Especiales CPLATAM: Mehdi Mesmoudi en diálogo con Abdelkader Chaui (III)

Acerca de los protagonistas de este encuentro: Mehdi Mesmoudi, el entrevistador, es profesor-investigador en el Departamento Académico de Humanidades de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (México). El entrevistado es Abdelkader Chaui, Escritor marroquí de lengua árabe, crítico literario. Chaui ha publicado 30 libros en árabe, entre ensayo y novela. Algunas de sus obras han sido traducidas al francés, solo una [Patio de honor] al español. En 2019 se publicó Marruecos alegórico: ensayos de literatura y cultura, este libro hace parte de la colección Ensayos Saharianos, editada por el escritor español José María Lizundia (N. del E.). Tercera entrega del diálogo entre Mehdi Mesmoudi y Abdelkader Chaui.
Abdelkader Chaui y Mehdi Mesmoudi, Marruecos, enero, 2019

Por Mehdi Mesmoudi*

No es nada usual la presencia de Chile en los escritores e intelectuales de lengua árabe. Sí lo son los Estados Unidos como en el caso de Gibrân Jalîl Gibrân o Argentina en el caso atípico del diplomático otomano Chequib Arslán que está presente en el Romancero de Leopoldo Lugones. Es menos usual todavía cuando se trata de un escritor que ha elegido la lengua árabe como usufructo musical de su escritura como Abdelkader Chaui. Sin embargo, hay algo más que tal vez no tenga espacio, claridad o tanta utilidad en un texto divulgativo, de entrada, de manjarcito proverbial como éste. Me refiero a que Chile fue crucial en la experiencia vital y escritural y la sensibilidad intelectual y literaria entre “mediados de 2008 y finales de 2016”.

Lo que me atrae de Chaui es que los autores que cita de Chile no son los más populares o conocidos fuera de Chile. Me refiero a Pablo Neruda, Isabel Allende o incluso Gabriela Mistral. Los tres autores de los que habla –Jorge Edwards, Antonio Skármeta y José Donoso– están íntimamente vinculados con la experiencia autobiográfica, la memoria y la ciudad de la infancia. Se puede decir que Chaui se educa novelísticamente leyendo a estos tres autores, lo guían en su tránsito por lo que hoy se llama con cierta imprecisión “literatura del yo”. No olvidemos que la tesis de licenciatura de Chaui se titula “El sujeto y la biografía”, línea de investigación que lo asedia hasta nuestros días en sus inquietudes más cotidianas.

Algo que surgió inesperadamente en este diálogo es la reflexión junto con Abdelkader Chaui en torno al fenómeno de la autobiografía y todos los caminos nos llevaban o pasaban o atravesaban las pupilas de Mohamed Chukri. Yo me encontraba –vuelvo a reiterar– enfrascado profundamente en las reflexiones, las interrogantes y las inquietudes en torno a la vida, la figura y la escritura de Chukri, y sus vínculos con la ciudad de Tánger y el arribo de los escritores beat y de la contracultura de los sesenta. No es que me interesara reconstruir propiamente la biografía del escritor, sino que a través de los testimonios de los conocidos e incluso ajenos sobre él. Forjar una esquiva biografía de la viandancia que sería una ausencia de abundancia, una cierta errancia por los callejones obscuros de la memoria urbana, articular una difusa sintaxis de los perros de la noche y sus aullidos al desnudo (si queremos comunicar a Ginsberg con Burroughs). Sabía que no era un trabajo fácil, terminable, salubre.

