¿Podrá refundarse la cultura política?

Publicado en: Análisis, Argentina, Populismos | 0

Gran parte del mundo de la cultura participa del aturdimiento de la sociedad ante un acontecimiento monstruoso y sus consecuencias imprevisibles. Se instala una sensación de impotencia, que incluye a las palabras, de la que es difícil salir. En este marco han habido, naturalmente, importantes excepciones. Agrego a esto un dato obvio: el “relato” kirchnerista ha sido efectivo para ganar corazones y mentes en una parte significativa de ese mundo del arte y la cultura, que ahora encuentra comprensibles dificultades para romper el silencio. Segundo, y aunque es difícil distinguir entre voluntad y necesidad, creo que hay un componente positivo en esta discreción, tal vez elegida por unos cuántos delante del mar de palabras que nos ha inundado sin dejarnos pensar. De todas formas no me parece un fenómeno excepcional, el mundo del arte y la cultura no ha sido habitualmente, ni tiene por qué serlo, vanguardia en las reacciones constructivas frente a casos como estos, más bien de él surgen apenas parte de los liderazgos que podrán tomar las cartas determinantes en el asunto. Cuando Zola enfrentó la maraña de intereses y preconceptos dominante en la Tercera República, lo hizo solo, logró concitar y movilizar respaldos apenas después. Tenemos batallas culturales por delante, pero éstas no dependen necesaria o exclusivamente del mundo del arte y la cultura.

¿Cuándo hemos hablado de una cultura republicana y cuándo hemos datado su nacimiento en 1983? La piedra fundacional del régimen político representativo en el que nos encontramos ha sido la democracia, no la república, y resignificarlo en términos republicanos (sin, por supuesto, perder en el camino la riqueza de la cuestión democrática) supone un esfuerzo extraordinario. Es muy temprano para saber si este tipo de refundación de una cultura política (equivalente a la que tuvo lugar en 1983 en torno a la democracia) podrá concretarse y madurar, pero hay señales que permiten confiar en que la catástrofe moral de la muerte de Nisman podría ser un disparador. Cuando Horacio González expresa que no tiene inconveniente en llamar “cultura republicana” a lo que hay que construir como efectivas novedades argumentales (para resolver este nudo trágico), el corazón me da un vuelco, porque creo identificar una novedad, en boca además de un pensador que gravita palpablemente en anchos sectores del campo intelectual y cultural.

Vicente Palermo, Socio del CPA

Revista Ñ, Clarín, 31-1-15

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.