María Inés Salamanca, coordinadora ONU Mujeres (Chile): “el empoderamiento de las mujeres es un elemento esencial para alcanzar el desarrollo sostenible […] Todos los objetivos de la Agenda 2030 dependen de la igualdad de género”

Por Clara Riveros*

La Asamblea General de la ONU adoptó, el 25 de septiembre de 2015, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible compuesta por 17 Objetivos y 169 metas de carácter integrado e indivisible. Esta nueva estrategia regirá los programas de desarrollo mundiales durante los próximos 15 años​

La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer se celebró en septiembre de 1995 y contó con 17.000 participantes y 30.000 activistas que llegaron a Beijing para participar en la inauguración de la Conferencia.

Luego de dos semanas de debates políticos, a veces acalorados, las y los representantes de 189 gobiernos consiguieron negociar compromisos de alcance histórico. Treinta mil activistas no gubernamentales asistieron a un foro paralelo y continuaron presionando, tendiendo redes, incidiendo en las opiniones y guiando el enfoque de la cobertura mundial por los medios de comunicación. Cuando la conferencia llegó a su fin, había producido la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, el plan más progresista que jamás había existido para promover los derechos de la mujer.

Como marco definitorio para el cambio, la Plataforma de Acción formuló amplios compromisos en 12 esferas de especial preocupación, a saber: la mujer y el medio ambiente; la mujer en el ejercicio del poder y la adopción de decisiones; la niña; la mujer y la economía; la mujer y la pobreza; la violencia contra la mujer; los derechos humanos de la mujer; educación y capacitación de la mujer; mecanismos institucionales para el adelanto de la mujer; la mujer y la salud; la mujer y los medios de difusión; y, la mujer y los conflictos armados. Transcurridos 20 años de la Conferencia se destacó que la Plataforma de Acción todavía funge como una fuente de orientación e inspiración:

La Plataforma de Acción imagina un mundo en el que todas las mujeres y las niñas pueden ejercer sus libertades y opciones, y hacer realidad todos sus derechos, como el de vivir sin violencia, asistir a la escuela, participar en las decisiones y tener igual remuneración por igual trabajo. El proceso de Beijing desencadenó una voluntad política notable y la visibilidad mundial. Conectó y reforzó el activismo de los movimientos de mujeres a escala mundial. Las personas que participaron en la conferencia volvieron a sus hogares con grandes esperanzas y un claro acuerdo acerca de cómo lograr la igualdad y el empoderamiento.
ONU Mujeres observó en el marco de Beijing +20 que, a partir de la Plataforma de Acción de Beijing, los gobiernos, la sociedad civil y el público en general han traducido las promesas de la Plataforma en cambios concretos en cada uno de los países participantes en la Conferencia de Beijing.
Estos han emprendido enormes mejoras en las vidas de las mujeres. Nunca antes tantas mujeres habían ocupado cargos políticos, contado con protección jurídica contra la violencia de género y vivido al amparo de constituciones que garantizan la igualdad de género. Los exámenes periódicos quinquenales del progreso hacia el cumplimiento de los compromisos de Beijing han mantenido el impulso […] Aun así, la Plataforma de Acción imaginó la igualdad de género en todas las dimensiones de la vida, pero ningún país ha logrado completar ese programa. Las mujeres ganan menos que los hombres y es más probable que trabajen en empleos de baja calidad. La tercera parte de ellas sufre violencia física o sexual en el transcurso de su vida. Las brechas en los derechos reproductivos y la atención de salud causan la muerte de 800 mujeres al dar a luz cada día.
El 20º aniversario de Beijing ofrece nuevas oportunidades de renovar vínculos, revitalizar los compromisos, fortalecer la voluntad política y movilizar al público. Todos tenemos una función que desempeñar, y es para el bien común. Cada vez hay más pruebas de que el empoderamiento de las mujeres empodera a la humanidad. Por ejemplo, las economías crecen más rápidamente, y las familias son más saludables y están mejor educadas.
La Plataforma de Acción de Beijing, que 20 años después sigue orientada al futuro, ofrece un foco de atención que reúne a las personas en torno a la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. Sus promesas son necesariamente ambiciosas. Pero con el paso del tiempo, y con la energía acumulada de las nuevas generaciones, están al alcance de la mano (Beijing +20).
María Inés Salamanca, coordinadora ONU Mujeres (Chile)
María Inés Salamanca, coordinadora de ONU Mujeres en Chile, reiteró, semanas atrás, en el marco de la conferencia Marruecos narrado por sus mujeres, que la igualdad de derechos para las mujeres en el mundo es un compromiso de Naciones Unidas suscrito por todos los Estados miembros y reiteró la necesidad de avanzar hacia una mayor igualdad de género en el mundo teniendo como contexto de renovación el marco de Beijing +25[1]. “Niñas y mujeres deben tener los mismos derechos y las mismas oportunidades”, sostuvo Salamanca. La funcionaria afirmó que “el empoderamiento de las mujeres es un elemento esencial para alcanzar el desarrollo sostenible y el cumplimiento de los 17 objetivos de la Agenda de Desarrollo Sostenible, no solo del objetivo número cinco. Todos los objetivos de la Agenda 2030 dependen de la igualdad de género”, puntualizó[2].