Los que nos dedicamos al arduo y sinuoso oficio de lo autobiográfico; es decir, la condición autobiográfica de todo texto que inicialmente o rigurosamente nada tiene que ver con nosotros o el yo que se asume en el texto, sabemos a ciencia cierta que vamos mudando de piel a piel como migra de lugar la mierda o la basura, diría Slavoj Žižek.
Mehdi Mesmoudi durante la Semana Árabe en México, 2018

Lo llamativo en este diálogo –y aquí me refiero a las tres entregas– es que haya iniciado con Palestina y los gustos literarios de Abdelkader Chaui y concluido, de cierta manera, con Chile aunque también en su vínculo con Palestina, al referirse a la colonia de palestinos, probablemente la más numerosa en el mundo después de Siria y Jordania. Esta encrucijada Palestina/Chile en el imaginario literario e intelectual del escritor es indisociable; el primero como clave en la región de las ideas que lo hace estar siempre a la vanguardia de los intelectuales disidentes, un “intelectual orgánico” si recordamos a Gramsci[i]; el segundo como una cierta reorientación en la expresión literaria que va de la lengua árabe a la lengua española, una cierta retroalimentación que va tomando cuerpo en lo que llamo “la sensibilidad literaria”. Este binomio Palestina/Chile es un solo “país” (por usar este término en la cosmovisión de Vicente Quirarte) que forma parte de la literatura de Chaui, prácticamente, desde su primer texto (a los 18 años) hasta hoy en día.

Ha sido para mí una delicia y a la vez un enorme reto dialogar con un escritor y un intelectual de la talla de Abdelkader Chaui. Como lo sostuve en la primera entrega, ha sido la primera vez que dialogo con alguien y registro dicho acontecimiento que hoy deja sus huellas en la memoria de nuestros lectores.

Asumí desde el inicio la pregunta, la pregunta incisiva e insistente, el mordisco o la picazón socrática, por indagar no en la respuesta, sino en las posibles e invariables respuestas que el interlocutor pudiera desvelar. Creo que en algunos casos fue posible observar que hasta el propio Chaui caía en cuenta en la variabilidad de su propia respuesta o al menos pusiera en consideración sus presupuestos iniciales. Me parece que la conversación, el diálogo y la entrevista pudieran ser una herramienta seria de trabajo; una fuente de investigación para estudiosos y expertos; una guía de trabajo en el ámbito de la metodología de investigación. No pretendo reivindicar nada. No obstante, este ejercicio de dialogar con un escritor mayúsculo no pasa todos los días ni tampoco es una labor baladí.

Ojalá nuestros académicos, estudiosos y expertos, lectores y hermeneutas, valoren en su justa medida el material de trabajo que tienen ante sus ojos, sepan apreciar la calidad de dicho producto digital y también nos lleve a estimar a un escritor que ha bebido de tantas fuentes epocales, ideológicas, filosóficas y literarias. Pero lo que sí es cierto es que probablemente este “documento literario” tenga una recepción más rigurosa y crítica en el mundo de lengua española que en el propio Marruecos. Tendencia que estamos presenciando con los autores marroquíes de lengua árabe traducidos por la editorial Cabaret Voltaire y una que otra más en España, y alguna que otra en Chile y Argentina. Al igual que Mohamed Chukri, Abdelkader Chaui en poco tiempo se convertirá en una figura que migre y se desplace entre las literaturas.

Chile en la trayectoria de Abdelkader Chaui

MESMOUDI: ¿Qué te parece si hacemos un paréntesis, para que nos hables un poco de Chile?

CHAUI: Ha sido una experiencia larga e intensa. Lo que a mí me interesa destacar de alguna manera es el tema cultural en relación con esa experiencia. Llegué a ese país a mediados de 2008 y me quedé hasta finales de 2016, son casi nueve años de vida continua en Chile y de relación con otros países del continente americano. Lo primero que me llamó la atención o lo que me llevó a interesarme en el tema cultural con la sociedad chilena fue la ignorancia no solo imaginada, sino también expresada por la gente en relación con Marruecos y con el mundo árabe. Sabiendo que ese país es un país diferente, es un país con una mezcla social, humana, intelectual, bastante variada y compleja, y que la colonia árabe-palestina es la mayor en todo el continente sudamericano; algunos hablan de 450.000 ciudadanos chilenos de origen…

MESMOUDI: Palestino

CHAUI: Palestino…

MESMOUDI: Eso sí es increíble, ¿No?

