Un África potente y moderna al servicio de su juventud

Por Clara Riveros*

Entre el 15 y el 17 de marzo tuvo lugar la 5ª edición del Foro de Crans Montana que ha sido acogido por la región de Dakhla-Oued Eddahab. El evento reunió a 1.200 participantes (funcionarios de alto nivel, tomadores de decisiones, diferentes personalidades, activistas de organizaciones internacionales, empresarios y expertos de think tanks) que acudieron a la cita de Dakhla en representación de más de 110 países para reflexionar en torno a la cooperación Sur-Sur para la construcción de un África potente y moderna al servicio de su juventud.
Ynja Khattat, presidente de la región de Dakhla y Clara Riveros, directora en CPLATAM -Análisis Político en América Latina-, durante una entrevista en el marco del Foro de Crans Montana

Mohammed VI, rey de Marruecos, dirigió un mensaje al foro que fue transmitido por Ynja Khattat, presidente de la región de Dakhla (Khattat es uno de los miles de retornados a Marruecos, otrora integrante del Frente Polisario). El rey expresó optimismo respecto al intercambio y a las recomendaciones que emanarían del encuentro y que permitirían “identificar nuevas formas de cooperación e innovadoras sinergias que guiarán a los líderes políticos y decisores económicos en esta labor a favor de África”. Desde su acceso al trono Mohammed VI ha concedido prioridad al desarrollo del continente africano, ese es uno de los pilares de la política exterior marroquí que ha llevado al posicionamiento y al reconocimiento de Marruecos como uno de los países líderes del continente.

En su mensaje el monarca marroquí apuntó a la necesidad de responder a los desafíos geoestratégicos que enfrenta el continente y subrayó que éste no sólo es el momento de África, sino que debe ser el siglo de África. Por lo anterior, se deben dar respuestas satisfactorias a la juventud africana ya que el continente está integrado mayoritariamente por jóvenes (la edad media en África es de 19 años), justamente, la vitalidad demográfica y el crecimiento acelerado de la población africana demandan la transformación de la realidad del continente en términos de desarrollo (agricultura, infraestructuras, lucha contra la pobreza), acceso a la educación y a la sanidad. El rey recordó que son las nuevas generaciones las que estarán a cargo de la construcción del África del mañana y, en ese sentido, la juventud precisa apoyo, consideración y la debida formación para que pueda tomar parte en el desarrollo del continente a diferentes niveles. África no puede permitirse el fracaso en este aspecto: las consecuencias serían negativas no solo para el continente, también para otras regiones por los efectos de derrame. “La peligrosa salida de una parte de nuestra juventud en busca de un futuro bajo otros horizontes, no debe ser una fatalidad, y mucho menos la imagen de un África fracasada. Nuestro interés común está en trabajar para hallar respuestas pertinentes y adaptadas, a fin de permitir a nuestros jóvenes hallar su futuro en África y para África”, sostuvo el rey.

Mohammed VI también valoró la solidaridad que caracteriza a los pueblos ancestrales africanos y enfatizó en las potencialidades del continente para asegurar su progreso a la vez que llamó a asumir un compromiso audaz y con determinación para la transformación y el desarrollo consciente del continente que debe conceder la debida importancia a sus recursos y riquezas por encima de la lógica de depredación. Marruecos cree en África y está dispuesto a apoyar su desarrollo para que el continente alcance el lugar que le corresponde en la escena internacional, reconoce sus potencialidades (fuerza demográfica y población joven) y coadyuva en dar respuestas efectivas a los retos y desafíos que se imponen en términos de cambio climático, de la era digital o de la movilidad humana. Por ello el rey insistió en que “Debemos adaptarnos a estas nuevas realidades y desarrollar nuestras políticas en beneficio de nuestros pueblos y del futuro de nuestra juventud”.

Es de precisar que el compromiso de Marruecos con el progreso del continente no se agota en un decálogo de buenas intenciones, sino que se traduce en acciones concretas. Nótense a este respecto los cientos de acuerdos de cooperación que se han suscrito en todos los ámbitos (político, económico, social, cultural), particularmente, desde el retorno de Marruecos a la Unión Africana y, especialmente, con los países del África occidental. Avances evidentes desde la entronización de Mohammed VI mediante acciones contundentes como la condonación de las deudas que los países africanos -con menor desarrollo- habían contraído con Marruecos, a la vez que se facilitaron los mecanismos para un mayor intercambio económico y comercial.

