MARRUECOS: PRESENTE Y FUTURO

El rey Mohamed VI durante su discurso a la nación, el lunes 30 de julio (2018)

Por Clara Riveros

El 30 Julio (2018) se cumplió el 19° aniversario de la entronización de Mohamed VI como rey de Marruecos. En esa ocasión el rey presentó un balance de sus años de reinado y también planteó escenarios prospectivos en diferentes áreas para dar cuenta a la nación de hacia dónde se dirige Marruecos.

Mohamed VI reiteró los valores ancestrales, inmateriales y espirituales que convocan y cohesionan a la nación marroquí —alrededor de la monarquía— y, como en otras ocasiones, el rey dio cuenta de la unidad, seguridad y estabilidad del reino, así como de su vocación reformadora, transformadora e incluso de un ideario liberal que ha posibilitado diferentes logros en estos años y permitirá asegurar la continuidad del avance y las mejoras del país a nivel interno, así como en el posicionamiento exterior de Marruecos, especialmente, en el continente africano, su prioridad[1].

Modernización del Estado

Gobernanza, desconcentración administrativa, transparencia, rendición de cuentas e incorporación de nuevas tecnologías en el servicio público

Mohamed VI tiene claro dónde quiere ver a su país y ha abundado en los medios y mecanismos para hacerlo posible. El rey explicó que para corregir las disfunciones del país y las diferentes problemáticas económicas y sociales, se precisa del esfuerzo colectivo, además de la planificación y coordinación entre las distintas instituciones, los representantes y los partidos políticos.

El rey ha enfatizado en la necesidad de elevar el nivel de la administración política superando las diferencias circunstanciales. Se infiere que los líderes y partidos políticos deben superar protagonismos, antagonismos, personalismos y populismos mostrando un mayor sentido de pertenencia con el país. Es decir, procurar la gobernanza en la estricta definición del término, trazando “como objetivo el logro de un desarrollo económico, social e institucional duradero, promoviendo un sano equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y el mercado de la economía”, haciendo un uso eficiente del tiempo y, como enfatiza el rey, “mejorar el rendimiento de la administración” y procurar el “buen funcionamiento de las instituciones”, afianzando la credibilidad en las mismas: “hay que tomar en consideración que los asuntos de los ciudadanos no admiten postergación ni demora […] Las formaciones políticas serias son aquellas que apoyan a los ciudadanos, en todas las circunstancias”, enfatiza Mohamed VI.

Destaca también la importancia de los partidos políticos en el sistema político democrático al señalar que estos “hacen esfuerzos por cumplir con su cometido”. Sin embargo, ha instado al saneamiento de sus estructuras internas: “tienen que renovar los estilos y mecanismos de su funcionamiento” y propender al recambio generacional para “atraer a nuevas élites y movilizar a los jóvenes” para que tomen parte en la acción política “porque las nuevas generaciones bien conocen los problemas y exigencias de la época actual”, ha dicho el rey. Por lo anterior, los partidos políticos no pueden estar desconectados de la realidad y de las reivindicaciones de los ciudadanos, sino que deben interactuar con la ciudadanía y responder oportunamente a las situaciones que acaecen en la sociedad, mostrar su conocimiento de la realidad del país “anticipándose” a los acontecimientos y evitar que hechos que podrían preverse y, posteriormente, agravarse, sean minimizados, postergados y desatendidos “como si fueran asuntos que no les conciernen”.

Mohamed VI es consciente de los aspectos que deben mejorarse, pero tiene un balance positivo de lo alcanzado en las dos últimas décadas, logros y avances evidentes y ostensibles que “son motivo de satisfacción y orgullo”. El rey, no obstante, sigue “sintiendo que algo nos falta en el ámbito social”. El soberano no se ha mostrado indiferente a las situaciones que tienen lugar en el país ni a las demandas de la ciudadanía, explicó que desde su acceso al trono ha obrado con determinación y nunca ha dejado de atender a la sociedad “estar a la escucha de las legítimas aspiraciones de los ciudadanos, obrando constantemente, con esa esperanza que no me abandona, para mejorar sus condiciones”. “Para mí, como rey y como persona, la cosa social reviste un interés capital y me preocupa sobremanera”. Por lo mismo, reitera su disposición para seguir trabajando “en este dominio, con total entrega y empeño, para que, entre todos, consigamos poner el dedo sobre los puntos flojos que hay que tratar”.

El rey insiste en los medios para alcanzar los fines, en las vías institucionales, en el diseño, planificación y ejecución de planes, programas y proyectos. Enfatizó su llamado a renovar el modelo de desarrollo nacional. Todos estos mecanismos accionados de manera coordinada y efectiva permitirán corregir desequilibrios y desfases de la administración para erradicar las carencias sociales y garantizar la justicia social en el territorio nacional.