CHAUI: Unos hablan de 350.000

MESMOUDI: Porque yo creo que ni en Marruecos tenemos 450.000 palestinos, ¿O sí?

CHAUI: No, no creo, en ningún otro lugar del mundo.

MESMOUDI: ¿Incluso en el mundo árabe?

CHAUI: Incluso en el mundo árabe, ahora bien, puede que, en Siria, el Líbano y Jordania.

MESMOUDI: Pero exceptuando estos tres países, Chile es el país más numeroso en cuanto a la colonia palestina.

CHAUI: Sí, sí, sí, en esos países la cantidad de refugiados puede ser mayor… Lo que hay que decir es que esa colonia palestina, la mayor del continente sudamericano, casi la mayoría no habla árabe, son cristianos, en primer lugar, que llegaron en el siglo XIX, pero la mayoría llegó más tarde y son de dos localidades palestinas, todos se reconocen y se conocen, son de la misma tribu, por decirlo de algún modo… generalmente son cristianos y llegaron masivamente en los años 30, 40, 50 y, prácticamente, con la llegada de otras colonias diría como ha sido el caso de los croatas en Chile, de los checoslovacos. De franceses también hay una colonia bastante grande, y de otras nacionalidades.

Pues la ignorancia era un fenómeno cultural porque se notaba que en el seno de la sociedad chilena había una mezcla increíble de nacionalidades y de diferentes elementos que componían la identidad chilena, pero la ignorancia seguía siendo un fenómeno cultural que dejaba a cualquier chileno culto al margen de no solo lo que se producía en el mundo árabe, sino también en otros lugares del mundo, debido, creería yo, al aislamiento de ese país y a que los chilenos, generalmente creen que están en el fin de mundo… teniendo cualquier conversación con cualquier chileno lo primero que te dicen es que estamos en el fin del mundo y hay un encierro de las personas sobre sí mismas en relación con la geografía del país, eso es una interpretación, pero no estoy seguro de nada. Lo primero para decirte que el desconocimiento fue lo primero que me llamó la atención y mis primeros trabajos con este fenómeno del desconocimiento fue el enfoque cultural, lo primero que se puede hacer, antes de la política y de la representación diplomática, es preparar el terreno de una manera cultural.

Empezamos a trabajar en todo tipo de producción literaria, cultural, política, y al cabo de nueve años el resultado fue interesante, publicamos más de 70 libros en lengua española y una cantidad de revistas mensuales, de información cultural, política y económica. Hemos producido o reproducido una película sobre Abdelkrim Jatabi y otros eventos y actividades. No tenemos el tiempo de abordar ese tema, pero el enfoque y la determinación de la cultura como un estilo, un método y una manera de acercarnos a la sociedad cultural chilena era en aquel entonces la más visible y la más interesante.

MESMOUDI. ¿Cuáles son entonces los primeros autores chilenos a los que se acerca Abdelkader Chaui?

CHAUI: Yo empecé, y en realidad ha sido una casualidad en mi vida cultural y literaria, empecé por leer una novela de Jorge Edwards (1931), muy conocido como novelista, y en aquel entonces por casualidad compré La casa de Dostoievsky (2008) y su novela me ayudó a conocer un poco el Santiago de los años 40, creo que la novela está enfocada en esto, un jovencito chileno de los años 40 que conoce su entorno y tal… Esa novela fue para mí muy interesante, pero anterior a esa, unas de Skármeta y de Donoso. Donoso me gustó mucho.

MESMOUDI: ¿Cuál es la novela de Skármeta? ¿El cartero de Neruda?

CHAUI: El cartero de Neruda (1985).

MESMOUDI: ¿Y te gustó?

