Marruecos y El Salvador inauguran una nueva era en su relación bilateral

Por Clara Riveros*

El pasado 1 de junio se posesionó como presidente de El Salvador Nayib Armando Bukele Orte. En los días siguientes la Cancillería salvadoreña informó que estaba revaluando su relación con la RASD en consonancia con los objetivos de la política exterior del nuevo gobierno. Este fin de semana el presidente Bukele compareció en rueda de prensa en compañía de su canciller Alexandra Hill Tinoco y del canciller marroquí Nasser Bourita. El presidente afirmó que el gobierno salvadoreño no sólo suspendía la relación con el Frente Polisario, sino que retiraba de forma inmediata el reconocimiento a la RASD atendiendo al hecho de que esa entidad es una república virtual que no reúne las condiciones para que se le considere como Estado. Bukele explicó que el reconocimiento que se hiciera a la RASD en el pasado obedeció a razones ideológicas que fueron en detrimento de los intereses de El Salvador. El mandatario inauguró exultante una nueva era en la relación bilateral con Marruecos y precisó que el fortalecimiento de la relación redundará en beneficio del país centroamericano a partir de la cooperación bilateral para el desarrollo (en temas de energías limpias, turismo, agricultura, gestión del agua, de la energía y de la salud). Por su parte, el canciller marroquí explicó que esta nueva fase de las relaciones bilaterales estará enmarcada en la cooperación, la solidaridad y el pragmatismo, además anunció que en la agenda bilateral también se abordó la apertura de una embajada de El Salvador en Rabat que será el punto de partida del país centroamericano para aproximarse al mundo árabe y al continente africano donde Marruecos juega posiciones destacadas y de liderazgo regional y continental.

Las reacciones

El medio del independentismo saharaui hizo notar que la RASD o el Polisario mantuvieron relaciones diplomáticas con El Salvador desde 1989 y a partir de 2010 intercambiaron embajadores. El Confidencial Saharaui enfatizó en el origen palestino de Bukele y recordó que la decisión del joven presidente de 37 años se produjo tras la visita del secretario del Polisario y presidente de la RASD, Brahim Gali, a El Salvador donde participó de la toma de posesión presidencial. Gali se habría reunido con congresistas salvadoreños y con el actual vicepresidente Félix Ulloa. Este medio indicó que la mayoría de los Estados latinoamericanos reconocen oficialmente a la RASD. La afirmación tiene más de deseo que de realidad. Al Polisario le quedan el bloque del ALBA y algunos Estados como Panamá, México y Uruguay, pero no mucho más que eso. Marruecos ha avanzado en su posicionamiento en América Latina y ello inevitablemente se traduce en el repliegue del movimiento separatista. Para los palestinos en América Latina tampoco es un secreto que el Polisario ha instrumentalizado la causa palestina para obtener réditos a partir de comparaciones que no tienen lugar, así lo explicó hace algunos años un funcionario, quien destacó que Palestina aprendió de sus errores del pasado y, por lo mismo, no tiene ninguna posición respecto al tema del Sahara más allá de desear que esa controversia se resuelva en el marco de las Naciones Unidas. Sea esta la ocasión de recordar el transversal e histórico apoyo de Marruecos a la causa palestina a nivel de Estado, pero también de militancia política y de sociedad civil. Multitudinarias movilizaciones han tenido lugar en Marruecos en apoyo del pueblo palestino, incluso, yendo más atrás en el tiempo, la militancia de extrema izquierda marroquí que en su momento quiso deponer al rey Hassan II hizo de la causa palestina una de sus reivindicaciones nacionales y banderas de lucha. En 2018 el rey Mohamed VI exaltó el desempeño y la labor humanitaria y social desempeñada por las Fuerzas Armadas Reales dentro y fuera del territorio nacional y, de modo especial, en el Hospital de Campaña de Gaza “con el fin de paliar el sufrimiento de nuestros hermanos palestinos y apoyar su lucha”. La pretensión del separatismo saharaui de instrumentalizar la causa palestina en contra de Marruecos devela la ingenuidad de sus jugadores que no tienen como ganar la partida por esta vía.