No es lógico tener más de cien programas de apoyo y protección social, de distinto alcance, a los que se dedican decenas de miles de millones de dírhams, desperdigados entre numerosos sectores ministeriales e intervinientes públicos […] tales programas acusan interferencias, déficit de armonía entre sí e incapacidad para seleccionar a los sectores meritorios. Dadas estas condiciones, ¿cómo pueden estos programas responder eficazmente a las necesidades de los ciudadanos y palpar sus efectos? No hace falta recordar que no estamos criticando por criticar; sino que consideramos que la autocrítica es una virtud y algo saludable, siempre y cuando la palabra vaya acompañada del acto y dé lugar a mejoras.

Mohamed VI explica que la creación del Registro Social Unificado es una política de Estado que ayudará a mejorar el rendimiento de los programas sociales “de manera escalonada, a corto y medio plazo”, en la medida que ese sistema de registro de la familia, con criterios precisos, objetivos y empleando nuevas tecnologías, permitirá determinar a la población objetivo que demanda asistencia social, se hará un manejo apropiado de los recursos públicos, evitando desviaciones, irregularidades y asegurando que quienes reciben ayuda, efectivamente, la necesitan. Las políticas públicas y los programas sociales no pueden limitarse al diseño, implementación y ejecución de proyectos sin evaluar los resultados y el impacto de los mismos. Hay que medir su eficacia y analizar si deben ser mejorados y transformados, así como examinar en qué punto fallan los procesos.

Se trata de un proyecto social estratégico y ambicioso, que concierne a amplios sectores de marroquíes. No debe entenderse, pues, como un mero programa gubernamental circunscrito únicamente a una legislatura o una visión de un sector ministerial o de un actor partidista o político, sino mucho más que todo aquello.

El rey ha instado a las autoridades a la acción política coordinada adoptando un “enfoque asociativo”. La clase política marroquí debe mostrar amplitud de miras, perseverancia, capacidad para la ejecución optimizando el factor tiempo —“celeridad”—, así como implementando los mecanismos de evaluación de las políticas públicas que permitan la valoración adecuada de los logros y de los aspectos a mejorar. El establecimiento de ese mecanismo demanda una acción política integral por parte del gobierno y de todos los actores políticos que deben implicarse en la “reestructuración global y profunda de los programas y políticas nacionales en el dominio del apoyo y protección social, elevando propuestas acerca de su evaluación”.

Asimismo, insiste el monarca en la promulgación de la Carta de “desconcentración administrativa” que no puede exceder el mes de octubre, esto posibilitará que las autoridades locales estén en capacidad de tomar decisiones que históricamente han dependido del gobierno central y así podrán avanzar en la ejecución de los programas de desarrollo económico y social, de forma coherente y en complementariedad con la Regionalización Avanzada hacia la que se dirige el país desde hace unos años.

El rey también ha pedido celeridad en la publicación de la nueva Carta de inversión e implementación de reformas en los centros regionales de inversión, dotándolos de las atribuciones necesarias para desempeñar sus funciones de manera más organizada y rápida (la toma de decisiones será de la mayoría de los miembros presentes, en lugar de la unanimidad actualmente en vigor, además de agrupar el conjunto de las comisiones de inversión en una sola comisión regional, con el fin de poner término a los obstáculos y justificaciones que oponen algunos sectores ministeriales).

También deberán adoptarse textos jurídicos que estipulen, por una parte, la fijación del plazo máximo de un mes para determinadas administraciones, con el fin de responder a las solicitudes relacionadas con la inversión, advirtiendo que la ausencia de una respuesta dentro del plazo establecido, se considerará como una aprobación por parte de las mismas; y, de otra parte, destaca que, ninguna administración pública solicitará documentos o datos al inversor que hayan sido presentados previamente a otra administración pública. Los servidores públicos están obligados a coordinar e intercambiar esa información haciendo uso de los recursos tecnológicos.

El rey espera que estas medidas para la modernización del Estado, tendentes a agilizar procesos, garanticen las reformas de la administración que redundará y permitirá “la aplicación del principio de rendición de cuentas y detección de los puntos flojos de esta reforma”. Se espera que estas medidas, encaminadas a la eficiencia del sector público, sirvan de estímulo y aliciente para la inversión, la generación de empleo, así como para mejorar la calidad del servicio público que los funcionarios del Estado suministran al ciudadano. Por consiguiente, las medidas están dirigidas a mejorar la relación entre la administración pública y la ciudadanía: “También esperamos que las mismas pongan fin a la lentitud, que conduce a la corrupción, como bien saben todos los marroquíes”.

