Las crisis migratorias en el mundo

Crisis migratoria en el Mediterráneo

El fenómeno migratorio no es tan nuevo pero sigue siendo objeto de debates, tensiones y controversias

“La verdad pura y simple, es que los refugiados no arriesgarían sus vidas emprendiendo un viaje tan peligroso si pudieran prosperar y vivir mejor allí donde están”. Melissa Fleming[1]
El mundo se acordará siempre de la foto de aquel niño sirio, Aylan Kurdi, de tres años, yaciente muerto sobre una playa de Turquía, cuando intentaba alcanzar Europa en compañía de su familia. 

Por Mohamed Bendriss Alami

1. Cuatro casos de refugiados por razones de guerra

M. Bendriss Alami, en Bakú (Azerbaiyán, 2008) presentando el informe sobre la situación de la infancia en el mundo

 ¿Cuál es el rol o el papel que cumple UNICEF frente a las crisis migratorias? El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia en estrecha colaboración con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR)[2] presta asistencia humanitaria tanto a las familias que están dentro de sus países y enfrentan situaciones de extrema vulnerabilidad y/o en desplazamiento interno, como a quienes ostentan el estatus de refugiados fuera de sus países porque han debido huir (IDP), como en los cuatro casos que se presentan a continuación, de guerras y conflictos. Los refugiados buscan, además de salvar sus vidas, procurar mejores condiciones de subsistencia para sus familias. UNICEF presta asistencia humanitaria facilitando acceso a las prestaciones de salud y nutrición, al suministro de agua potable, saneamiento e higiene, asistencia psicosocial, creación de espacios para la socialización de los niños, apoyo a los niños no acompañados y aspectos de protección en general. Todas estas actividades se desarrollan con la asistencia de organizaciones de la sociedad civil (ONG), nacionales e internacionales tanto en los países emisores como en los que acogen a los refugiados.

 1- SIRIA. La doctrina siria Baazista se propuso combinar el socialismo árabe y el nacionalismo panárabe, adoptando la laicidad como pilar principal, en un país muy dividido confesionalmente y dirigido por la familia Assad desde 1970[3]. Con la explosión de la “Primavera Árabe”, en marzo de 2011, miles de sirios se han levantado contra el régimen pidiendo su desaparición y la instauración de un régimen democrático e inclusivo. El régimen sirio siempre se ha presentado como el garante de la coexistencia multi-comunitaria en el país, aplicando la laicidad, un discurso encantador para muchos países occidentales donde el islam político constituye una amenaza.

Ha de añadirse que la política regional y exterior de Siria fue víctima de “conspiraciones” regionales e internacionales de todo tipo. Siria se convirtió en un terreno de batalla por delegación entre diferentes partes donde cada actor defiende sus intereses directos o indirectos, apoya a sus aliados, defiende un ideal confesional, solidifica sus poderes y sus intereses geopolíticos, refuerza su situación estratégica y económica en la región y exorciza a un opositor molesto. Todos estos factores hicieron que la guerra haya llevado un tiempo y que las aspiraciones del pueblo sirio para alcanzar la democracia se hayan evaporado. Ese pasó a ser un tema de segundo plano. El mismo régimen perdió buena parte de su soberanía y autoridad.

Esta guerra fratricida, de las más violentas y crueles del siglo XXI, ha destruido todo ese país árabe, poseedor de una gran cultura y civilización. Unos 14 millones de sirios (70% de la población) han sido sometidos a la pobreza la más absoluta. El país cuenta a más de nueve millones de desplazados internos y 6,6 millones de refugiados (ACNUR, 2019), ciudadanos que huyeron buscando refugio y protección para sus familias en el exterior. La mayoría de estos refugiados se instalaron en campamentos de refugiados instalados por las Naciones Unidas y por los gobiernos de acogida en los cuatro países vecinos: Turquía (3,6 millones), Jordania (0,8-1,2), Líbano (0,8-1) e Irak. Otros emigrantes sirios han proseguido el viaje hacia Egipto, también se han dirigido a los países del Norte de África (Túnez, Argelia, Marruecos y, en menor cantidad, a Mauritania). Un porcentaje inferior, en términos cuantitativos, ha buscado la manera de llegar a países donde puedan ejercer sus profesiones en áreas de medicina, farmacia, ingeniería, negocios, industria, etc. Esta categoría eligió ir a países europeos (0,6) y americanos y en Oceanía, a Australia y a Nueva Zelanda.

Cinco millones de necesitados sirios son niños (40%), de los cuales 2,8 millones han dejado de ir a la escuela y sufren problemas psicológicos, inseguridad, no tienen techo, ni agua, sufren desnutrición, se han visto separados de sus familias, también han sido forzados a ser combatientes, han sufrido abusos y discriminación. En 2015, un millón de refugiados llegó al Espacio Schengen, pero las restricciones adoptadas por los países europeos redujeron considerablemente la cifra a 122.000 en 2018. Hubo 17.000 sirios que murieron en el Mediterráneo, una de las imágenes más estremecedoras fue la del niño Aylan, de tres años, yaciendo muerto sobre una playa turca.

