Totalitarismos l Tres jóvenes saharauis acusados de «colaboración con el enemigo» han sido condenados a duras penas de prisión por el Frente Polisario en territorio argelino

Ennasiri Abdelaziz, condenado a siete años de prisión por el Frente Polisario en territorio argelino
Tres disidentes saharauis han sido acusados de «colaboración con el enemigo» y condenados en un juicio sumario por el Frente Polisario en Argelia.

La asociación saharaui para la defensa de los derechos humanos (ASADEDH), informó a la opinión pública que el llamado «Tribunal Militar» del Frente Polisario condenó hoy 3 de junio (2020), a tres jóvenes saharauis disidentes a duras e injustas penas de prisión.

Los jóvenes fueron detenidos en julio pasado y desde entonces permanecieron confinados «en condiciones inhumanas en la macabra prisión de Dhebia en las cercanías de la ciudad argelina de Tindouf», señala la organización de derechos humanos, al advertir esta semana que los disidentes serían juzgados por el «delito» de «colaboracion con el enemigo». Ennasiri Abdelaziz, Rguibi Elkhaldi y Lehbib Kazaz, fueron condenados a siete y seis años de prisión respectivamente. En ausencia de garantías procesales, de observadores y de familiares, el grupo subversivo juzgó a los detenidos y ha provocado la enérgica repulsa de los familiares de los acusados y de la asociación saharaui ASADEDH.

Como es de suponer la impunidad es la regla: las detenciones arbitrarias, los juicios sumarios, las torturas, las desapariciones y los asesinatos marcan la cotidianidad en el territorio argelino que regenta la guerrilla del Frente Polisario.

Los hechos tienen lugar en Argelia, ese Estado es responsable de lo que ocurre al interior de su territorio. De hecho, ASADEDH responsabiliza a las autoridades argelinas de las violaciones que se cometen de forma sistemática en su territorio y que son perpetradas por la dirigencia y el aparato militar del Polisario. En nombre de las familias de los jóvenes condenados, esta asociación hizo nuevamente un llamamiento a las organizaciones de derechos humanos a movilizar sus acciones y a presionar a la dirección del Frente Polisario para que ponga en libertad, de forma inmediata y sin condiciones previas, a los jóvenes condenados.

Ni Argelia ni el Frente Polisario garantizan los derechos y las libertades de esa comunidad que enfrenta difíciles condiciones para asegurar la vida de sus miembros, su supervivencia e integridad. Las víctimas, hombres, mujeres y niños, que han sufrido la arbitrariedad de ese movimiento subversivo y que han huido de los campamentos de Tinduf denuncian constantemente que la población en muchos casos fue raptada para engrosar las filas de esa guerrilla y que muchos permanecen retenidos en ese territorio.

El Frente Polisario nació en 1973 en Mauritania, en la fase final de la presencia colonial española en el Sahara Occidental, impulsado por Argelia y por el dictador libio Muamar el Gadafi, al que pronto se sumó el régimen de La Habana. La guerrilla, que se instauró en Argelia en 1974, acogida por el régimen militar argelino que todavía hoy detenta el poder, ha estado reclamando desde entonces la independencia del Sahara Occidental. Del contencioso territorial del Sahara Occidental (que Argelia y el Polisario disputan a Marruecos) se ocupa actualmente el Consejo de Seguridad. El Polisario ha controlado por más de cuatro décadas a una población que arrastró con promesas de revolución y emancipación sometiéndola, como es usual en los experimentos totalitarios, a un régimen mafioso, corrupto y de partido único. Sin embargo, la estructura totalitaria del Polisario presenta evidentes signos de fractura y agotamiento, las escisiones y disidencias van en aumento. Es de esperar esa guerrilla intensifique la represión. Ese es el peor camino que ha podido elegir. Su ceguera ideológica ha sido y será su condena. Si sus posibilidades de concretar sus propósitos parecían remotas, hoy son prácticamente imposibles. Un sueño lejano que se les escapó de las manos como la arena sahariana se desliza entre los dedos hasta que no queda nada. El mundo no necesita más Estados fallidos ni régimenes totalitarios.

*Clara Riveros es politóloga, consultora, analista política en temas relacionados con América Latina y Marruecos y directora en CPLATAM -Análisis Político en América Latina- ©

Junio, 2020

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