Rectificar

Rectificar, del latín rectificāre, de rectus ‘recto’ y -ficāre ‘-ficar’, una gran palabra que engloba importantes definiciones, a saber: reducir algo a la exactitud que debe tener; alude también a una persona que procura reducir a la conveniente exactitud y certeza los dichos o hechos que se le atribuyen; implica contradecir a alguien en lo que ha dicho, por considerarlo erróneo; significa modificar la propia opinión que se ha expuesto antes; asimismo, corregir las imperfecciones, errores o defectos de algo ya hecho. Todas estas son acepciones de la Real Academia Española (RAE).
Los ciudadanos, con mayor razón los periodistas y corresponsales, podrían redimensionar este concepto y otorgarle el lugar que merece y que a veces pareciera olvidado o desconocido en los sistemas de medios y por los trabajadores de medios. Rectificar no es un signo de debilidad es, más bien, un compromiso con la realidad y con la calidad de la información.

Desde hace un par de años, algunos observadores extranjeros de Marruecos coincidimos en que quizá Francisco Peregil sea actualmente el corresponsal español más profesional que escribe e informa sobre Marruecos. Peregil es periodista de El País en Rabat y ha marcado diferencias ostensibles en el manejo de la información, ya no solo respecto del anterior corresponsal de este medio, sino de otros corresponsales de medios españoles que escriben sobre ese país norteafricano. Samir Bennis, doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad de Provence (Francia), especialista en las relaciones hispano-marroquíes y en la cuestión del Sahara, así como en la política exterior del Reino de Marruecos, lo confirmó este 7 de junio (2021) al señalar en redes sociales que se comunicó con el periodista citado y le informó que una parte del contenido de su publicación era inexacta, adjuntó la información que lo demostraba y el periodista español, en criterio de Bennis, «mostró un alto nivel de profesionalismo e inmediatamente eliminó la frase incorrecta que contenía su artículo».

El artículo referido se titula «Los pulsos diplomáticos que ha ganado Marruecos», fue publicado el 7 de junio de 2021 en El País. La nota de Peregil abunda en todos los pulsos internacionales que ganó Marruecos en años recientes y documenta la información a partir de hechos rastreables, cita fuentes comprobables y analistas expertos. La información permite inferir que Marruecos ha desprestigiado enormemente su imagen tras la llegada de 8.000 inmigrantes irregulares a Ceuta, muchos de ellos menores, hace algunas semanas, un hecho enmarcado en la tensión que viven Rabat y Madrid desde hace meses. «Las autoridades marroquíes tampoco se habían visto acusadas abiertamente con la palabra que siempre flotó en el aire y ningún político de Occidente se atrevió a pronunciar: chantaje», zanja el corresponsal desde Rabat. Peregil demuestra que apegarse a los hechos, consultar fuentes reales y rectificar enunciados y afirmaciones imprecisas no significa renunciar a la realidad y al ejercicio periodístico, cuya razón de ser es exigir al poder que rinda cuentas, sino que se puede ir más allá del sensacionalismo para ofrecer información pertinente que permita a los lectores una mejor comprensión de los hechos.

Un periodista capaz de corregir una información imprecisa es un profesional que eleva sus propios estándares, valga decir, una actitud que contrasta con las de algunos corresponsales españoles. Baste recordar que cuando a alguna trabajadora de medios se le ha indicado que algunas de sus informaciones constituían noticias falsas por el contenido inexacto o directamente abundaban en falsedades, incluso en fabulaciones, no solo ha persistido en sus errores nunca rectificados, llegó al punto de victimizarse y hasta a amenazar con interponer recursos legales movida por una lógica irracional que pretende que la libertad de expresión es un atributo que les pertenece a ellos, a los corresponsales, pero no a los lectores. Atacar a quienes ponen en evidencia la falta de profesionalismo y rigor de algunas informaciones, sin embargo, dice más del mal hacer periodístico que de sus críticos. En todo caso, un lector debe pedir mejor información, ello no redunda en censura pero sí en la necesaria solicitud de información rigurosa y de calidad.

Finalmente, es preciso señalar que no se combate la información con más desinformación. En ese sentido, Bennis incidió esta vez en la rectificación de la información no sólo porque era una de las fuentes consultadas por el corresponsal español, también porque es uno de los expertos marroquíes con conocimiento exhaustivo e informado en relación con el dossier del Sahara Occidental. El analista político, editor y cofundador de Morocco World News, constantemente aporta información contrastable que permitiría hacer las rectificaciones a que haya lugar y, a diferencia de muchos de sus conciudadanos, no se agota, simplemente, en afirmar que el Sahara es marroquí porque es marroquí, sino que presenta información veraz que amplia el espectro informativo en torno a la reclamación marroquí de este territorio, información documentada con base en las resoluciones de las Naciones Unidas y en datos concretos, con ello permite una mejor aproximación a la controversia territorial norteafricana. Claro, hay que saber leer y, más importante todavía, hay que querer leer.

*Clara Riveros es politóloga, analista política y consultora en temas relacionados con América Latina y Marruecos. Autora de los libros Diálogo transatlántico entre Marruecos e Iberoamérica y Diálogos transatlánticos, Marruecos hoy. Directora de la plataforma CPLATAM que promueve ideas liberales y el seguimiento de la coyuntura política en los países de América Latina y el Magreb.

Junio, 2020, CPLATAM -Análisis Político en América Latina- ©

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