La Commonwealth y el continente africano en la mira de Reino Unido

Por Fátima MAKHOUKH*

Fátima Makhoukh, periodista marroquí

En el referéndum del 23 de junio de 2016, el 51,9% de los votantes británicos apoyaron abandonar la Unión Europea. Anterior a la campaña del Brexit no muchos hablaban de la Commonwealth como “salvación de la economía británica”. Esta era una propuesta vinculada a territorios más marginales. Sin embargo, el anhelo y la nostalgia de revivir el imperio tomó fuerza en esa coyuntura. Incluso, hace pocos años, Boris Johnson llegó a decir que Reino Unido había “traicionado” a la Commonwealth al unirse al proyecto europeo en 1973.

La Commonwealth es una comunidad de naciones que surgió del Imperio británico en los años 40 y está integrada por 53 Estados, algunos tienen menos de 1,5 millones de habitantes.  Opiniones que han sido muy cuestionadas sugirieron que la prioridad de los países de la Commonwealth es reforzar sus lazos con Reino Unido y no con la UE (actualmente la segunda mayor economía del mundo). Las críticas no se hicieron esperar puesto que la Commonwealth es un mercado pequeño que carece de la integración económica del mercado único al que decidió renunciar Reino Unido con el Brexit: “La Commonwealth es en la actualidad el destino de menos del 10% de las exportaciones británicas, frente al 50% que van a la UE. Reino Unido comercia más con Bélgica y Luxemburgo que con Canadá y Australia, dos de las mayores economías de este club de países. Exporta más a Polonia que a cualquier miembro de la Mancomunidad de Naciones. Solo cuatro de los países del grupo reciben más de un 1% de las exportaciones británicas […] Los euroescépticos que enarbolan la comunidad de naciones como una alternativa comercial superior al mercado único venden, como los sastres del cuento de Andersen, una fantasía”, se leía en diarios europeos hace algún tiempo.

La salida de Reino Unido de la UE finalmente se concretó a finales de enero. La era post-Brexit no será fácil en criterio de muchos analistas. Lo cierto es que ante esta coyuntura Reino Unido tendrá que realizar importantes esfuerzos técnicos y políticos para una transición que luce bastante incierta. El país asumirá una nueva estrategia en su política exterior de cara a sus relaciones con el mundo. De hecho, las negociaciones con grandes bloques como EE.UU., los países asiáticos y África empezaron hace meses, en busca de nuevas oportunidades para su economía. La británica era la segunda economía más grande de la Unión Europea después de la economía alemana, según informaciones de Statista. Pese a la incertidumbre, hay quienes ven en esta coyuntura una oportunidad para el fortalecimiento de las relaciones comerciales entre Reino Unido y el continente africano. Según cifras difundidas por el Departamento de Comercio Internacional del Reino Unido, el comercio bilateral con países africanos durante el segundo trimestre de 2019 habría alcanzado los 46 mil millones de libras esterlinas. El mayor socio comercial de África es China (208 mil millones de libras esterlinas en 2019).

¿La competencia por el mercado africano enfrentará a Francia y a Reino Unido?

El actual contexto y el deseo de Reino Unido de expandir sus relaciones comerciales en África sugieren un escenario futuro de intensa competencia entre franceses e ingleses. Hecho que ha llevado a algunos a repensar las dinámicas del pasado. Reino Unido se vuele hacia sus antiguas colonias, pero también observa con interés países que no lo fueron como, las excolonias belga y portuguesa, Ruanda y Mozambique, que hacen parte de la Commonwealth desde 2009 y 1995, respectivamente. Otros países del África francófona han expresado formalmente su deseo de unirse a la Mancomunidad de Naciones, a saber: Argelia, Gambia y Sudán del Sur.

El Grupo de la Mancomunidad de Naciones está compuesto por 53 Estados, algunos con gran peso y relevancia internacional como Canadá, Australia, Sudáfrica, Nigeria, India, Pakistán, entre otros. Esta organización promueve los valores de la democracia y los derechos humanos, pero también el intercambio de experiencias en diversos campos, por ello mantiene reuniones formales regulares para discutir formas de cooperación, especialmente tras la creación del Fondo de la Commonwealth para la Cooperación Técnica (CFTC). Así las cosas, Reino Unido intentará subsanar su salida de la Unión Europea consolidando sus intereses en otras regiones, apostando a nuevos mercados y a economías emergentes en África como puede ser la marroquí: “Marruecos desempeña un papel central en las relaciones del Reino Unido con África. Es un centro regional con el que queremos trabajar más, con miras a crear empresas conjuntas entre empresas británicas y de la Commonwealth con empresas marroquíes y africanas”, afirmó Thomas Reilly, embajador de Reino Unido en Marruecos, durante su reunión, el 31 de enero en Casablanca, con la asociación marroquí de exportaciones (ASMEX).

Marruecos es, geográficamente hablando, la puerta de entrada al continente africano, cuenta en la actualidad con un entorno político y económico estable y favorable al desarrollo empresarial, ha mejorado su clima para la inversión y aprovecha, cada vez más, las oportunidades comerciales dentro y fuera del continente africano. Por lo anterior, las inversiones británicas podrían considerar a este país magrebí como un actor que puede coadyuvar a multiplicar sus acciones y su presencia en África. Francia reaccionará, como es natural, pues no querrá ver amenazado su liderazgo en buena parte de este continente.

Fátima Makhoukh es periodista marroquí. Un artículo para CPLATAM -Análisis Político en América Latina- ©

Febrero 2020

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