El compromiso de Marruecos para con África y a favor de una activa cooperación Sur-Sur, no es el resultado de circunstancias o intereses estrechos. En efecto, desde Nuestra entronización, nunca dejamos de abogar por una solidaridad activa, fraternal y mutuamente beneficiosa, porque consideramos que la oportunidad que África nos brinda, es un deber y una responsabilidad hacia nuestro continente.
En el año 2000, decidimos cancelar todas las deudas que los países menos avanzados del continente tenían contraídas con Marruecos, al tiempo que fueron tomadas medidas de facilitación para las importaciones procedentes de estos países. Ello ha sido reflejado en un incremento de las exportaciones africanas hacia el mercado marroquí. He aquí una acción con la que el Reino ha querido dejar clara constancia de su responsabilidad y deber de inscribir la cooperación en una lógica de mutuo beneficio. Impulsado por esta responsabilidad, Marruecos ha escogido la apertura, la solidaridad y la mano tendida al conjunto de sus homólogos africanos, promoviendo y apoyando la paz, la estabilidad y la seguridad en África. Estamos convencidos de que en esto residen las condiciones fundamentales para la elaboración y el éxito de las políticas económicas y sociales que garantizarán a las poblaciones africanas una vida digna y mejor. (Mohammed VI, rey de Marruecos)

Es de señalar que, en el plano discursivo, Mohammed VI ha sabido marcar diferencias ostensibles respecto de otros líderes africanos. Las intervenciones del rey se han caracterizado por un sentido realista y una orientación pragmática tanto en el diagnóstico de los problemas del presente, como en la búsqueda de soluciones estructurales o en la planificación estratégica del futuro y la puesta en marcha de planes, programas y proyectos tendentes a superar los desafíos que se imponen en la actualidad.

Jóvenes, energías limpias, era digital y acceso universal a los sistemas de salud

Algunos de los temas que se abordaron durante las jornadas organizadas por el Foro de Crans Montana tuvieron que ver con las demandas de la juventud africana; las energías limpias y el desarrollo socio-económico sostenible; la era digital; el fortalecimiento de la inversión y del comercio; y, la cobertura sanitaria y el acceso universal a los sistemas de salud en África.

En la jornada previa a la inauguración del evento se realizaron paneles integrados en su mayoría por jóvenes africanos que intercambiaron ideas sobre el rol de la juventud en sus países. Estos jóvenes dejaron constancia de las demandas para la paz y la estabilidad, así como de los retos y las oportunidades que se imponen en la era digital y el papel que debe jugar la sociedad civil en el desarrollo económico del continente. Líderes juveniles y emprendedores procedentes de diferentes países africanos visitaron las fundaciones y empresas del sur de Marruecos para conocer los diferentes proyectos y centros de aprendizaje que capacitan a los jóvenes marroquíes de las provincias del sur para el liderazgo social, el emprendimiento económico y la inserción de las mujeres del Sahara en el mundo laboral. La Fundación Phosboucraa, a través de dos centros de aprendizaje, ha capacitado a 14.000 jóvenes marroquíes en 12 áreas que incluyen tecnologías digitales y, en el caso de las mujeres, ha facilitado mecanismos para que al menos 30 mujeres de zonas rurales asociadas en la cooperativa Alayafa lanzaran el año pasado una novedosa unidad de producción de cuscús hecho a partir de la quinoa.

La vibrante juventud africana tuvo representación y participación activa durante todo el evento, incluso, en la jornada paralela dedicada a la paz y a la seguridad del continente participaron diversas organizaciones lideradas por jóvenes de más de 30 países africanos que explicaron que, en muchos casos, los problemas para la paz, la seguridad y la estabilidad en sus países están ligados a la persistencia de la injusticia social, a la falta de oportunidades y de mecanismos que garanticen la participación política y la inserción en el mundo laboral, así como al agotamiento de la población frente a la corrupción de sus gobernantes. “Necesitamos una sociedad más justa basada en el acceso a la educación”, apuntó Bello Shagari, presidente del Consejo Nacional de la Juventud de Nigeria. En línea similar se expresó Mohammed Ahmed Gain, del Instituto Africano para la Paz, quien considera que la clave para lograr la paz y la estabilidad pasa por trabajar e involucrar a los jóvenes en el desarrollo de sus países. Hadja Conde Djéné Kaba, primera dama de la república de Guinea, alentó a los jóvenes y en especial a las jóvenes a participar y a implicarse en los retos y desafíos del continente. La primera dama preside una fundación para la protección materna e infantil, desde allí promueve la alfabetización, el acceso a la protección social (salud y educación) de las niñas y de las mujeres guineanas.

