Cuántos de estos eran terroristas?

Ezra Shabot, en su artículo “Genocidio” publicado en la revista mexicana Nexos y que desató ya no sólo una oleada de críticas sino la manifestación muy visible de antisemitismo en la militancia, intelectualidad y activismo mexicano a inicios de agosto, analiza que “El aniquilamiento sistemático de un grupo étnico, nación o una religión determinada es lo que se define como genocidio” y, en consecuencia, el uso indiscriminado de este concepto tiene como propósito banalizarlo “al grado de convertir cualquier conflicto bélico en un ilegítimo acto de defensa al considerarlo como un genocidio predeterminado”.

En línea similar a Maher, Shabot plantea que “La narrativa sobre el supuesto genocidio palestino en Gaza no se sostiene”. Analiza, desde la perspectiva del mundo musulmán que nunca ha separado la religión y el Estado, por qué la presencia de un Estado judío como Israel se convierte en una entidad inaceptable para el islamismo: los no creyentes en Alá y en Mahoma son “infieles” a quienes les queda el sometimiento o el exterminio en los lugares más extremistas donde el fundamentalismo no permite disidencia alguna.

Presentar a “Israel como un Estado genocida sirve como argumento para cuestionar el derecho a la legítima presencia judía en Medio Oriente, y de paso avivar un antisemitismo creciente en Europa y los Estados Unidos”, puntualiza este analista y profesor mexicano. Esto último se hace extensivo a América Latina donde el antisemitismo también está teniendo lugar tal y como se ha visto recientemente en México y en Colombia. De hecho, en el país sudamericano el antisemitismo ha sido muy azuzado por Gustavo Petro en sus roles de presidente y expresidente.

Clara Riveros

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SEPTIEMBRE 30, 2026

Diálogo con José María Lizundia a propósito de la invasión de Ceuta

El abogado y escritor español, José María Lizundia, ha estado observando y escribiendo sobre la marcha de los eventos acaecidos en Ceuta estas semanas. El agudo ensayista anticipa, en breve, la publicación de un nuevo libro con su análisis y reflexión respecto a la que ha denominado “autólisis de Marruecos”.

Clara Riveros: Transcurridos varios días de la invasión de Ceuta, en estricta definición de la RAE, se han contabilizado al menos un centenar de fallecidos tratando de alcanzar el enclave español en el norte de África. Pero, todavía hoy, son miles de jóvenes los que permanecen acampando en las playas. Los ceutíes están al límite de sus posibilidades y capacidades para soportar las consecuencias y los costos de esta invasión con todas sus implicaciones. ¿Qué opina, como español, de lo que está ocurriendo en Ceuta y de sus implicaciones y consecuencias?

José María Lizundia: Las relaciones políticas se restablecerán, las de los pueblos no. Más no se ha podido hacer por el hundimiento de la imagen no ya de Marruecos, que también, sino de los marroquíes entre los españoles. Todo ello se traslada a Europa. Se ha logrado acrecentar exponencialmente unas categorías que pasan a inscribirse en el inconsciente colectivo: recelo, prevención, desconfianza, sospecha, peligrosidad, suciedad (hay demasiadas imágenes incluso escatológicas). Negación radical de su país.

La invasión será perjudicial más que para Marruecos para los marroquíes. Como efecto secundario, el monarca va a contribuir notablemente a fulminar a su servicial Doctor Sánchez. Era un espejismo que avanzáramos hacia una convergencia de civilizaciones. Los golpes de grandeza: 70.000 transfronterizos y 130.000 espectadores son magnitudes desmesuradas como puedan serlo sus consecuencias. No olvido la carta de 2021 de los 250 intelectuales hispano marroquíes, ahora silentes.

Las anexiones territoriales, pese al derrotismo generalizado actual, son de muy difícil consumación. Lo que sí es muy fácil y muy prolongado en el tiempo es el desprestigio de comunidades y de países. Las fronteras y las mentalidades ya son otras. ¡Qué autólisis!