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible requiere la adopción de medidas urgentes para eliminar la discriminación hacia las mujeres y la desigualdad por razones de género[3]. La desigualdad de género no solo afecta a niñas y a mujeres, afecta a toda la sociedad y supone una amenaza para la estabilidad social, política y económica. Eliminar la violencia contra la mujer es una prioridad. Los Estados deben cumplir sus compromisos pactados en la Agenda de Desarrollo Sostenible. Las mujeres también deben hacer esfuerzos para que los Estados renueven sus compromisos en Beijing +25. Las mujeres líderes que ocupan cargos de toma de decisiones deben ayudar a crear condiciones para que más mujeres puedan acceder a esos espacios de toma de decisiones en todos los ámbitos de poder (gobiernos locales, legislativos, poder judicial, empresas, sindicatos, etc.), subrayó Salamanca.

 

Al 8 de marzo (2018), a nivel mundial, solo 19 mujeres ocupaban cargos en la presidencia/primera ministra. Desde marzo (2018), en América Latina no hay una sola mujer que sea jefe de Estado. Estas desigualdades son igual de críticas en regiones de medio Oriente, norte de África y Asia, indicó la coordinadora de ONU Mujeres en Chile, quien explicó que desde ONU Mujeres desarrollan diferentes programas en cinco áreas prioritarias para aumentar el liderazgo y la participación; poner fin a la violencia de género; implicar a las mujeres en todos los aspectos de paz y seguridad; mejorar el empoderamiento económico de las mujeres; y, hacer de la igualdad de género un aspecto central en la planificación y en la elaboración de los presupuestos nacionales para el desarrollo.

Laila Miyara, empresaria marroquí y Kenza El Ghali, embajadora del Reino de Marruecos en Chile

Kenza El Ghali, embajadora del Reino de Marruecos en Chile, observó que, desde la década de 1990 hasta hoy, en los diferentes informes de Naciones Unidas se han documentado los vacíos y escollos a superar -a nivel global- para que la igualdad de género sea una práctica real y efectiva. El Ghali sostuvo que la cuestión de género es una cuestión que compete a toda la sociedad en su conjunto, no solo a las mujeres. A este respecto el Informe anual de ONU Mujeres 2017-2018 señala los retos para el empoderamiento de las mujeres en cada Objetivo de Desarrollo Sostenible[4]. Todos los países desarrollados y en desarrollo enfrentan desafíos para reducir las brechas de género. Todavía son muchas las inequidades y desigualdades que las mujeres enfrentan en materia política, social y económica. Las barreras, de hecho son más fuertes cuando las mujeres quieren alcanzar posiciones de liderazgo y participación en los espacios de toma de decisiones en cualquier ámbito en muchos países del mundo, precisó la representante de ONU Mujeres en Chile.

Laila Miyara, empresaria marroquí e integrante de AFEM (Association des Femmes Chefs d’Entreprises du Maroc / Asociación de Mujeres Empresarias de Marruecos), refirió algunos indicadores a nivel global que develan la condición y la situación económica de las mujeres en el mundo. Miyara destacó que -en términos globales- las mujeres solo poseen el 1 % de la riqueza; solo ganan un 10 % de los ingresos; y, apenas ocupan el 14 % de los puestos o cargos de responsabilidad tanto en el sector público como privado. Sin embargo, expresó, son las mujeres quienes producen la mitad de los recursos alimenticios y garantizan, en buena medida, la seguridad alimentaria, aunque solo posean el 1 % de la tierra. La empresaria observó que en el continente africano las mujeres han jugado un rol primordial para la seguridad alimentaria y cumplirán un papel todavía más notable en ese continente que marcha hacia la modernidad.