El rey Mohamed VI junto a los príncipes Moulay Hassan (izq.) y Moulay Rachid (dcha.), el lunes 30 de julio (2018), durante el discurso del rey a la nación

Desarrollo económico, protección social y aumento de la productividad

El rey reiteró el papel solidario del Estado para la resolución de asuntos urgentes y demandas legítimas de los sectores menos favorecidos de la población, pero también reiteró con firmeza que el país no se abocará al desorden, anarquía y oportunismo que promueven grupos e individuos “catastrofistas, nihilistas y vendedores de ilusiones” que desdeñan los logros y realizaciones del país y buscan aprovechar coyunturas y determinadas disfunciones para menoscabar la seguridad y la estabilidad del reino. “Vamos a seguir caminando y trabajando juntos a fin de superar los escollos circunstanciales y objetivos, disponiendo las condiciones adecuadas para llevar a la práctica los programas y proyectos de desarrollo, creando oportunidades de empleo y garantizando la vida digna”. Mohamed VI ha llamado a priorizar la iniciativa política en ámbitos que deben ser tratados con urgencia:

  • Educación: otorgar un fuerte impulso a los programas de escolarización y a la lucha contra la deserción escolar (a partir del próximo curso escolar, incluyendo el programa Tayssir, de apoyo financiero a la escolarización, enseñanza preescolar, transporte escolar, restaurantes escolares e internados para apoyar a las familias y asegurándoles que sus hijos continuarán con su escolarización y formación).
  • Salud: corregir las disfunciones registradas en la aplicación del programa de cubertura médica “RAMED” y revisar paralelamente y en profundidad el sistema nacional de sanidad “que acusa disparidades alarmantes y déficit de gestión”.
  • Uso sostenible del agua: cuidar los recursos estratégicos del país, específicamente, el agua, “en consideración del papel principal que desempeña en el desarrollo y la estabilidad”. Para la gestión sostenible del recurso hídrico, el rey contempla que el Plan nacional de agua se ocupe durante los próximos treinta años de las diferentes problemáticas relacionadas con los recursos hídricos, a la vez que insta a las autoridades responsables a resolver los casos urgentes de deficiencia en el acceso y abastecimiento de agua potable para la población y la distribución para el ganado (especialmente en verano). Destaca la construcción de 30 presas de diferentes tamaños en los últimos 18 años e insiste en dar continuidad a esa política de construcción de presas “en la que Marruecos es considerado como un país pionero”.
  • Desarrollo Humano: lanzar la tercera etapa de la Iniciativa Nacional para el Desarrollo Humano, consolidando los logros y reorientando los programas para promover el capital humano y a las nuevas generaciones, apoyando a los sectores sociales que están en una situación difícil. Esa nueva dinámica debería invitar a que las autoridades revisen y superen, paulatinamente, la política del Estado asistencialista, de herencia francesa, según observan algunos ciudadanos marroquíes, ya que un manejo eficiente del gasto público redundaría positivamente en las arcas públicas y permitiría canalizar recursos hacia nuevos proyectos sociales.
  • Diálogo: promover el diálogo social y encausarlo o encaminarlo “rápidamente hacia un buen fin”. El rey le ha dicho al gobierno que “el diálogo social es un deber que se impone, y el recurso al mismo ha de ser permanente”. Por lo anterior, las autoridades deben asumir su responsabilidad en la rendición de cuentas. “El Gobierno está llamado a reunirse y a comunicar de manera regular con los sindicatos, independientemente de los resultados que puedan surgir de dicho diálogo”. También ha invitado a que la sociedad propenda a la búsqueda de consensos y asuma un diálogo edificante y constructivo con espíritu de responsabilidad que permita alcanzar un “pacto social equilibrado y sostenible, que garantice la competitividad empresarial y favorezca el poder adquisitivo de la clase obrera, tanto en el sector público como privado”.
En relación con esta cuestión, siempre he tenido la convicción de que la mejor protección social reside en la creación de oportunidades de empleo productivo que garantizan la dignidad.
En realidad, la creación de oportunidades de empleo o de un sistema social moderno y apropiado, pasa imperativamente por la consecución de una mutación cualitativa en los ámbitos de la inversión y apoyo al sector productivo nacional.

La sociedad marroquí debe ser parte del cambio e incidir en la transformación del país

Nótese que el rey Mohamed VI en sus discursos recientes ha estado apuntando a una mayor liberalización de la economía y a la búsqueda de más inversión privada que redunde en una mayor generación de empleos. El país debe apostar a su capital humano, al desarrollo humano, desde luego, a formar y a educar a sus ciudadanos para que sean competitivos y estén cualificados según las exigencias y oportunidades que brindan los sectores que jalonan la economía del país.