Pedro Sánchez, su exención moral y cognitiva, reluce cuando atribuye la invasión de Ceuta, reconociendo que se ha violado la integridad territorial de España a ‘las mafias’. Eso supone un desprecio total a Marruecos: al monarca, al gobierno y al majzén, porque, este ser tan poco dotado y delirante no debería dar a entender que Marruecos es necesariamente un Estado dominado por las mafias, sin posibilidad de control sobre su Policía, sin servicios secretos, sin gendarmes fronterizos, ni gestión del transporte por carretera, sin capacidad de impartir órdenes y gobernar; sin ningún poder recaudatorio en manos de las mafias -si han cobrado, tirando muy a la baja, 500 dólares por 60.000 migrantes da 30 millones: es mucho dinero cuyas cuotas sustraen al majzén, Hacienda, monarca y estadios.

C.R.: ¿Qué sustento jurídico o legal tiene esa reivindicación de Ceuta y Melilla que hacen en Marruecos?

J.M.L.: No creo nada fácil, pese a todos los temores y pesimismo repercutidos, que una anexión territorial pueda triunfar. Sin un solo título de Derecho Internacional, de los varios posibles, ninguno; tampoco históricos, ninguno; ni culturales en su multiculturalidad. No concurren condiciones históricas, jurídicas, territoriales o culturales para cualquier cambio del estatuto jurídico político de Ceuta y de Melilla.

Desde el punto de vista histórico institucional Ceuta y Melilla siempre han pertenecido y sido territorio español, sin interrupción desde hace seis siglos. A pesar de su enclave en el continente africano han resultado indemnes a todos los avatares de la historia con sus eventuales cambios de titularidades. Tampoco constan disputas y enfrentamientos interiores entre facciones o etnias en la convivencia de culturas y religiones distintas con ámbitos particulares de culto, cementerios, festividades, lo que siempre se aduce como motivo de multiculturalidad, convivencia y tolerancia. No existen convenios, tratados bilaterales con Marruecos o multilaterales, tampoco mandatos o protectorados internacionales, acuerdos temporales entre potencias que prevean cualquier tipo de reversibilidad de su estatus nacional. No hay base alguna en el Derecho Internacional para dar cobertura legal a una modificación de soberanía. Ni Ceuta ni Melilla hacen parte de los 17 Territorios No Autónomos que quedan en el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas donde sí ha estado el Sáhara Occidental y sigue estando Gibraltar. De intentar persistir en esa extemporaneidad habría que atenerse a la voluntad de la población que, parece del todo improbable, que optara por Marruecos en detrimento de España y Europa.

Melilla pertenece a España desde 1.497, antes que Navarra en 1.515. Aunque resulte increíble, 18 años antes de la incorporación de Navarra a la Corona de Castilla (1.515) ya forma parte de ella Melilla (1.497). Ceuta, conquistada por Portugal en 1.415, hace parte de España desde 1.580 cuando fue incorporada a España por la unión de las coronas de España y Portugal. El reino de Marruecos está a siglos de nacer.

Allal al-Fasi, fundador del partido Istiqlal, tras la independencia de Marruecos en 1956, es partidario de la restauración integral de Marruecos, incluso de allá donde no ostentó nunca la soberanía. Se recuperan los dos protectorados, francés y español, la ciudad internacional de Tánger, Sidi Ifni, incluso el Sáhara mucho después. Faltarían Ceuta y Melilla. Pero, ni Ceuta ni Melilla hacen parte de los 17 Territorios No Autónomos del Comité de Descolonización de la ONU, como sí lo está, por ejemplo, Gibraltar. Soy partidario de la pertenencia de Gibraltar al Reino Unido, ello genera la verdadera diversidad del Estrecho.