La crisis de refugiados ha provocado en estos años tensiones políticas y diplomáticas dentro de la Unión Europea. Incluso emergieron conductas y comportamientos de líderes europeos que han causado indignación e interrogantes respecto a si la UE está dispuesta a renunciar a sus valores. Nótese que los emigrantes han sido instrumentalizados a la hora de negociar compromisos políticos y económicos, incluso han sido utilizados por algunos gobiernos para chantajear a otros. La gestión de la cuestión migratoria y el tratamiento otorgado a los refugiados ha evidenciado la debilidad de la Unión Europa. Algo similar se ha evidenciado en lo que respecta a la gestión de la crisis sanitaria provocada por la Covid-19.

Transcurridos nueve años de la guerra en Siria ya se cuenta a un millón de niños sirios que han nacido con estatus de refugiados en países de acogida. Además, 29.000 niños extranjeros, de menos de 12 años, han sido secuestrados por el Estado Islámico (DAESH). Esto demuestra o evidencia que los niños sufren la violencia por partida doble en el caso de la guerra siria.

2- SUDÁN DEL SUR. Este país del cuerno de África ha vivido casi cuatro décadas de guerras civiles. La primera guerra ocurrió entre 1955 y 1972, la segunda empezó en 1983 y terminó con la conclusión del acuerdo de paz, firmado en enero de 2005 entre el Gobierno del Norte en Jartum y los rebeldes (SPLM/A) de Sudán del Sur. El balance de esta última guerra: dos millones de muertos y cuatro millones de personas forzadas a abandonar su país. La nueva república de Sudán del Sur empezó de cero: sin ningún tipo de infraestructura, salvo la explotación petrolera que empezó con los chinos antes del acuerdo de paz. Sin embargo, el país más joven de África tiene recursos animales, forestales y minerales, pero también enfrenta múltiples inconvenientes, por ejemplo, una infraestructura de comunicación precaria, además de la pobre infraestructura sanitaria y escolar y el reducido número de personas formadas y calificadas. La situación geográfica del país, al estar en un enclave, dificulta el intercambio comercial (importar y exportar), teniendo que para salir al mar debe hacerlo a través de países vecinos como Sudán al norte (Port Sudan) y Kenia en el sur. Lo anterior supone la necesidad de compromisos políticos y económicos a largo plazo.

Sudán del Sur fue reconocido como Estado independiente en 2011 y en 2013 empezó la primera guerra civil entre los partidarios del presidente Salva Kiir y los partidarios de su vicepresidente Riak Machar. Ambos pertenecen a dos tribus importantes: los “Dinkas”, que son mayoría y apoyan a Salva Kiir, y los “Nuers”, la segunda tribu importante que defiende al vicepresidente Riak Machar.

Tras varios intentos de alcanzar un acuerdo de paz, el último acuerdo fue firmado en Addis Abeba en 2018, apenas este año (2020) se pudo formar un gobierno de Unión Nacional. Durante estos siete años de guerra civil hubo miles de mujeres que fueron raptadas, violadas y convertidas en esclavas sexuales de los combatientes de los bandos enfrentados. La guerra ha desplazado a 2,3 millones de personas, entre ellos hay 200.000 que son refugiados en campamentos de las Naciones Unidas.

Durante la guerra la población no pudo labrar sus terrenos por terror y miedo. Y, otras veces, por falta de lluvia. La sequía provocó que 6,1 millones de personas vivan de la asistencia humanitaria. La guerra hizo que unos 15.000 adolescentes se convirtieran en soldados. Este hecho ha llevado a que muchos fallecieran y otros quedaran en situación de invalidez física (por minas antipersonales que cada grupo sembró en el territorio del adversario) y/o con secuelas psicológicas.

En 2016 el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) estimó que el conflicto desde su inicio ha provocado un flujo de refugiados de un (1) millón de personas que se vieron obligadas a salir del país. En cuanto al desplazamiento interno, registros indican que hay más de un millón y medio (1,61) de personas desplazadas dentro del país. La población de Sudán del Sur es una población pobre que se dedica a la ganadería y a la agricultura de subsistencia, que dispone de muy pocas comodidades, las habitaciones y viviendas son muy rudimentarias y la mayor preocupación que tienen es su seguridad. Según un estudio realizado por la Escuela de Londres para la Higiene y la Medicina Tropical (LSHTM), este conflicto armado causó 383.000 muertes entre 2013 y 2018.

3- AFGANISTÁN.  Este es un país situado en el centro de Asia, punto de tránsito de la Ruta de la Seda y encrucijada de muchos países asiáticos. En su historia reciente, cabe recordar que, estuvo en guerra contra la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) durante una década (1978-1989), en guerra civil contra el Talibán, un movimiento religioso conservador (ortodoxo) del sur del país que quiso imponer la sharía o ley islámica[4]. Esta guerra duró más de una década (1989-2001), que se añade a las casi dos décadas de guerra entre Muyahidín y la coalición entre el gobierno de Kabul y varios países que componen la OTAN, bajo el liderazgo de Estados Unidos.

Afganistán ha enfrentado guerras sucesivas, ideológicas y étnicas, durante más de cuatro décadas, caracterizadas por violencias de todo tipo, conflictos inter-tribales y contra el gobierno, tensiones ideológicas, implicaciones en el terrorismo mundial (Al Qaeda), crisis económicas, desempleo, intervenciones e influencias extranjeras, violación de los derechos de la mujer, violencia cultural, tráfico de drogas, inestabilidad del Estado. Todos estos problemas de tipo estructural aproximan perspectivas muy pesimistas para los afganos que ven enormes dificultades para seguir viviendo en el país. A pesar de que este es un pueblo muy duro y muy aferrado a su país el hambre es un factor determinante para que la gente emigre. No hay que perder de vista que Afganistán es uno de los países del mundo que enfrenta una de las más graves crisis alimentarias en la actualidad[5].

