Irán y Hezbollah se suman a Argelia en el apoyo al Frente Polisario para la desestabilización del Sahara

El Frente Polisario realiza maniobras en Tifariti
El Frente Polisario realiza maniobras en Tifariti

Por Jamal Mechbal*

 

Las noticias que llegan desde Tifariti, localidad situada al este del dispositivo de seguridad levantado por Marruecos en territorio del Sahara, no son favorables para el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas cuya misión es preservar la paz y la seguridad a nivel global.
Es preocupante la situación en el vasto territorio que comprende el Sahara y, concretamente, en la zona donde el Frente Polisario ha decidido ejecutar acciones desestabilizadoras que atentan contra la paz y la seguridad de la zona. Las actuaciones del Frente Polisario no solo abundan en su seguidilla de acciones provocadoras, sino que constituyen un desafío para la ONU y para la comunidad internacional.

Naciones Unidas otra vez advierte al Polisario

La Secretaría General de las Naciones Unidas hizo saber que António Guterres, secretario general, sigue de cerca la evolución de la situación en el Sahara Occidental. La ONU advirtió contra toda acción que pretenda modificar el statu quo; también hizo referencia a la resolución 2414 adoptada por el Consejo de Seguridad a finales de abril; y llamó a la máxima moderación[1].

Tensar la cuerda

Los actos desafiantes y provocadores del Polisario en esa localidad van a contramano de las últimas resoluciones del Consejo de Seguridad, la más reciente adoptada el pasado 27 de abril. El Consejo de Seguridad -en la resolución 2414- envió un firme mensaje en el que rechazó los intentos del Polisario tendentes a cambiar la realidad existente en la zona este del dispositivo de seguridad y con el falso pretexto de que son “territorios liberados” por el Polisario. Estas acciones, según detalló el Consejo de Seguridad, violan el alto el fuego y amenazan el proceso político que patrocina la ONU. La advertencia del Consejo de Seguridad desmintió las pretensiones del Frente Polisario respecto a la presunta posesión de lo que ese movimiento denomina “territorios liberados”.

Ese grupo subversivo ha desarrollado maniobras militares en la localidad citada, un desfile militar y una sesión de lo que se da en llamar “parlamento”. Estas acciones, a pocos días de ser publicada la resolución 2414, representan un pulso y una respuesta directa -de desacato- a la comunidad internacional.

Argelia, Cuba y Venezuela no solo apoyan al Polisario en el terreno político como ha sido evidenciado en Naciones Unidas, también en el terreno militar han dotado al movimiento separatista de armamento pesado y de sofisticados cohetes y misiles para sus maniobras. Recientemente el Polisario sumó a Irán, a través de la organización paramilitar libanesa Hezbollah. Los socios del Polisario son generosos en lo que a material bélico respecta, no así en términos de ayuda humanitaria para los saharauis que viven en la miseria dentro de los campos de Tinduf[2].

El Frente Polisario atenta contra la paz y la seguridad en una región convulsa como el Gran Sahara, desestabilizada ya por el terrorismo y las bandas armadas salafistas. El accionar del Polisario en esa zona no es fortuito, sino que se ve potenciado por la conjunción de diferentes elementos, a saber:

 

1. La situación interna en Argelia

Es de público conocimiento que el gobierno argelino está encabezado por un presidente en condición de invalidez o discapacidad no solamente física. Lo anterior significa que el país que alberga al Frente Polisario se encuentra inmerso en una lucha feroz entre clanes que se disputan el poder. No solo es el vacío de poder o la compleja coyuntura económica para ese país dependiente de los precios del petróleo, súmese el descontento social ascendente. Sectores como el militar exportan y explotan la crisis interna creando tensiones fronterizas con Marruecos, su vecino inmediato. Los militares apuntan a posponer el estallido social y más bien cohesionar a los argelinos en contra de ese supuesto enemigo exterior [Marruecos], creando situaciones conflictivas en sus fronteras con el ánimo de posicionarse ante la opinión y así facilitar o allanar el camino para el ascenso de los generales, en concreto el del actual viceministro de Defensa y jefe del Estado Mayor del Ejército, Ahmed Gaid Salah, a la jefatura del Estado.

 

2. La entrada en escena de Irán a través de su organización paramilitar libanesa Hezbollah

Marruecos rompió relaciones recientemente con Irán por ayudar al Polisario suministrándole material bélico y formación militar. Irán pretende abrir, al colaborar con el Polisario, un nuevo frente bélico en la parte más occidental del mundo árabe-musulmán y a las puertas de Occidente. ¿El propósito? Dividir las fuerzas occidentales (Estados Unidos y la Unión Europea) para que no estén centradas exclusivamente en Oriente Medio, sino que se vean forzadas a prestar atención en diversos frentes. Irán, a través de Hezbollah, también busca sustituir y desplazar la presencia de las bandas armadas salafistas (suníes), erigiéndose como movimiento a la vanguardia del chiismo para extenderse por África subsahariana y por los países del Magreb.