El Estado debe tener una vocación solidaria y estar dónde debe estar, garantizar el acceso a salud y a educación para aquellos ciudadanos que no están en condición de asumirlos y brindar posibilidades de desarrollo humano a los marroquíes. Lo anterior no excluye a la sociedad de sus responsabilidades en el proyecto de país que se quiere construir y que exige incorporar criterios de productividad que permitan la inserción de Marruecos y de su sociedad en un mundo globalizado que marcha a toda velocidad.

El pasado, presente y futuro de Marruecos son una prenda que a todos nos ha sido confiada. Juntos hemos conseguido numerosos logros en diferentes ámbitos. Afrontar los desafíos y realizar las aspiraciones será posible únicamente en el seno de la unidad, solidaridad y estabilidad. Para ello se ha de tener fe en la unidad de nuestro destino, tanto en la felicidad como en la adversidad, ataviándose del sincero patriotismo y dando prueba de la ciudadanía responsable.

El rey convoca a la gobernanza y a las buenas prácticas de gobierno, a la acción consciente, efectiva y eficiente de la administración política, de la empresa privada y, por supuesto, de la sociedad civil. Las autoridades están llamadas a facilitar procesos que permitan la creación de oportunidades de empleo productivo por parte del sector privado. La administración puede fungir como facilitadora para el acceso a sistemas de crédito de proyectos productivos, también puede diseñar un sistema de estímulos que motiven la competitividad y la productividad de las diferentes cooperativas y asociaciones que existen en el país y realizan actividades económicas.

Individuos, grupos, asociaciones y cooperativas también deben inmiscuirse en la transformación social y cultural del país que permita un cambio de mentalidades respecto a ciertas ideas arraigadas, a menudo, extravagantes y desconcertantes, por ejemplo, en la creencia de que el Estado debe “comprar” la paz social a través de la asignación de subsidios y de la financiación total de proyectos con capitales que no retornan al Estado, se niegan a mostrar resultados, no hacen un uso óptimo del tiempo, no se guían por criterios de productividad, se afirman en una pretendida independencia operativa y administrativa a nivel interno, mientras invocan la permanente dependencia económica, asistencia o beneficencia del Estado.

Los marroquíes deben asimilar que el emprendimiento demanda de la capacidad creadora y creativa del emprendedor más que de la acción del Estado. Pretender convertirse en emprendedor, de un día a otro, sin asumir ningún reto o desafío [endeudamiento, productividad, rendimiento, adquisición de medios de producción, sostenibilidad del proyecto, etc.], contradice, incluso, la definición misma de “emprendedor”. Deben orientarse a la obtención de resultados: generar riqueza, dividendos y ganancias para que sean sostenibles en el tiempo y, gracias a su rendimiento, considerar la expansión. Si el Estado financia los proyectos de emprendimiento, es necesario que el capital retorne al Estado. El emprendedor y el emprendimiento, sean de tipo individual o grupal, responden a intereses particulares-privados, que redundan en la generación de empleos y en beneficio de la sociedad, pero la misión del Estado no es agenciarlo económicamente sino acompañar y facilitar los procesos de los emprendedores e inversionistas. A ese respecto, las observaciones del rey son más que oportunas:

insistimos en la necesidad de actualizar los programas de acompañamiento destinados a las empresas, incluida la facilitación de su acceso a la inversión, la mejora de su productividad así como la formación y preparación de sus recursos humanos.
El objetivo marcado no es otro sino elevar la competitividad de la empresa marroquí y su capacidad de exportación, creando oportunidades de empleo, especialmente en el seno de las pequeñas y medianas empresas, que requieren una atención especial, ya que constituyen el 95 % del tejido económico nacional.
La empresa productiva necesita, actualmente, una mayor confianza del Estado y de la sociedad, para que la inversión recupere su debido nivel y pueda pasar del estado de expectación negativa a la iniciativa seria y creativa.

En efecto, la recuperación de la vitalidad económica se halla estrechamente vinculada a la participación de la empresa, a la renovación de la cultura empresarial y a la fructificación de las numerosas posibilidades que Marruecos ofrece, sin dejar de tener presentes los retos inherentes a la competitividad internacional y, a veces, incluso a las guerras económicas.