Los primeros países que han acogido a los refugiados afganos son Pakistán e Irán, dos países vecinos que comparten con Afganistán cultura y relaciones étnicas. Los dos han recibido a más de tres millones de refugiados. Sin embargo, los refugiados afganos no son bien recibidos en Europa, especialmente después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. En 2016, la UE firmó un acuerdo con el gobierno afgano para facilitar el retorno de los refugiados a su país de origen. La evolución política regional también ha procurado que Irán haya devuelto a la fuerza a los refugiados afganos. Hubo muchos afganos que fueron forzados por Irán para combatir en Siria, del lado del régimen sirio. Se estima que a Siria fueron entre 10.000 y 20.000 combatientes afganos. En 2017 unos 160.000 refugiados afganos habían sido repartidos entre los diferentes países de la UE. El 70% había obtenido asilo, entre ellos un 44% posee un diploma secundario o universitario y un 40% son mujeres y niños.

Con el término “afgano” también se refiere en ocasiones a los combatientes extranjeros que estuvieron en Afganistán, combatiendo a la Unión Soviética, apoyados por Estados Unidos, Arabia Saudí y Pakistán. Este es un conglomerado de combatientes provenientes de varios países del Norte de África, Oriente Medio, Europa y los países del Caucáseo adoctrinados por Al Qaeda. Ultimamene estos han tomado diferentes orientaciones ideológicas y étnicas, según el conflicto donde se encuentren implicados. Muchos están activos en Siria, en el Sahel y, probablemente, lo estarán en Libia si no se alcanza un acuerdo de paz en un futuro próximo.

4- SOMALIA. Este país está localizado en el cuerno de África del Este, sobre el Océano Índico. Su situación geográfica le atribuye una posición estratégica al situarse frente al Golfo de Adén, a la entrada del Mar Rojo, con unos 3025 Km de costa. El país ha sufrido los estragos de una guerra civil de tres décadas que empezó en 1992, tras la caída del régimen del presidente Syad Barrí. Desde entonces los conflictos étnicos no han permitido que arraigue un Estado con instituciones sólidas y estables que garanticen la armonía social y la seguridad al interior del país. Somalia también está expuesta a la interferencia e influencia de distintas potencias extranjeras como Estados Unidos, Turquía y algunos países del Golfo Árabe. La actualidad de Somalia es la de un Estado sumamente corrupto y frágil, con una economía de subsistencia basada en la agricultura, el ganado extensivo, la extracción de sal y un potencial en petróleo que hace secretar mucha saliva. El país experimenta hambrunas cíclicas y una situación crítica por la infraestructura insuficiente en lo que respecta a servicios de salud, agua potable y saneamiento, electricidad, centros escolares, etc.

Las tragedias de Somalia tienen efectos en el exterior, es decir, causan problemas a los países vecinos que no están en condiciones de admitir más refugiados, incluso intentan devolverlos a su país de origen habida cuenta de una ayuda humanitaria que resulta insuficiente. Con el agravante de que se han originado conflictos y tensiones entre los refugiados y los nacionales en los países de acogida. Kenia, por ejemplo, acoge unos 270.000 refugiados somalíes y, en 2016, anunció su intención de cerrar el campamento de “Dadaab”, donde se habían instalado los campamentos más grandes del mundo y que albergaban 240.000 refugiados.

Según las estimaciones de ACNUR, más de un millón (1) de somalíes dejaron el país en 1992 y se instalaron en campamentos sobrepoblados que fueron instalados apresuradamente en los países limítrofes como Etiopia (375.000), Kenia (270.000), Arabia Saudí (150.000), Yemen (44.000) y Yibuti (20.000). Otros refugiados somalíes se han dirigido a países de extremo oriente como Singapur, Tailandia y Pakistán.

Al interior de Somalia la situación no es mejor. Más de la mitad de la población necesita ayuda humanitaria para los más de dos millones (2,1) de desplazados internos que viven de modo sumamente precario, amontonados en zonas urbanas, carecen de infraestructuras adecuadas, de agua potable y de condiciones sanitarias salubres. Estos factores generan que la emigración clandestina sea muy activa, especialmente hacia los países nórdicos como Finlandia, Dinamarca y, en menor medida, Suecia (que clasifica a Somalia como un país “post-conflicto” que de hecho aún no lo es).

M. Bendriss Alami con Mohamed VI, Rey de Marruecos, en Damasco (2003)

2. Crisis migratorias y desafíos para los gobiernos en materia de políticas públicas

Cada país organiza su sistema político, económico, social, cultural y administrativo en función de su dimensión demográfica, de sus capacidades socio-económicas y socio-culturales, teniendo en cuenta la necesidad de mantener los equilibrios internos y externos exigidos para la gobernabilidad y la sociopolítica interna, así como para los compromisos geopolíticos externos. Cualquier modificación de este concepto y de los principios que lo gobiernan, debe obedecer a la capacidad efectiva del país para manejar la que podría ser una “sobrecarga humana” y, por supuesto, todas las consecuencias que de ella derivan. Esto implica asumir ciertas responsabilidades y obligaciones legales, políticas, constitucionales, humanitarias, económicas, incluso de seguridad. Lo anterior significa que el país de acogida de los emigrantes debe añadir las preocupaciones de su entorno geopolítico con el fin de salvaguardar las buenas relaciones de vecindad y los intereses mutuos entre países.