Descargue aquí la Resolución 2468 del Consejo de Seguridad en relación con la cuestión del Sahara
Comunicado del FMLN tras la decisión del gobierno de El Salvador de retirar el reconocimiento a la RASD

El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), partido de gobierno entre 2009 y 2019 con Carlos Mauricio Funes Cartagena y Salvador Sánchez Cerén, rechazó la decisión del gobierno Bukele y consideró que esta significa un retroceso para la política exterior de El Salvador, a la vez que reconoció su alineación con Argelia en la cuestión del Sahara. Sin embargo, los argumentos esbozados por el FMLN no guardan correspondencia con la realidad. Para nadie es un secreto que la pervivencia del diferendo territorial obedece a la pretensión expansionista de Argelia que busca una salida al Atlántico y en últimas ha sido la que más trabas ha puesto —aunque de manera velada—, para avanzar en una solución definitiva de la controversia, por lo que el presunto carácter legalista que se le confiere a Argel resulta por lo menos cuestionable. Es falso que la RASD cuente con reconocimiento de más de 100 Estados en el mundo. Tras su autoproclamación y en un contexto internacional marcado por la bipolaridad hubo países latinoamericanos y africanos que reconocieron a esa entidad, pero valga recordar que nunca fue reconocida por ningún país europeo, tampoco por alguno de los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Nótese que desde la década de 1990 hasta la fecha los países latinoamericanos han ido retirando el reconocimiento a la RASD, suspendiendo su relación con el Frente Polisario y neutralizando su activismo en América Latina. Incluso la Unión Africana optó recientemente por el pragmatismo en el manejo de la cuestión al asumir que dejará de interferir en el proceso y apoyará los esfuerzos de las Naciones Unidas para avanzar hacia una solución. No hay ningún apartado de la resolución 2468 de 2019 emitida por el Consejo de Seguridad que refiera que el Frente Polisario es el único o legítimo representante de la población del Sahara como sostiene el FMLN. Lo que si afirma la resolución del Consejo de Seguridad es la necesidad de avanzar en la búsqueda de una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable basada en la avenencia de las partes y donde Argelia y Mauritania deben implicarse y colaborar con el proceso —“con visión realista y espíritu de avenencia, a fin de asegurar un resultado satisfactorio”—. El Consejo de Seguridad recuerda que “la visión realista y el espíritu de avenencia de las partes son esenciales para lograr progresos en las negociaciones, y alienta a los países vecinos a que hagan contribuciones activas importantes a este proceso”, a la vez que acoge “con beneplácito los serios y fidedignos esfuerzos de Marruecos por hacer avanzar el proceso hacia una solución” y reitera su solicitud de proceder al registro de los refugiados de los campamentos de Tinduf. Argelia y el Frente Polisario se han opuesto durante años a permitir que la población sea censada porque ello dejaría en evidencia que la cantidad de personas que allí residen es inferior de la que sostienen. Abultar o exagerar las cifras responde a las lógicas de ilegalidad y al manejo irregular que se hace de las ayudas que reciben y que deberían redundar en beneficio de la población pero que han sido desviadas con otros fines.

Llama la atención que un medio como Europa Press sostenga que “140.000 refugiados saharauis viven en los campamentos de Tinduf, Argelia”, toda vez que no hay posibilidad de saber la cantidad exacta de personas que residen en esos campamentos y, además, las ayudas se destinan actualmente a una población estimada en 90.000 saharauis. De todas formas, ciudadanos de origen saharaui que han dejado Tinduf y retornaron a Marruecos recuerdan que la población no posee estatus formal de refugiada y más bien ha sido instrumentalizada por Argelia que la mantiene en su territorio como moneda de cambio. Los retornados explican que la población permanece retenida por el Polisario que la organizó en células siguiendo un modelo comunista. Europa Press observa que tras el alto el fuego entre Marruecos y el Frente Polisario se estableció la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental (MINURSO), pero que las disputas sobre el censo para la votación han impedido la realización de la consulta —entre otras discutibles aseveraciones, Europa Press afirma que “Marruecos quiere que voten los colonos marroquíes”—. Hace unos meses, al consultar al senador marroquí de origen saharaui, Mohamed Cheij (Cheikh) Biadillah respecto a porqué fracasó el proceso para la celebración del referéndum, el senador dio una respuesta contundente: «No fue posible realizar el referendo porque la Misión de Naciones Unidas para el referendo en el Sahara Occidental (MINURSO) falló en determinar el cuerpo electoral del Sahara. Yo estuve con la MINURSO 21 meses en Tinduf, fui con ellos como observador de la parte marroquí para identificar a la población. No se podía determinar quién es saharaui y quién no es saharaui, era muy difícil establecer quien era el saharaui que debía votar en ese referendo. La gente que está en Tinduf es una mezcla: saharauis del norte de Mauritania, del norte de Mali, del sur de Argelia y del sur de Marruecos, por lo mismo es que Argelia no acepta realizar un censo de la población local que está en los campamentos de Tinduf. Las Naciones Unidas abandonaron la idea del referendo y desde hace unos años buscan la solución política consensuada entre las partes». Marruecos es un Estado, la RASD es una ficción.

*Clara Riveros, politóloga, consultora y analista política en temas relacionados con América Latina y Marruecos y directora en CPLATAM -Análisis Político en América Latina- ©

Rabat, Reino de Marruecos, junio, 2019

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