El rey ha reiterado su apuesta y compromiso hacia la promoción de mejores condiciones sociales para la población, la modernización del Estado y la respuesta oportuna y efectiva a los desafíos económicos que enfrenta el país, así como a la gestión responsable y al uso sostenible de recursos estratégicos escasos. Es verdad que la clase política marroquí debe mostrar amplitud de miras y trabajar al máximo nivel para el desarrollo interno del país que incide, sin lugar a dudas, en la imagen que proyecta Marruecos en el exterior.

El esfuerzo no solo ha de ser político, así como las fuerzas económicas y productivas del país están llamadas a tomar el lugar que les corresponde para potenciar el desarrollo económico, no debe obviarse el rol de la sociedad en un contexto prometedor y complejo. En tiempos de boicots, emociones manipuladas y demandas instrumentalizadas, el éxito del proyecto de modernidad y modernización depende —también y en gran medida— de que la sociedad marroquí sepa estar a la altura de las circunstancias en sus respuestas, capacidad de transformación, amplitud de miras y perspectiva de futuro.

El rey de Marruecos, Mohamed VI y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, durante la quinta Cumbre Unión Europea-Unión Africana que se celebró en Abiyán, capital económica de Costa de Marfil, a finales de noviembre de 2017

Marruecos en África

La prioridad de Marruecos en política exterior es África. África ocupa el primer lugar en la agenda de la política exterior marroquí porque el desarrollo económico, la estabilidad política, institucional y regional del continente son cuestiones prioritarias para Marruecos que se ve afectado de forma directa por los efectos de derrame que suponen los conflictos y la inestabilidad en esa vasta región. El país magrebí se ha convertido en receptor de miles de inmigrantes subsaharianos y puede verse desbordado en su capacidad de recepción de inmigrantes. La ayuda y cooperación al desarrollo que Marruecos propone para el continente africano puede entenderse desde una perspectiva solidaria-estratégica con enfoque bidireccional: si a África le va bien, a Marruecos le irá bien.

Desde su ascenso al trono, Mohamed VI ha redefinido las prioridades en la política exterior del reino de Marruecos, así lo confirma el regreso de Marruecos a la Unión Africana (UA) en 2017. La diplomacia marroquí, encabezada por el rey, ha sido vigorosa y activa por lo que Marruecos se constituye, actualmente, en uno de los países líderes del continente africano. Jefes de Estado africanos destacan a Marruecos como un país emergente. Marruecos es el primer inversor en África occidental y el segundo de todo el continente, después de Sudáfrica. A este respecto, el rey ha expresado: “mi país ha optado por el camino de la solidaridad y la paz. Marruecos no busca alcanzar el liderazgo en África. Marruecos quiere otorgar el liderazgo a África”.

Marruecos se ha interesado en potenciar el desarrollo humano del continente, a través de la concesión de miles de becas para que ciudadanos africanos accedan a la formación profesional y universitaria; también se ha interesado en promover acuerdos para el desarrollo rural y la seguridad alimentaria con los países africanos; y, en términos de conectividad, la Royal Air Maroc ya tiene múltiples frecuencias a más de 22 destinos de África subsahariana.

Hay más de un millar de acuerdos suscritos, durante los años de reinado de Mohamed VI —para el desarrollo de proyectos entre Marruecos y otros países de África— en términos de cooperación económica y desarrollo humano. Hay planes ambiciosos como la construcción del gasoducto África-Atlántico que conectará a Marruecos con Nigeria para transportar el gas de África a Europa y que beneficiará a África occidental con el consecuente desarrollo de otros proyectos paralelos, pero también destacan otras áreas como gestión del riesgo y cambio climático; uso sostenible del agua y de los suelos, pensando en el desarrollo de una forma de agricultura que se adapte a la lucha contra el cambio climático. Mohamed VI ha llevado una intensa agenda en los países africanos, con casi 50 visitas/viajes a más de 25 países en ese continente, acompañado de delegaciones de empresarios. La Unión Europea ha expresado su expectativa para profundizar y consolidar las áreas de trabajo en temas de cooperación e integración entre la UE y la UA que permitan avanzar en la construcción de paz y estabilidad en el continente africano.

A este respecto, el jurista y experto en relaciones hispano-marroquíes, Jamal Mechbal, recordó hace pocos días que, Casablanca, conocida como la capital económica marroquí, ahora se reconoce como la capital financiera del continente africano:

allí tienen lugar operaciones triangulares del capital árabe, estadounidense y europeo. No podría ser de otra manera considerando que Marruecos es el primer inversor de África occidental y se dispone, próximamente, a integrar la Comunidad Económica de Estados de África Occidental CEDAO.