La globalización y la emergencia de instituciones regionales y multilaterales han promovido entendimientos y arreglos que toman una dimensión regional que excede las fronteras entre países y pasa a englobar o a integrar las consideraciones geográficas, políticas y socio-culturales de cada país miembro en determinado bloque regional. Una mirada global y retrospectiva da cuenta de una cuestión paradójica porque, puesta en perspectiva, tiene tanto de oportunista como de humanitaria. Hay utilitarismo en la intención de sacar provecho en algún momento, pero también hay altruismo y una dimensión humanitaria al asumir y respetar los compromisos éticos y morales ya sea a escala global o en consonancia con los valores y la memoria del país.

MARRUECOS, PUENTE DE ANCLAJE. Marruecos es un país independiente desde 1956. Después de haber sido gradualmente colonizado en diferentes etapas de su historia, hecho que le llevó a perder porciones importantes de su geografía física, histórica y cultural, fue gradualmente descolonizado. Marruecos es el país africano más cercano a Europa (13 Km), tiene una doble fachada marítima: una está sobre el Mediterráneo sur y la otra sobre la orilla del Atlántico este, con una frontera marítima de unos 3200 Km de perímetro. Esta situación geográfica le atribuye el papel de puente de anclaje entre los continentes africano y europeo. Ese enlace o bisagra da cuenta de una gran historia migratoria, entre la orilla sur y la del norte del Mediterráneo. Los flujos migratorios se han movido en las dos direcciones norte-sur y sur-norte, según las circunstancias y los motivos, como las mareas ascendentes y las mareas descendentes.

Es de señalar que, al ser puente, abrió el paso a la Civilización Andaluza que se desarrolló en la península Ibérica durante casi ocho siglos (710 -1492). Y, hacia el sur, Marruecos también ha difundido la cultura Islámica-Andaluza en el África Subsahariana (del este y central), a través de su imperio que abarcaba desde Tánger al Rio Senegal, al sur de la que hoy se conoce como Mauritania. No en vano el difunto Rey Hassan II decía siempre que “Marruecos es un árbol, con raíces en África y la copa en Europa”.

LOS DETERMINANTES DE LA METAMORFOSIS. Desde su independencia, precisamente desde la década de 1960, Marruecos ha sido un país emisor de dos tipos de emigración. La primera, cuando Europa pedía y obtenía mano de obra marroquí, calificada y menos calificada para trabajar en minas, ferrocarriles, albañilería, obras públicas, agricultura, servicios, etc. Hubo una contribución muy importante de mano de obra marroquí para el desarrollo de Europa, como fue la contribución, en aquel entonces, de españoles, portugueses, italianos, griegos, polacos y otros. A partir de 1990, un segundo tipo de emigración tuvo que ver más con la búsqueda de mejores condiciones de vida y de empleo. Esta emigración forzada e “informal” se calificó de inmigración clandestina”. La demanda europea había decrecido tremendamente y la economía marroquí no ofrecía suficientes puestos de trabajo para una población joven y poco formada. Al inicio del año 2000, los movimientos migratorios empezaron a cruzarse con el tránsito de inmigrantes de origen subsahariano. Es decir, Marruecos se convirtió en un país de tránsito, una etapa en la ruta hacia Europa.

Con el endurecimiento de las medidas de control de las fronteras europeas (FRONTEX[6]) y la firma de varios acuerdos de cooperación entre Marruecos y la Unión Europea, además de la crisis económica en Europa, el número de salidas disminuyó de forma substancial y, al mismo tiempo, miles de marroquíes residentes en el extranjero han retornado al país (135.000 retornaron en 2014). A la impermeabilidad de las fronteras europeas debe añadirse el compromiso tomado por parte de las autoridades de Marruecos para controlar más sus fronteras[7], tanto por razones socio-económicas, como para procurar mayor vigilancia a los movimientos terroristas, el tráfico de drogas o la trata de personas[8].

Marruecos enfrenta una situación compleja que precisa la elaboración de una política global que permita, por un lado, salvaguardar sus intereses con Europa y, por el otro, reforzar la política africana que el Rey Mohamed VI ha extendido a través de sus frecuentes visitas al continente([9]). Con las dificultades crecientes de atravesar las fronteras para arribar a Europa, el número de emigrantes subsaharianos que se han radicado en Marruecos aumenta cada día, así como los solicitantes de asilo político, sobre todo los emigrantes que vienen de países en guerra como Siria o Congo, entre otros. La nueva situación ha generado que Marruecos haya tenido que hacer frente a dos tipos de gestiones, en términos migratorios, una externa y otra interna.