Para Miyara, las mujeres africanas fungen como motores de cambio y transformación de sus países. La empresaria también dejó constancia del aumento significativo de la población africana en edad de trabajar y con capacidad de producir, tendencia en crecimiento que se proyecta de cara a los próximos 30 años. Así las cosas, hacia 2050, la economía del continente africano se habrá multiplicado por diez. De hecho, la empresaria mencionó que, de las diez economías con mayor dinamismo en el mundo, durante el último decenio, seis se encuentran en África.

La empresaria magrebí notó que las mujeres en Marruecos, en África y, si se quiere, a nivel global, precisan de mejores condiciones para su desarrollo individual y profesional. Miyara fue enfática al observar que, sí no se avanza en la igualdad de género, esto es, en igualdad de derechos y en igualdad de oportunidades; tampoco podrá hablarse de cohesión social, de democratización, de desarrollo sustentable, de seguridad alimentaria o de respeto y cumplimiento de los derechos humanos. Las mujeres se constituyen en factores de cambio para sus sociedades, pero ellas también necesitan de las condiciones propicias para su realización, puntualizó la empresaria.
*Clara Riveros, politóloga, consultora y analista política en temas relacionados con América Latina y Marruecos y directora en CPLATAM -Análisis Político en América Latina- ©

Noviembre, 2018

Notas

[1] La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer se celebró en Beijing en 1995. Esta fue la conferencia más grande que organizó Naciones Unidas, contó con la asistencia y representación de unos 189 gobiernos, además de organizaciones de la sociedad civil, periodistas y todas las organizaciones de las Naciones Unidas. En esa ocasión se adoptó por unanimidad (189 Estados miembros de la ONU) la Plataforma de Acción de Beijing (BPFA) para garantizar el avance de los derechos humanos de todas las niñas y mujeres en el mundo, sin excepciones. Esta plataforma definió 12 áreas de preocupación en el largo camino hacia la igualdad de género efectiva, a saber: pobreza, educación, salud, violencia, conflicto armado, economía, empoderamiento y toma de decisiones, mecanismos institucionales, derechos humanos, medios de comunicación y necesidades específicas de las niñas. En 2020 se cumplirán 25 desde la Conferencia de Beijing de 1995, además será el quinto año desde la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 2030.
[2] «Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), también conocidos como Objetivos Mundiales, son un llamado universal a la adopción de medidas para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad. Estos 17 Objetivos se basan en los logros de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, aunque incluyen nuevas esferas como el cambio climático, la desigualdad económica, la innovación, el consumo sostenible y la paz y la justicia, entre otras prioridades».
[3] «La Asamblea General de la ONU adoptó [el 25 de septiembre de 2015] la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, que también tiene la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia. Los Estados miembros de la Naciones Unidas aprobaron una resolución en la que reconocen que el mayor desafío del mundo actual es la erradicación de la pobreza y afirman que sin lograrla no puede haber desarrollo sostenible. La Agenda plantea 17 Objetivos con 169 metas de carácter integrado e indivisible que abarcan las esferas económica, social y ambiental. La nueva estrategia regirá los programas de desarrollo mundiales durante los próximos 15 años. Al adoptarla, los Estados se comprometieron a movilizar los medios necesarios para su implementación mediante alianzas centradas especialmente en las necesidades de los más pobres y vulnerables».
Descarga aquí el Informe → UN-Women-annual-report-2017-2018-es
[4] El Informe destaca que se vive un momento histórico en el que el activismo de las mujeres se moviliza en torno a #Metoo, #TimesUp y otros movimientos. ONU Mujeres apoya a mujeres de la política, legisladoras, agricultoras, emprendedoras de pequeños negocios, activistas de la sociedad civil y muchas otras alrededor del mundo para reclamar sus derechos. El informe anual registra algunos de los resultados principales obtenidos entre 2017 y 2018 para fortalecer las normas y estándares mundiales, aumentar el liderazgo y la participación política de las mujeres, fortalecer el empoderamiento económico, poner fin a la violencia contra mujeres y niñas, involucrar a las mujeres en todos los aspectos de la paz, la seguridad y la acción humanitaria, y en hacer de la igualdad de género un aspecto central en el desarrollo de planes y presupuestos nacionales. Descarga aquí el Informe → UN-Women-annual-report-2017-2018-es