Mechbal destaca que el ingreso de Marruecos a la CEDAO “no es, solamente, beneficioso para Marruecos, sino que será una oportunidad de profundizar y crear nuevos negocios para todos los integrantes de la Comunidad Económica al ser Marruecos ese anfitrión que abre la puerta para entrar al continente africano”.

 

Boughaleb Elattar, embajador del Reino de Marruecos presenta sus cartas credenciales a Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, a finales de junio (2018)

Marruecos en Iberoamérica

En cuanto a la relación entre España y Marruecos, Mechbal destaca la efectiva cooperación hispano-marroquí al servicio de la seguridad en el Mediterráneo y observa con optimismo el clima político propicio que se ha construido a nivel bilateral en los últimos años, potenciado por el vigor del intercambio económico:

España es por sexto año consecutivo el primer socio comercial de Marruecos, tanto en exportaciones como en importaciones, con flujos comerciales que superaron los 14.000 millones de euros. Marruecos es, también, el primer socio de España en África, el primero después de los países europeos y de Estados Unidos. Marruecos es, entre otras cosas, un actor clave para regular la inmigración subsahariana que habría desbordado a España hace años, ante la imposibilidad española de asimilar las oleadas migratorias que tienen en Marruecos un destino de tránsito para llegar a España y a Europa como destino final.

En lo que respecta a la presencia de Marruecos en América Latina, es de señalar que, ha ido afianzándose en los últimos años. Sin embargo, el intercambio económico todavía es bastante tímido. A nivel de relaciones políticas y diplomáticas bilaterales, la diplomacia marroquí ha asumido un rol más proactivo y, explora, en algunos casos, posibilidades para profundizar el intercambio económico a partir de reuniones y mesas de trabajo con las oficinas comerciales de los países donde está presente.

Una relación bilateral que, en tiempo reciente, suscita interés tiene que ver con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Marruecos, tras la ruptura que duró 38 años. El designado embajador marroquí en La Habana, Boughaleb Elattar, ya se encuentra en la isla del Caribe, ha presentado sus cartas credenciales a finales de junio y, habrá que ver, en los próximos meses, cómo avanza la relación bilateral, así como las posibilidades de intercambio económico y comercial que puedan llegar a producirse entre los dos países. De momento, hay acercamiento a nivel político como constataron fuentes diplomáticas en el marco de la Fiesta del Trono que organizó Marruecos en La Habana para celebrar el aniversario de entronización de Mohamed VI y a la que habrían asistido representantes del gobierno cubano.

Farida Loudaya, embajadora del reino de Marruecos durante la presentación de sus cartas credenciales al presidente de la república de Colombia, Juan Manuel Santos y a la canciller María Ángela Holguín, a comienzos de 2017

Marruecos en Colombia

Cabe destacar —de esa presencia de Marruecos en América Latina— la revitalización en la relación bilateral con Colombia, tras la llegada, a finales de 2016, de la embajadora Farida Loudaya quien asumió un rol proactivo y dinámico para avanzar en la relación bilateral y que ha sido reconocido tanto en la Cancillería como en el Congreso de la república de Colombia.

Loudaya ha explicado en diferentes escenarios los avances de su país en cuanto a desarrollo, progreso y estabilidad, que lo convierten en un escenario estratégico, no solo, aunque también, por su posición geográfica privilegiada, en un país abierto al mundo, atractivo para el turismo de diferentes perfiles (Marruecos recibió 12 millones de visitantes durante 2017) y, por supuesto, para la inversión, gracias a las ingentes reformas que ha experimentado el país tras el ascenso al trono del rey Mohamed VI.

La embajadora ilustra la diversificación de la economía marroquí con una apuesta decidida por el turismo y el sector servicios; la industria automotora y aeronáutica; la agricultura; el sector textil, la pesca (uno de los países con mayor producción pesquera en el mundo y el primero de África); la minería (uno de los mayores productores de fosfatos, posee el 85 % de las reservas mundiales); pero, también, reseña que su país ha tomado parte en sectores de innovación y protección del medio ambiente y otorga especial preeminencia a las energías renovables, posee una de las plantas solares más grandes del mundo y el mayor parque eólico de África. Marruecos ha mostrado interés y apertura hacia los mercados internacionales, lo que ha permitido la diversificación de sus relaciones comerciales con diferentes regiones del mundo.