La gestión externa se hace con base en los acuerdos contraídos, primero con España, país vecino y miembro de la Unión Europea. Marruecos tiene más de cinco millones de nacionales que residen en un 80 % en seis países europeos, a saber: Francia, España, Bélgica, Holanda, Italia y Alemania. Un 20 % nacieron en sus países de residencia y tienen la doble nacionalidad. Desde 1998, Marruecos está presente en las reuniones del Consejo de Europa que trata asuntos relativos al asilo político y a la emigración. En 2008, la Unión Europea acordó un estatuto avanzado para Marruecos y reservó un presupuesto de 653 millones de euros en el marco del Programa Indicativo Nacional (PIN) para el periodo 2007-2010. Antes de esto Marruecos se benefició con un presupuesto de 123 millones de euros para la lucha contra la emigración clandestina y con una dotación especial de 80 millones de euros destinados a la zona norte del país (antigua zona del protectorado español), considerada como el espacio de salida de los emigrantes marroquíes hacia Europa, sobre todo hacia España como una primera etapa. Lo anterior incidió en que a Marruecos se le atribuyera el papel de “guardia o gendarme de las fronteras” de Europa. Ya no se trata solamente del control de la emigración irregular, sino que juega un papel muy importante en el dominio de la seguridad[10].

Respecto a la gestión interna de la inmigración fue necesario preparar un marco legal, una política migratoria en conformidad con las convenciones internacionales (UNO) y con los acuerdos bilaterales firmados entre Marruecos y los demás países. Cabe enfatizar las disposiciones que a este respecto contempla la Constitución (2011), donde Marruecos hace hincapié en las relaciones con África, así como el referencial a las convenciones y a los acuerdos internacionales. Efectivamente, Marruecos ha ratificado la Convención de los Derechos del niño en 1993 y sus protocolos facultativos[11]. Es el primer país magrebí que ha firmado en 1993 la Convención del 18 de diciembre de 1990 sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migrantes y sus familias (MWC). En noviembre de 2003 Marruecos promulgó una ley relativa a la entrada y a la estancia de extranjeros en el país, la normativa también regula otros asuntos relacionados con las migraciones en una perspectiva que otorga especial énfasis a la cuestión de la seguridad[12].

Marruecos ya no es solamente un país de tránsito sino que se ha convertido en un país receptor de inmigrantes. Es un país de destino para emigrantes subsaharianos. En 2019 había unos 23.000 estudiantes provenientes de 47 países africanos, un 40 % de los estudiantes subsaharianos están becados por el Estado marroquí. Cada vez son más numerosos los estudiantes universitarios subsaharianos que eligen Marruecos para efectuar sus estudios ya que trasladarse a Europa no sólo es más costoso en términos económicos, sino que obtener un visado resulta difícil. En 2013 Marruecos comenzó una política de regularización de los inmigrantes, tanto de inmigrantes subsaharianos como de demandantes de asilo político (sirios). Se estima que el número de extranjeros irregulares en Marruecos es de 35.000 a 40.000 y muchos de estos inmigrantes están totalmente indocumentados y sin residencias fijas. Con la crisis sanitaria que generó la propagación de la Covid-19, unos 20.000 inmigrantes se encuentran en situación precaria y tienen dificultades para asegurar su subsistencia debido al confinamiento general que se decretó en el país durante algunos meses.

La gestión interna de los inmigrantes ha necesitado el apoyo de la sociedad civil que, generalmente, es muy activa desde el área de los derechos humanos. Hay una multitud de asociaciones nacionales e internacionales que tienen como principal ocupación y preocupación el respeto de los derechos humanos. Intervienen otras asociaciones especializadas en asuntos específicos de las migraciones, especialmente en lo que respecta a prestar asistencia a las víctimas de la emigración clandestina, muchas organizaciones se dedican a tratar temas relativos a los inmigrantes subsaharianos, el racismo, la defensa de los derechos de los extranjeros, los derechos de las minorías y de los inmigrantes, el financiamiento de proyectos generadores de ingresos, la educación y la escolarización de los niños, etc. Otras asociaciones de índole caritativa también realizan trabajos con los inmigrantes como las iglesias, Caritas, el Comité de Entreayuda Internacional, etc. Súmese la existencia de una Plataforma de Migrantes de Marruecos (2004), que realiza estudios, investigaciones, encuestas y que coordina la acción de las asociaciones. La Unión Europea también financia los proyectos implementados por las asociaciones civiles que se interesan en los inmigrantes subsaharianos, sobre todo los proyectos de capacitación y de generación de ingresos. El objetivo es preparar a los inmigrantes para un eventual regreso a sus países de origen.

LOS NIÑOS EN MOVIMIENTO O MIGRANTES. Muchos migrantes llegan a Marruecos con sus familias incluidos los hijos menores, otras familias tienen hijos en su país de acogida. Esta es una característica usual en la mayoría de los inmigrantes subsaharianos y también en los inmigrantes sirios. Muchas mujeres han llegado a Marruecos sin pareja. Sus compañeros muchas veces han perecido en la guerra civil siria o han conseguido alcanzar un país europeo de forma ilegal.

Comprender la situación de los niños en el contexto de flujos migratorios, de muy diversas procedencias geográficas, demanda ubicar el tema en el núcleo del debate global sobre el flujo migratorio. En el curso del movimiento migratorio todos los aspectos ligados al acceso a los derechos del niño deben de ser analizados, a saber: el acceso a la educación, a los servicios de salud materna e infantil, a la nutrición, al agua potable, a la higiene personal, a la protección, etc. La problemática radica, primero, en cómo determinar esos derechos en situaciones de continua movilidad y, segundo, en cómo definir los protocolos que redunden en un mayor y mejor beneficio para las necesidades del niño.

