La década perdida de la OEA

La Organización de los Estados Americanos, luego de una década perdida, en lugar de superar una mala herencia –la de José Miguel Insulza– inicia un período con un preocupante augurio: que se convierta en un instrumento del populismo o que desaparezca, como fue el declarado propósito del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez.

La OEA desde el término del período de César Gaviria pasó por una época difícil. En septiembre de 2004, fue electo Secretario General el expresidente de Costa Rica, Miguel Ángel Rodríguez, que muy pronto, acusado de corrupción en su país, renunció. Asumió, entonces, el Secretario General Adjunto, Luigi Einaudi.  En 2005 debía elegirse al nuevo titular.  La elección fue difícil. Los candidatos de Chile y México, José Miguel Insulza, apoyado principalmente por Brasil, entonces gobernado por Lula da Silva, el Uruguay del izquierdista Frente Amplio, Argentina de Néstor Kirchner y Venezuela de Chávez, y Luis Ernesto Derbez, empataron cinco veces en la votación del 11 de abril de ese año. Luego, el 5 de mayo se rompió la igualdad, y José Miguel Insulza fue electo.

Después de un cauto comienzo, Insulza no se sujetó a la Carta Democrática Interamericana. Guardó silencio en casos en que hubo evidentes violaciones de las libertades democráticas. Se desbocó en la crisis de Honduras,  y la solución de la misma vino de fuera de la OEA, con la intervención del ex presidente costarricense  Oscar Arias Sánchez.

Tan poco estimada quedó la OEA que ya no se busca, como Secretario General, a un personaje destacado, como fueron, entre otros, Alberto Lleras Camargo, José A. Mora, Galo Plaza Lasso, João Clemente Baena Soares y César Gaviria. Vale más, ahora, el sectarismo y –hay que sospecharlo– la sumisión a quienes se empeñan en destruir  la OEA, como lo propuso Chávez.

El nuevo secretario general, Luis Almagro, ex Canciller de Uruguay, “genera más dudas que grandes expectativas…”. “…la OEA está ‘ad portas’ de su extinción y será el flamante Secretario quien le dé el golpe de gracia” (Clara Riveros. “Nueva era para la OEA o todo tiempo pasado fue mejor” Sudamérica Hoy. 20.03.15). Por su parte, El País de Montevideo, en su editorial “La OEA camino al patíbulo” (15 de marzo) coincide: “…si el organismo venía mal, la llegada de Almagro significará su certificado de defunción. Si Insulza defendía tímidamente la democracia en la región por temor o conveniencia, Almagro lo hará por convicción”.

A la OEA le aguardaría un lustro o, quizá, una nueva década perdida, o la extinción.

Marcelo Ostria Trigo

El Deber, (Bolivia). Marzo 25, 2015

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.