Farida Loudaya, embajadora del reino de Marruecos con autoridades colombianas durante la celebración de la Fiesta del Trono por el 19° aniversario de la entronización de Mohamed VI

La representante marroquí destaca que la relación entre Marruecos y Colombia, cumplirá 40 años en 2019 y que su país desea celebrar la relación bilateral profundizando los vínculos políticos y económicos. A este respecto hay que decir que las exportaciones de Colombia a Marruecos han tenido un incremento ostensible en el último año. De hecho, 2017 marcó un punto de inflexión en las exportaciones colombianas hacia Marruecos. En 2016 fueron de 5.793.810 USD, pero en 2017 alcanzaron los 30.770.802 USD. El incremento posiciona a Marruecos como el segundo país árabe con mayor recepción de exportaciones colombianas después de Líbano (40.716.405 USD). Aunque las cifras generan expectativa, las autoridades colombianas mantienen la cautela, a la espera de lo que ocurra durante 2018, con el propósito de tener más elementos para comprobar si la tendencia se mantiene o, incluso, si es posible que las exportaciones sigan creciendo.

Hay interés en potenciar el turismo entre los dos países por el potencial que ofrece el sector, debido a las características particulares que hacen de los dos países destinos atractivos, facilitando la movilidad de los marroquíes a Colombia y de los colombianos hacia Marruecos, con este fin se han estado negociando Acuerdos Marco en las áreas de turismo, deporte, cultura, movilidad y seguridad. La movilidad académica también es una prioridad, para facilitar el intercambio de estudiantes y profesores, se ha apoyado el Acuerdo Marco de Cooperación e intercambio que alcanzaron la Universidad Internacional de Rabat y la Universidad del Rosario. El intercambio cultural también se ha visto renovado y fortalecido con la presencia respectiva de artistas, creadores y escritores en cada país, incluso Marruecos realizó un evento en Bogotá, en el mes de abril, con el propósito de difundir y dar a conocer la música clásica árabe en territorio colombiano. También es de destacar que un corresponsal de la Agencia oficial de prensa marroquí, Maghreb Arab Press, ha sido asignado en Colombia, para cubrir e informar a los marroquíes sobre la actualidad del país andino y desde el territorio colombiano.

Marruecos ha mostrado su apoyo a Colombia en la búsqueda de la paz, como condición necesaria para promover el desarrollo y la estabilidad del país sudamericano. La embajadora expresó su reconocimiento al gobierno saliente y sus buenos deseos para que el nuevo presidente continúe avanzando en la dinámica constructiva y de reciprocidad entre los dos países que coadyuve en la profundización de la relación a nivel político y comercial:

Continuaremos elevando las relaciones bilaterales al nivel de las aspiraciones de los dos pueblos amigos, en beneficio de sus intereses y contribuyendo a la consolidación de la solidaridad entre los países del sur. Basada en el afecto profundo, las afinidades culturales y la comunidad de intereses, esta relación ha ido registrando, en estos últimos años, una dinámica muy positiva en todos los ámbitos, tanto políticos como económicos y culturales.

En estos años han tenido lugar consultas políticas y reuniones oficiales con las autoridades colombianas tendentes a elevar el nivel de la relación y cooperación bilateral que se verá fortalecida con la celebración, en 2019 y en tierra marroquí, de una nueva edición de la Comisión Mixta. En lo que respecta a la cooperación parlamentaria, se mantienen los encuentros de trabajo con senadores y representantes, que dio lugar, por primera vez, a la creación del Grupo de Amistad colombo-marroquí en el Senado colombiano; y, además, destaca que se han establecido canales de diálogo, intercambio y concertación con el Parlamento Andino para profundizar la agenda bilateral sobre intereses comunes entre los parlamentos marroquí y los parlamentos de los países andinos que integran ese organismo supranacional.

La embajadora ha expresado el interés y disposición de su país para lograr una mayor inserción de los productos marroquíes en Colombia, elevar las exportaciones desde su país, tanto en el marco bilateral, como a través de los organismos regionales en los que Marruecos tiene estatus de observador. Ese es el caso de la Alianza del Pacifico, plataforma de integración económica que eligió a Marruecos para abrir su Oficina con el propósito de extenderse al continente africano. En esa dirección sería de gran importancia que el nuevo gobierno de Colombia envié representación a la Oficina de la Alianza del Pacífico en Casablanca, Oficina que ya cuenta con representantes de México y de Chile, pero donde Colombia ha estado ausente.

Loudaya destaca la coyuntura tanto en Colombia como en Marruecos, que hace del tema migratorio y de movilidad humana, un punto central de la agenda política colombiana y también de la marroquí, considerando que los dos países pasaron de ser emisores de migrantes a receptores de enormes flujos migratorios. Lo anterior ha generado que tanto Colombia como Marruecos implementen y desarrollen políticas migratorias sobre la marcha de sus experiencias, regularizando y protegiendo los derechos fundamentales de los migrantes con un enfoque de solidaridad como Estados receptores. En ese sentido, observa la embajadora que, Marruecos será el anfitrión de la Cumbre Mundial sobre la Migración, que tendrá lugar en la ciudad de Marrakech, los días 10 y 11 de diciembre (2018), y que será una Cumbre histórica por la adopción del primer “Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular”, en la que se llegará a numerosos compromisos  en la lucha contra la trata de personas y la separación de las familias; para garantizar la protección de los inmigrantes indocumentados; y, también para conocer y encausar hacia un mejor aprovechamiento los beneficios de las migraciones.