En Marruecos la situación de los niños en movimiento ha llamado la atención de las instituciones nacionales y también de la sociedad civil. Desde 2013 las organizaciones de la sociedad civil han manifestado su inquietud respecto la presencia de niños no acompañados, muchos han sido acogidos en los centros de estas asociaciones en diferentes ciudades, en particular las que están ubicadas cerca de las fronteras, tanto al norte y al noroeste, Tetuán, Tánger, Alhucema, Oujda y Nador, como al sur del país, en Laâyoune y en Dakhla.

Con el lanzamiento de la política migratoria en 2013, el tema de los niños inmigrantes ha ganado importancia. Varias acciones han tenido lugar con la intención de crear mecanismos para proteger los derechos de los niños en movimiento, tanto de los niños inmigrantes en Marruecos, como de los menores marroquíes emigrantes no acompañados en Europa, en particular en España y en Francia. En el censo general de la población y la vivienda (RGPH), conducido en Marruecos en 2014, se han contado 84.000 personas extranjeras, de las cuales 56,5% eran hombres, 43,5% mujeres y 17,8% eran niños de menos de 14 años de edad. La primera operación de regularización se llevó a cabo en beneficio de 23.056 inmigrantes, de los cuales un 8% eran niños.

Un estudio realizado en 2016 informó que los niños no acompañados y/o separados (NNAS) en Marruecos, eran en su mayoría menores y adolescentes (76%) y un 24% eran niñas. La edad media era de 16 años y medio. En 2019 el número de inmigrantes regularizados alcanzaba los 60.000. Para el año escolar 2017-2018, un total de 5.545 de niños migrantes fueron inscritos en los establecimientos marroquíes de educación, de los 1.500 alumnos de primaria, un 48,27% eran chicas y un 51,73 % eran chicos. En términos globales hubo 2.957 estudiantes en el colegio para este periodo. La UNESCO, en su informe mundial relativo al seguimiento de la educación en el Mundo para 2019, bajo el título “Migración Desplazamiento y Educación” subrayó el concepto de construir puentes y no muros, una oportunidad para elogiar los esfuerzos de Marruecos integrando los niños migrantes en su sistema educativo nacional.

En lo que respecta al acceso a la salud, el gobierno preparó en 2017 un Plan Estratégico Nacional de Salud e Inmigración (2017-2021) con el objetivo de salvaguardar el bienestar físico y psicológico de los inmigrantes. Sin embargo, el sector salud, de manera general, precisa más atención por parte del gobierno marroquí y es probable que la pandemia de la Covid-19 haya evidenciado algunas de las insuficiencias en el sistema de salud.

Inmigrantes aguardan ante las oficinas de regularización en Rabat, en 2017. Foto: Fadel Senna / AFP

3. Limitaciones y oportunidades para la integración de los inmigrantes  

Las limitaciones. Los recursos económicos marroquíes, tal y como se los percibe hoy, no están en capacidad suficiente de soportar el peso espontáneo de la inmigración sobre sus instituciones, tanto en el sector público como en el sector privado, tampoco puede proveer trabajo a todos los inmigrantes. La tasa del desempleo varía entre 10 y 12% según el rendimiento de los sectores agrícola, turístico y de servicios, y sus actividades coralarias como la artesanía. La tasa de paro está más elevada entre los jóvenes de 15 a 24 años de edad con un 26.8%, en las mujeres un 14,3% y en los diplomados 17,8%. Esto evidencia estrechez del mercado del empleo para ofrecer oportunidades de trabajo a los inmigrantes. En cuanto al sector informal que ocupa el 40% de la economía marroquí ofrece ciertas oportunidades, pero como se puede suponer, las condiciones son precarias y pueden generar algunas fricciones y tensiones con la población nacional y sedentaria, que puede percibir que sus chances de trabajar han sido tomadas por extranjeros. Este es un sentimiento que de hecho ya se ha extendido en Europa tras la crisis económica de 2008 y que ha tomado fuerza potenciado por la extrema derecha[13]. Marruecos no es inmune a estas tendencias y, con el tiempo, también puede tomar fuerza el discurso xenófobo en diferentes sectores políticos y sociales, poniendo en peligro la política migratoria y de integración, lo que además podría impactar en la presencia de miles de marroquíes que trabajan y hacen negocios en los países subsaharianos.

Si Marruecos ha hecho un progreso importante a nivel institucional, procurando que los inmigrantes tengan acceso a derechos en el país, las acciones específicas para la infancia han sido limitadas y no han podido escapar de las consecuencias del enfoque de seguridad que caracteriza la política migratoria. Este enfoque de seguridad se explica también por los complejos vínculos existentes entre las migraciones, el terrorismo, el tráfico de drogas y el tráfico de seres humanos. Los compromisos que tiene Marruecos con la Unión Europea y con otros países también pesan mucho en lo que respecta al funcionamiento de la política nacional migratoria. En el sector de la infancia, se puede decir que el estatuto de migrante aún prevalece sobre el del niño.