Jean-Henry Céant, primer ministro de Haití, agradeció a Marruecos la acogida y la hospitalidad y recordó que marroquíes y haitianos son pueblos con múltiples elementos comunes, marcados por la historia, la identidad africana y la francofonía. El primer ministro haitiano también destacó la eficiencia del foro de Dakhla como gran oportunidad de encuentro para los tomadores de decisiones -públicos y privados- en torno a las principales cuestiones vinculadas al desarrollo internacional. Jafeth Cabrera Franco, vicepresidente de Guatemala, subrayó la importancia del intercambio entre África y América Latina. Para el vicepresidente guatemalteco “No hay un país tan pequeño que no tenga nada que ofrecer, ni un país tan grande que no tenga nada que recibir”. Por lo anterior, estimó la necesidad de avanzar en la consolidación del intercambio y el fortalecimiento de la cooperación entre las dos regiones.

No hay que perder de vista que el 70% de la población africana está compuesta por jóvenes y, paradójicamente, fue Alfonso Nsue Mokuy, en representación del ministro de Derechos Humanos de Guinea Ecuatorial (país gobernado por Teodoro Obiang quien cumplirá este año 77 años y se mantiene en el poder desde hace 40 años), quien hizo énfasis en la edad avanzada de muchos mandatarios africanos que han sido incapaces de comprender los desafíos actuales y las necesidades de sus sociedades, especialmente, las de los jóvenes.

Uno de los grandes interrogantes que se planteó en el foro tuvo que ver con la inserción de los países africanos en la adopción de las energías limpias como un compromiso de los Estados para buscar el desarrollo sostenible de sus países. Quedó de manifiesto que en esta área está todo por hacer, aunque se han hecho algunos esfuerzos estos todavía son incipientes. Incluso en diferentes lugares las poblaciones todavía no tienen acceso a la electricidad, factor que incide en la precariedad de las condiciones de vida de las sociedades africanas. Para el presidente del Parlamento de la Comunidad Económica de los Estados de África occidental, Lo Moustapha Cissé, África debe hacer una apuesta decidida por las energías renovables para responder a los desafíos que imponen el cambio climático y el desarrollo sostenible. En este ámbito, los responsables marroquíes dieron cuenta del camino que ha transitado el país y de cómo Marruecos puede hacer aportes considerables para una revolución ecológica basada en la cooperación entre los países africanos. Representantes marroquíes también dieron cuenta del potencial marroquí en áreas como la industria agro-alimentaria tanto para la exportación como para el abastecimiento del mercado interno, sin embargo, enfatizaron en la necesidad de avanzar en un mayor desarrollo de las infraestructuras de transportes del continente, toda vez que los avances concretos en este campo redundarán positivamente en el bienestar de las poblaciones, así como en el intercambio comercial entre los países africanos.

En cuanto a la implementación de la tecnología –en la era digital- para garantizar la transformación digital de las empresas africanas y el fortalecimiento de su integración en las cadenas de valor a nivel mundial, Gerhard Schröder, ex canciller de Alemania, consideró que la cooperación regional será clave para avanzar en el desarrollo del continente africano y, en ese sentido, precisó que el intercambio de conocimiento e innovación puede respaldar un futuro sostenible común. Schröder subrayó que el éxito que puedan alcanzar los países del continente radica en su liderazgo tecnológico y, en ese contexto, la inversión, la innovación y el desarrollo de infraestructuras es indispensable. Laurent Lamothe, ex primer ministro de Haití, se mostró optimista respecto a la inserción africana en la era digital y en particular frente a la reclamación que busca la disminución de precios para acceder a la telefonía móvil. Para Mohammed Tawfik Mouline, director del Instituto Real de Estudios Estratégicos (IRES Maroc), África no escapa de la evolución digital. El director del think tank marroquí hizo notar que esa transformación digital apenas está comenzando y va a transformar drásticamente los sistemas políticos tal y como se conocen en la actualidad, por lo que tendrán que responder a las creciente demandas de transparencia y participación de la población. Esto significa que en la era digital se puede constituir una plataforma para la rendición de cuentas que incluso podría redundar en la recuperación de la confianza de los ciudadanos en sus líderes políticos.

