La información que dejó Nisman es clave para llegar a la verdad

No hay respuestas filosóficas concretas frente al miedo de lo que vendrá, a la incertidumbre, al mañana. Sólo hay propuestas para sobrellevar las contingencias. Pero solo sirven para un país normal. Y hace ya un tiempo que Argentina abandonó sus condiciones de normalidad.

Un hecho nuevo, terrible, como la muerte del fiscal Alberto Nisman nos pone contra la pared y nos interroga. Y cuando lo hace aparece el miedo, el desconcierto ante lo imprevisible. Porque en esa geografía oscura y compleja puede suceder lo que se le antoja a otros que ocurra. Y, si fuera necesario, contra los intereses de todos.

Por supuesto: hay muchas explicaciones, que son políticas, económicas, antropológicas, psicológicas y sociales. Que plantean el abuso del poder, la falta de límites de ese poder, el mayor, el que manda la nación.

En la Argentina se vulneran leyes, reina una impunidad ciega, los que nos tienen que proteger están del lado de los malos, muchos jueces han venido trabajando para el gobierno y no para que se cumplan a rajatabla los principios elementales de los Códigos, hay una doble economía (la real y la que quiere que sea los que mandan), no hay parámetros, no hay cifras oficiales confiables y perdurables porque el día a día arrasa con las mentiras. Para algunos la opción es irse, como en otros tiempos.

Pero ¿adónde? En cualquier otro sitio del planeta seríamos extranjeros y sin afectos cercanos.

La extraña muerte de Nisman origina una gran tristeza. De algún modo, forma parte de las grandes tragedias que se abatieron sobre la Argentina.

Como sólo sucede en este país, los acusados por Nisman se convirtieron en sus detractores. Por el momento han dado vuelta la tortilla y, de paso, no dejaron de atacar a un sector del periodismo que no se subordina a los caprichos de los que deciden.

La única forma de aferrarse a la verdad será que toda la información en poder de Nisman sea puesta a buen resguardo. Y en un futuro no muy lejano exhibirla como demostración de que queda legalidad.

Hay que proteger al numeroso equipo que colaboraba con Nisman, de cualquier manera, a cualquier costo. Ese sería el comienzo.

Daniel Muchnik, Socio del CPA

Clarín, 24-1-15

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