Las oportunidades y los desafíos. La arquitectura de la política migratoria marroquí no puede ser diseñada y concebida unilateralmente por Rabat y su contenido debe tener en cuenta lo que está pasando aguas arriba (Europa) y aguas abajo (África Subsahariana). Esto supone que los pilares que deben soportar el puente de anclaje tienen que ser equilibrados y dimensionados teniendo en cuenta las realidades en las dos partes. El discurso del Rey en la 30ª Cumbre de la Unión Africana, antes mencionado, no es un cheque en blanco para recibir y acomodar una cantidad indiscriminada de inmigrantes en cualquier momento, de cualquier forma y en cualquier condición. El Rey habló de la Agenda Africana para la Migración, esto supone que los líderes del continente africano deben tomar medidas efectivas para realizar los ajustes necesarios en vista de armonizar la dimensión demográfica de cada país con las capacidades económicas de cada país.

Este es un ejercicio que precisa la toma de medidas multidimensionales sostenidas y en varias direcciones, empezando por el crecimiento demográfico que es muy elevado en África Subsahariana (2,7%) cuando es del 1% a nivel mundial. Los jóvenes de 25 años representan el 62% de la población cuando esta proporción es del 44% en los países en desarrollo[14]. Los países de África Subsahariana deben mejorar sus sistemas de gobernabilidad y combatir la corrupción que gangrena las economías nacionales y que es fuente de decepción y de desesperación de las poblaciones. Los recursos naturales de África son abundantes, pero poco transformados e industrializados localmente, ofrecen escasas oportunidades de trabajo a la juventud. Con más de cinco décadas de independencias, el continente africano debe renegociar sus condiciones de cooperación con los países del norte y favorecer la cooperación intercontinental.

Por su parte, los países del norte deben suavizar y matizar sus influencias políticas tanto en la protección de dictaduras como en el sometimiento de algunos gobiernos para mantener monopolios y cotos privados de caza, la explotación a bajo coste de los recursos naturales en las antiguas colonias como el petróleo, el uranio, la madera, el oro[15], los diamantes, el café, etc. Es difícil de comprender cómo es posible que un país como Camerún no consiga que su población quiera vivir y permanecer en su país, siendo ese un territorio rico en petróleo, minerales, madera, ganadería, agricultura, recursos humanos e hidráulicos, con acceso al mar, entre otros elementos[16]. La globalización supone que los países del norte contemplen una política migratoria global, inclusiva y poco egoísta para que sea sostenible. Se entiende que estos países tienen todos los medios y los conocimientos para promover y potenciar el desarrollo de las economías de los países del sur y para regular y encauzar los flujos migratorios.

La infancia como fuente de inspiración. La situación geográfica, cultural, política e histórica de Marruecos le atribuye el papel de correa de transmisión entre los dos continentes y, al mismo tiempo, podría ser un país modelo al disfrutar de ciertas ventajas y réditos en términos de estabilidad política, un estatuto avanzado con la Unión Europea, los compromisos asumidos con los derechos humanos, en sus relaciones con África y el desarrollo del continente. En esta perspectiva, cabe recordar la reunión que tuvo lugar en Rabat, el 10 de enero (2020), del Comité de Pilotaje del programa conjunto llamado “Proteger y Autonomizar a los Niños y Jóvenes Refugiados y Migrantes en Marruecos”. Esta iniciativa conjunta de las agencias de Naciones Unidas en Marruecos (UNICEF, ACNUR, OIM) bajo la conducción de la Oficina de la Coordinadora del Sistema de Naciones Unidas en el país. El propósito de este programa conjunto es aportar la capacitación complementaria necesaria para ofrecer soluciones multidimensionales capaces de responder a los desafíos para la integración de los jóvenes y niños refugiados inmigrantes. Además de las agencias de las Naciones Unidas en el país hay un conglomerado de ministerios, administraciones, un grupo de donantes europeos, asociaciones de la sociedad civil que son actores importantes y coprotagonistas de la Estrategia Nacional de la Inmigración y del Asilo (SNIA).

Finalmente, Marruecos debe revisar el perfil de su servicio diplomático, optando por una diplomacia innovadora, aprovechando y optimizando todas las muy variadas oportunidades.  Tanto las embajadas como las universidades y los centros de investigación científica, las redes de los bancos y empresas marroquíes instaladas en África Subsahariana, así como las redes de las asociaciones civiles, deben reforzar el intercambio con África para procurar un conocimiento mutuo y profundizar las relaciones a múltiples niveles sociales y culturales. Cabe señalar aquí que el trabajo que está llevando a cabo la Oficina Cherifiana de Fosfatos (OCP) en el continente africano, en el marco de la “Seguridad Alimentaria” es una iniciativa saludable que puede ser complementada con formaciones profesionales en el sector de la producción agrícola, la nutrición, el consumo, la conservación de productos, la comercialización y la capitalización del sector agrícola. África tiene un potencial importante que puede responder a una parte considerable de las necesidades alimentarias del planeta.

Notas

[1] Melissa Fleming es jefe de comunicaciones y portavoz principal del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

[2] En marzo 1996 las dos organizaciones firmaron un Memorándum de Entendimiento (MOU) para aportar protección y bienestar a los refugiados a nivel mundial. El memorándum precisa las responsabilidades de cada parte.

[3] El General Hafed al-Assad, líder del grupo nacionalista, llegó al poder con un golpe de Estado en 1970. Pasó el poder a su hijo, el Dr. Bachar al-Assad, en 2000. Actualmente el régimen sirio está apoyado militarmente por Rusia, Irán y otros aliados.