Si a pesar de la ausencia de cualquier titulo jurídico, histórico y cultural se forzase la desmembración de su país secular, solo cabría recurrir a la voluntad de la población a pronunciarse y los españoles de las comunidades, tanto cristiana como musulmana, están perfectamente integradas y representadas en la institución autonómica de las ciudades y son ejemplo de convivencia multicultural. No hay dato alguno para suponer que los españoles de religión musulmana quisieran dejar de serlo para pasar a ser marroquíes. Mucho menos tras la invasión de más de 60.000 marroquíes dirigidos por Rabat. Valga decir, el comportamiento ha sido ejemplar, proporcionalmente hablando, y los incidentes escasos. Es difícil imaginar ese comportamiento en París, en barrios de Bélgica o en Londres.

C.R.: He oído en estas semanas a cierto progresismo español decir que lo de Ceuta ha sido una estrategia de Marruecos, en alianza con Israel y Estados Unidos, para perjudicar o dañar la imagen del gobierno progresista de España. Dudo que sea de esa manera, pero, sí me inclino a pensar como el corresponsal del diario español ABC en Washington, David Alandete, quien sugería, semanas atrás, que Marruecos actúa como lo hace, digamos envalentonado, al saberse que mantiene una relación sólida con Estados Unidos y de apoyo por parte del presidente Donald Trump. Y, por otra parte, el antisemitismo promovido por el gobierno español también ha generado que israelíes salgan en apoyo de las reivindicaciones de Marruecos sobre Ceuta y Melilla, sabiendo que la cooperación entre Marruecos e Israel ha avanzado tras los Acuerdos de Abraham como legado de la primera administración Trump. Todo ello tiene lugar mientras la relación entre España y Estados Unidos se ha deteriorado ostensiblemente y Marruecos sí ha sabido aprovechar el momento y cuenta con un lobby muy fuerte en Estados Unidos, especialmente entre los republicanos, dispuestos a agitar y a desempolvar los intereses marroquíes postergados hasta que se resolviera la cuestión del Sáhara. ¿Cómo lo percibe usted y cuáles serán las ventajas comparativas para Marruecos? No veo qué puede ser eso tan grande que podría obtener después del apoyo al plan de autonomía para el Sáhara…

J.M.L.: De lo que ha generado en Ceuta solo se pueden derivar perjuicios. Deja en evidencia a su mejor aliado, Pedro Sánchez, y menoscaba su continuidad. Ha unido a los ceutíes en toda su diversidad en defensa de su españolidad y la pertenencia de Ceuta a España. Los magrebíes en España forman en parte una comunidad, que está ahí, en cierta medida hostil a su integración, sin necesidad de abdicar de su identidad, como lo hace la mayoría. Amén de núcleos de marginalidad. Otra realidad. Lo que es percibido por los españoles como ocurre en el resto de Europa. Y las imágenes de Ceuta no ayudan precisamente. He oído hablar de boicot a los productos marroquíes, supongo, también, que el malestar y la desconfianza incidan en el decrecimiento del turismo en Marruecos, por menos turistas europeos y españoles este año. El perjuicio para la fama, para la imagen de Marruecos y de los marroquíes, principalmente, esto es, el desprestigio de la comunidad marroquí mayoritariamente va a aumentar.

Insisto, es muy difícil anexionar un territorio. El procés catalán mostró la solidez del Estado español y, en términos militares, España todavía es superior a Marruecos. Por otra parte, la opinión pública mundial, las instituciones, por ejemplo, europeas, no van a respaldar las pretensiones de Marruecos. No hay título jurídico para abrir ese dossier en el Comité de Descolonización de Naciones Unidas. El Sáhara Occidental sí ha estado ahí y dicha cuestión también ha estado en el Consejo de Seguridad. Ceuta y Melilla no. No hay ninguna base para hablar de descolonización. No hay posibilidad de invocación o título legal. Parece improbable que la población de Ceuta renuncie a pertenecer a un Estado de derecho con libertades, con pasaporte español y europeo.

 

Clara Riveros

CPLATAM -Análisis Político en América Latina- ©

Agosto 18, 2026

Ceuta: dos miradas y un diálogo transatlántico

El 29 de julio, tres semanas atrás, el rey de Marruecos, Mohammed VI, dirigía un discurso a la nación con motivo del vigésimo séptimo aniversario de su accesión al trono. En éste, el monarca hizo un balance de los avances...

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