El panel dedicado al acceso a la salud reunió a diferentes ministros de salud africanos que debatieron sobre diversos aspectos y problemáticas que enfrentan sus países, así como las perspectivas del sector para garantizar el acceso universal a la salud. Wilhelmina S. Jallah, ministra de Salud y Bienestar Social de Liberia, señaló que para garantizar el acceso a la salud se precisan tanto estrategias como infraestructuras especiales. Para la ministra el desarrollo de infraestructuras hospitalarias debe ser una parte fundamental de las políticas de cobertura sanitaria universal. DrIsatou Touray, vicepresidenta de Gambia, estimó que el acceso universal a la salud es un elemento clave para el desarrollo humano. Sarah Chen Opendi, ministra de Salud en Uganda, observó que su país cuenta con un 73% de los recursos médicos humanos necesarios para la población y que garantizar el acceso universal a la salud demanda más profesionales en el sector.

Una activista africana supo acaparar la atención del público durante este panel y se llevó sus aplausos cuando apuntó a la necesidad de que los gobernantes africanos respondan efectivamente a las necesidades de sus sociedades. La militante señaló que hay países africanos que han recibido millonarios excedentes del petróleo durante años, pero esa bonanza no se tradujo en mejores condiciones de vida para las poblaciones, en cambio, dirigentes africanos han saqueado los recursos de sus países mientras que las sociedades enfrentan condiciones de precariedad y no han visto resueltas sus necesidades básicas. Los recursos públicos no se han invertido en mejorar las condiciones de vida de la población, asegurando su acceso universal a la salud y a la educación. La activista invitó a superar el discurso que mantienen algunas élites políticas africanas que pretenden explicar sus fracasos en términos de gobernanza por el pasado colonial de sus países, pese a que ya ha transcurrido más de medio siglo desde la descolonización. Es decir, persisten liderazgos autoritarios en el continente que, anclados al pasado y al poder durante décadas, han sabido instrumentalizar el discurso del colonialismo como justificante de gestiones autoritarias, mediocres e ineficientes que están lejos de responder a las demandas de los ciudadanos africanos.

Anass Doukkali, ministro de Salud del reino de Marruecos hizo la intervención más contundente de este panel, los asistentes estimaron que la suya fue una intervención honesta y valiente. Doukkali apuntó a la necesidad de desarrollar la soberanía de medicamentos en el continente y a alcanzar la cobertura universal de salud para los africanos. El ministro marroquí presentó un diagnóstico realista de la situación de acceso a la salud en Marruecos -el rey también se había referido a esta problemática meses atrás- y los desafíos que debe superar el país para responder y garantizar a los ciudadanos el acceso a la sanidad, pero también los retos en términos de profesionalización y especialización del sector, así como el acceso a los medicamentos.

Para el ministro marroquí el sector salud debe “reformarse profundamente” en África. ¿Qué significa esto? Desarrollar tanto los recursos humanos (capacitación del personal) como los sistemas de salud y el mantenimiento de los equipos médicos para asegurar que el sistema de salud sea eficiente, democrático y accesible. Se infiere que la política pública de salud ha de orientarse a la búsqueda de resultados (mayor calidad y alcance, así como un mejor control del gasto). El ministro identificó las deficiencias de la política de salud en Marruecos e hizo hincapié en la necesidad de repensar y fortalecer la asociación público-privada (APP), como una forma innovadora e inevitable para garantizar una cobertura global. El funcionario es consciente de que queda “mucho camino por recorrer para alcanzar la universalidad” en Marruecos. Actualmente, la cobertura universal de salud alcanza un 64%, en comparación con un promedio del 45% para el resto del continente. Aunque el presupuesto del ministerio de Salud de Marruecos aumentó un 10,6% y representa un 5,6% del presupuesto nacional, es decir, un 6% del PIB, ese presupuesto continúa por debajo de la media europea. El ministro expresó que este presupuesto está lejos de los estándares internacionales y que su país se encuentra entre los 57 países donde más se siente la escasez de recursos humanos, con 1,5 personal médico por cada 1.000 habitantes. Una cifra alejada de la norma regional MENA, que es de 4,5 por 1.000 habitantes. “Necesitamos una nueva visión, un nuevo enfoque”. Doukkali pidió la revisión cabal del sistema de salud para prevenir, entre otras cosas, la fuga de cerebros, esto es, la emigración de los mejores médicos y profesionales del sector salud.