[4] El Talibán o los talibán ahora se hace llamar «Emirato Islámico de Afganistán», ​ es una facción política-paramilitar fundamentalista islámica (sunní) que opera en Afganistán. El Gobierno afgano acusó recientemente a los talibán de no estar cumpliendo con el acuerdo de paz. Los talibán reivindicaron un gran atentado con víctimas civiles. El golpe, hasta el lunes 13 de julio (2020), había dejado al menos diez muertos y 54 heridos, entre ellos mujeres y niños, enterrando un poco más las expectativas de acabar con el conflicto a corto plazo.

[5] Yemen, la República Democrática del Congo, Afganistán, Venezuela, Etiopía, Sudán, Sudán del Sur y Siria son los países del mundo con las crisis alimentarias más graves en la actualidad.

[6] En 2004 la Unión Europea creó la Agencia Europea para la gestión de la Cooperación Operacional de las Fronteras Exteriores (FRNOTEX), que coordina la política de los Estados miembros en materia de fronteras exteriores.

[7] En 2004 la UE y Marruecos pusieron en marcha las patrullas mixtas a nivel de las fronteras y en 2008 crearon comisarías conjuntas en ciertos puntos fronterizos. También en 2008 la UE acordó un estatuto avanzado en relación con Marruecos, su contenido cubre aspectos relativos a la seguridad.

[8] En 2014 se desmantelaron 425 redes de emigración clandestina, se detuvieron 26.000 personas de las cuales 9.000 eran marroquíes y 17.000 extranjeras.

[9] En su discurso del 29 de enero de 2018 en Adís Abeba, el Rey Mohamed VI se dirigió a la Cumbre Africana diciendo lo siguiente: “Más que nunca es tiempo para que nuestro continente gestione la migración en un espíritu de solidaridad entera, Nuestra sensatez colectiva será nuestro principal triunfo para la puesta en marcha de la Agenda Africana para la migración. La Unión es la llave del éxito y la cooperación inter-africana es la vía”.

[10] En 2006 el número de detenidos disminuyó de manera considerable. Hubo 16.500 tentativas de emigración irregular, de las cuales 58% fueron abortadas y el gobierno organizó la repatriación de los emigrantes subsaharianos en concertación con las cancillerías de los países africanos, de los países de origen de los emigrantes.

[11]Tres protocolos facultativos referentes respectivamente a la implicación de los niños en los conflictos armados, la venta de niños, la prostitución infantil y la pornografía que pone en escena a niños y niñas. En 2002 se ratificó la Convención sobre los derechos de los refugiados de 1956 y la Convención de Naciones Unidas contra la criminalidad transnacional organizada. En 2004 se aprobó el Protocolo contra el tráfico ilícito de migrantes.

[12]La Ley de 2003, relativa al ingreso de extranjeros a Marruecos, a la emigración y a la inmigración irregular, tiene algunos aspectos represivos contra los migrantes y un enfoque que prioriza la seguridad.

[13] En los últimos 10 años, se observa, en la mayoría de los países europeos, el ascenso de partidos de derecha, en particular en Alemania, Holanda, Francia, España, Hungría, etc., con un discurso ultranacionalista y fuertemente xenófobo y antiinmigración que puede responder a diferentes factores, entre ellos, que en muchas de las acciones terroristas perpetradas en Europa hubo africanos implicados, incluso refugiados, entre ellos, marroquíes. Otro elemento que incide negativamente en relación con Marruecos tiene que ver con su ubicación geográfica que lo sitúa en la ruta de la droga debido a la red de tráfico aéreo que une Casablanca con diferentes capitales africanas y europeas, además de Norteamérica y Sudamérica, Brasil en particular.

[14] La población de África Subsahariana en 2020 está estimada en 1,1 millares, o sea un 14% de la población mundial. En 2050 estará entre 1,9 y 2.3 millares, según la tasa de fecundidad. El porcentaje de los jóvenes de 25 años representan solamente el 27% en los países desarrollados.

[15] La reserva total de los bancos centrales en oro es de 34.000 toneladas. Francia ocupa la 5ª plaza con una reserva de 2.439 toneladas de oro, cuando Estados Unidos tiene 8.133,8 toneladas al 30 de junio de 2019. África Subsahariana es una de las regiones con minas de oro.

[16] Camerún es un país con una gran riqueza en recursos naturales y humanos. Es un país bilingüe, con francés e inglés. No obstante, el presidente Paul Biya lleva más de cuatro décadas en el poder y es un protegido de Francia.

Mohamed Bendriss Alami (Magreb)

2 Comentarios

  1. […] Mohamed Bendriss Alami, antiguo Director Regional Adjunto de UNICEF para la Región de Oriente Medio, incluida la República Islámica de Irán y el Norte de África, analizó los factores que inciden en las crisis migratorias de Siria, Sudán, Sudán del Sur, Afganistán y Somalia. Explicó, en el marco del trabajo que realiza UNICEF y que lo llevó a varios de estos países, que millones de niños han tenido que huir de sus casas debido a la situación interna de sus lugares de origen. […]

  2. […] incluida la República Islámica de Irán y el Norte de África, analizó en días pasados para CPLATAM los diferentes factores que inciden en las crisis migratorias de Siria, Sudán del Sur, […]

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