Marruecos reactiva su estatus como observador en el Parlamento Andino

Marruecos reactiva Participación como miembro observador (Parlamento Andino, julio, 2018. p.35)

El Parlamento Andino, en su informe de julio (2018), da cuenta de la reactivación del reino de Marruecos en el Parlamento Andino —como miembro observador—, estatus que ostenta el país magrebí desde 1996. El Parlamento Andino destacó que en los últimos años Marruecos y ese organismo supranacional han generado diferentes actividades de intercambio parlamentario “con el propósito de estrechar lazos diplomáticos y establecer mecanismos de trabajo conjunto con el Congreso de Marruecos”.

Lo anterior lo corrobora el encuentro en Marruecos, del 2 al 7 de julio (2018), entre el presidente del Parlamento Andino, diputado chileno, Fernando Meza Moncada, el secretario general, el ecuatoriano Eduardo Chiliquinga Mazón y el presidente de la Cámara de Consejeros, Hakim Benchamach. En el marco del encuentro, el Parlamento Andino suscribió un convenio de cooperación con el Congreso marroquí.

Los parlamentarios latinoamericanos mantuvieron reuniones con el presidente de la Cámara de Representantes del reino, Habib El Malki, y el secretario general del ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional, Mohamed Ali Lazrak. El Parlamento Andino firmó un memorando de entendimiento entre las dos Cámaras, la del Parlamento marroquí y la del Parlamento Andino para reactivar la plena participación de Marruecos en su calidad de observador especial del organismo andino.

Los representantes sudamericanos consideran que los acuerdos alcanzados con Marruecos permitirán consolidar las relaciones con sus respectivos países a nivel bilateral, político y económico para trabajar en temas de interés mutuo (desarrollo, energías limpias, mar, puertos marítimos y otros temas de interés político y social); observan que la economía marroquí ha tenido un desempeño favorable en los años recientes y que se ha consolidado como una economía exportadora que experimenta un auge tanto en inversión privada como en el sector turismo, tiene índices de estabilidad macroeconómica, una inflación moderada, todos estos, aspectos valorados positivamente por el Parlamento Andino que incluso considera deben tenerse como referencia en los países de la región andina.

El informe también cita que el Parlamento Andino respalda de manera unánime la búsqueda de una solución al contencioso del Sahara en el marco de las Naciones Unidas que ha recogido la iniciativa de autonomía presentada por Marruecos y que tiene en el diálogo el elemento principal para la resolución de la cuestión. El presidente del Parlamento Andino, en el marco de la visita a Marruecos, invitó al presidente de la Cámara de Consejeros marroquí a las sesiones plenarias que se desarrollarán en el mes de octubre (2018), ocasión en la que el Parlamento celebrará el 39° aniversario de la creación del organismo supraestatal.

El presidente de la Cámara de Consejeros de Marruecos y secretario general del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), Hakim Benchamach, estima que el Parlamento Andino tiene relevancia en tanto organización parlamentaria de integración sudamericana, por lo anterior, propuso avanzar en la creación de un Foro Parlamentario Afro – Latinoamericano que guarde cierta similitud con el Foro Euro – Latinoamericano, según reseña el informe del Parlamento Andino.

Clara Riveros es politóloga. Consultora y analista política en temas relacionados con América Latina y Marruecos y directora en CPLATAM -Análisis Político en América Latina-

Agosto, 2018

 Notas

[1] El rey ha exaltado el desempeño de las Fuerzas Armadas Reales, Gendarmería Real, Fuerzas Auxiliares, Seguridad Nacional y Protección Civil en la preservación y defensa de la unidad, seguridad y estabilidad del país así como en su labor humanitaria y social (desempeñada por las Fuerzas Armadas Reales) dentro y fuera del territorio nacional y, de modo especial, en el Hospital de Campaña de Gaza, “con el fin de paliar el sufrimiento de nuestros hermanos palestinos y apoyar su lucha, así como en el Campamento Zaatari” que está ubicado en Jordania y acoge a unos 80.000 refugiados sirios. “Esta acción humanitaria y de asistencia médica viene a sumarse a las labores anteriormente desplegadas en numerosos países africanos hermanos”.

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