De todas formas, ese 64% de cobertura en salud no deja de ser un avance en Marruecos producto de las políticas aplicadas en las dos últimas décadas a través de dos dispositivos: el seguro de salud obligatorio (AMO) y el sistema de asistencia médica para las poblaciones más pobres. Algunos de los indicadores aportados por Doukkali permitieron conocer que en los últimos 25 años Marruecos ha reducido la mortalidad materna en 75%, un aspecto que tiene que ver con el aumento de la cobertura médica y con el seguimiento médico del embarazo. De otra parte, destacó: “Debemos gravar el azúcar en las bebidas, la sal en la comida o el alcohol”. El ministro celebró los resultados que ha tenido el impuesto al tabaco en el país. Dicho impuesto habría impedido que muchos menores y ciudadanos se conviertan en fumadores.

Doukkali explicó que hay hospitales públicos en Marruecos que enfrentan condiciones de extrema precariedad a pesar de las inversiones que llevaron a Marruecos a adquirir ocho centros hospitalarios universitarios (CHU), 150 hospitales provinciales y 3.000 centros de salud. El ministro apuntó al sector privado que ha convertido el acceso a la salud en un negocio del que ha obtenido importantes beneficios, a la vez que reconoció el fracaso del Plan de Asistencia Médica (RAMED) que se creó en 2011. Doukkali también señaló la necesidad de encontrar los medios para que el hospital público pueda ofrecer sus servicios a aquellos que no tienen posibilidad de pagar un servicio médico privado y estimó que la tecnología digital puede ofrecer posibilidades para optimizar los recursos, pero también debe darse un cambio cultural y de las prácticas, así como un mayor control del gasto. El ministro se refirió al acceso farmacéutico en África, remitiéndose a la reunión que mantuvo en Marrakech, el 20 de febrero, con autoridades sanitarias. El continente no podrá desarrollarse sin un buen sistema de salud. “Nos estamos preparando juntos para la integración, y queremos sopesar juntos las leyes dictadas por la industria farmacéutica mundial”. “África debe confiar en África… Un África fuerte es un África saludable”, zanjó el ministro.

Al final de este panel y para clausurar el evento se adoptó la Declaración de Dakhla, una propuesta para la reflexión en torno a un nuevo paradigma que propone a las autoridades internacionales respaldar y reformar el sistema de salud en torno a seis ejes concretos (medibles en los próximos cinco años), a saber: posibilitar el acceso a los sistemas de salud -de mejor calidad- para al menos el 75% de las poblaciones africanas; reducir la mortalidad materna e infantil de manera efectiva y en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible; promover la innovación en la financiación de los sistemas de salud a través de la participación de empresas y de comunidades locales para reducir significativamente el gasto de los hogares (25%); regular el sistema de salud asegurándose de que este sea integral y los medicamentos sean de calidad (lo que incluye la regulación de los precios de los medicamentos y garantías para que la ciudadanía acceda a los medicamentos), a través del fortalecimiento de la Agencia Africana de Medicamentos; promover la emergencia de un sistema de vigilancia epidemiológica africana reactiva que favorezca el intercambio de información; y, finalmente, integrar las nuevas tecnologías y la información en el sector hospitalario, al menos en un 20%, para acercar los beneficios del sistema de salud a las poblaciones.

*Clara Riveros, politóloga, consultora y analista política en temas relacionados con América Latina y Marruecos y directora en CPLATAM -Análisis Político en América Latina- ©

Dakhla, Reino de Marruecos, marzo, 2019

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