 

3. La instrumentalización del Frente Polisario por el régimen argelino

Es ampliamente conocido que el Polisario fue cooptado por los militares de Argel después de su creación. Desde entonces, los presupuestos generales de defensa del gobierno argelino reservan partidas para el financiamiento del Frente Polisario. Por lo anterior, ese movimiento armado está sujeto a la voluntad y decisión de Argel, no toma decisiones y no ha tenido libertad para avanzar en una negociación con Marruecos que posibilite la resolución del diferendo del Sahara[3]. O, dicho de otro modo, el Polisario debe su permanencia y pervivencia a los intereses estratégicos de Argelia: disponer de una salida al océano Atlántico para tener dos fachadas marítimas, una sobre el Mediterráneo y la otra sobre el Atlántico, al igual que Marruecos, España y Francia. Además, en la histórica disputa de Argelia con Marruecos por la hegemonía del Magreb, al cercar a Marruecos por el este y el sur, le cortaría sus raíces africanas. El régimen militar argelino recuerda la Alemania del siglo XIX, cuando Otto von Bismarck consideraba que la grandeza de Alemania solo se alcanzaría a costa y/o en detrimento de su vecina Francia. En suma, para Argelia la única salida al diferendo del Sahara es la independencia [provisional] del Sahara mientras anexiona ese territorio a través de una pseudo unión. Por demás está decir que el anhelo del régimen argelino no solo es inviable sino irrealizable.

 

La mesura del Reino de Marruecos

Marruecos, a través del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, condenó enérgicamente el accionar del Polisario en la localidad de Tifariti y considera que “se trata de una violación flagrante del alto el fuego y un desafío flagrante a la autoridad del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”. El comunicado indica que el Reino de Marruecos informó oficialmente al presidente del Consejo de Seguridad, a los miembros del Consejo, al secretario general y a la MINURSO, pidiendo que asuman sus responsabilidades y tomen las medidas necesarias contra estos actos inaceptables.

El comunicado resalta que los citados actos de provocación socavan seriamente los esfuerzos de las Naciones Unidas y el llamamiento del Consejo de Seguridad para relanzar el proceso político tendente a lograr una solución realista, pragmática y duradera a la controversia regional sobre el Sahara. El comunicado del ministerio señala la directa participación de Argelia. Marruecos lamenta que esta escalada se lleve a cabo “con la bendición y complicidad de un país vecino, miembro de la UMA”, país que viola doblemente su carta constitutiva: “cerrando las fronteras y dando cobijo sobre su territorio a un movimiento armado que amenaza la integridad territorial de otro país miembro”. Marruecos observa que Argelia no respeta los valores de buena vecindad, tampoco los imperativos para la estabilidad regional, sino que insiste en animar las acciones desestabilizadoras del Polisario en lo que constituye una clara violación del Derecho Internacional.

El Reino de Marruecos solicita oficialmente que las instancias competentes de la ONU lleven a cabo una investigación internacional para aclarar la situación de los campamentos de Tinduf administrados por el Polisario y situados en territorio argelino. Campamentos donde saharauis -compatriotas marroquíes- viven cautivos y padecen condiciones degradantes e inhumanas. Marruecos reitera su determinación para defender la integridad territorial y solicita a las Naciones Unidas y, en especial, a la MINURSO, cumplir con su mandato ante las reiteradas violaciones del cese el fuego.

¿Hasta cuándo podrá Marruecos mantener la moderación?

¿Cómo pedirle a Marruecos que acepte negociar con el Frente Polisario cuando ese movimiento armado está tomando medidas que van en sentido opuesto a las resoluciones de las Naciones Unidas? El Polisario está empeñado en propiciar un ambiente negativo que imposibilite iniciar negociaciones de buena fe para alcanzar una solución realista y pragmática como recomienda la última resolución del Consejo de Seguridad.

La moderación marroquí puede llegar a su fin, toda vez que la intromisión de agentes externos constituye una amenaza a la paz y a la seguridad del territorio nacional pero también anuncia con desestabilizar el Magreb, el África subsahariana e incluso el sur de Europa y las Islas Canarias.

*Jamal Mechbal es jurista, ex diplomático marroquí y columnista en medios de España y Marruecos.

Artículo para CPLATAM -Análisis Político en América Latina-

Mayo, 2018

Notas

[1] La resolución 2414 del Consejo de Seguridad acogió con beneplácito la moderación de Marruecos frente a las provocaciones anteriores, “reconociendo la respuesta mesurada de Marruecos a las inquietudes más recientes con respecto a la zona de separación”.
[2] El Frente Polisario controla los campamentos de Tinduf en Argelia y ha estado desviando sistemáticamente la ayuda humanitaria proveniente de diferentes países occidentales. Esas ayudas internacionales han sido vendidas en los mercados negros del país de acogida y de otros de la zona para el enriquecimiento personal de la nomenclatura del Polisario.
[3] Hace algunas semanas documenté aquí los antecedentes y la orientación de Brahim Gali, actual dirigente del Frente Polisario, así como el peor de los caminos que ha elegido el Frente Polisario conducido por ese líder radical, belicista e incondicional de Argel. La obediencia de Gali con Argelia responde en estricto sentido a los dictámenes de la casta militar argelina y en dirección opuesta al proceso político que preconiza las Naciones Unidas para la zona.

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