CHAUI: Sí, me gustó por la forma, es muy atractiva y me llevó a que me interesara el estilo y la forma de la novela, es bastante expresiva en relación con la idea que lleva. Te decía que me interesaba Donoso, incluso tuve una relación con su hija adoptiva, que era también escritora. Ella se suicidó, me dolió, escribí del tema y lo publiqué en la revista femenina marroquí (Nissa). Su sobrino, uno de ellos, no me acuerdo, trabajaba en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Chile, también es Donoso… Martín, un chico diplomático, no sé en qué parte del mundo está, pero trabajaba ahí y teníamos una relación de cercanía afectiva. Por medio de Martín Donoso llegué a conocer a Pilar Donoso (1967-2011), la hija de José Donoso (1924-1997), esto fue antes de la publicación de su libro sobre Donoso, porque ella publicó un libro muy interesante sobre él, tiene un nombre muy interesante: Correr el tupido velo (Alfaguara, 2010).

MESMOUDI: ¡Qué interesante!

CHAUI: Sí, luego me dolió el tema de su suicidio, claro está, porque todo lo que sucedió fue en relación con la publicación de ese libro. Se divorció. Al parecer, su marido a la fecha de publicación del libro se dio cuenta de que ella está revelando el tema particular de que su padre era homosexual, además de su conducta personal, la relación con su madre y el darse cuenta de que era una chica adoptada teniendo 12 o 13 años. Luego, lo más duro en relación con ese divorcio, creo que tenía tres hijas, fue que sus hijas renunciaron a tener cualquier relación con ella, se quedaron con el padre, era como un tema de odio hacia la madre… Toda la familia Donoso estaba en furia.

La autobiografía y las nuevas tecnologías

MESMOUDI: Vamos a terminar con un tema que tal vez te llame mucho la atención, me refiero al tema de la autobiografía. ¿Cuál es la relación que tiene Abdelkader Chaui con la autobiografía y con Mohamed Chukri?

CHAUI: Bueno, son dos temas diferentes, aunque lo veo en mi relación personal y también en relación con la escritura y la literatura, finalmente, complementarios. Primero, yo me interesé por Mohamed Chukri porque lo conocí a principios de los años 70 cuando él empezó a publicar lo que más tarde se convirtió en su libro El pan a secas o El pan desnudo, pero tenía otro nombre en árabe [ألخبز ألحافي] y yo creo que el núcleo de bronce que se publicó en árabe que eran dos textos en el suplemento cultural del Al-Alam fueron más tarde toda la estructura básica y esencial de su libro El Pan desnudo. Lo tenía pensado, y se sabe que Paul Bowles lo transcribió al inglés y fue publicado en Estados Unidos, y ha tenido una cierta fama para entonces, pero la más grande fama y notoriedad y divulgación que ha tenido fue con la publicación de su versión en francés, con la traducción de Tahar Ben Jelloun y eso fue en el 82-83. De ahí viene mi primer artículo en relación con El pan desnudo, mi interés fue desde el principio, desde los años 70, en relación con la literatura de Mohamed Chukri, cuando se publicó en Francia y llegó a Marruecos, yo empecé por publicar dos partes de una lectura exhaustiva de ese texto bajo el título La dura biografía, algo así como una biografía trágica, dramática…

MESMOUDI: De penurias

CHAUI: De penurias, sí, puede que ese sea el término más adecuado. Mi relación con Chukri fue además cercana y fluida. Me consideraba, y yo también, un amigo cercano. Aunque yo llevé mucho tiempo sin llevar esa relación de afectividad que une a las personas.

Lo segundo fue mi interés por la autobiografía, pues uno complementa al otro, yo empecé a interesarme por la autobiografía leyendo primero textos autobiográficos, o con esa marca presupuesta, y unos de los primeros textos que leí en los años 70 fue Al-zauia (1942) La cofradía de Al-Ouazzani, el libro que en aquel entonces se publicó un Tetuán en un periodo en que Marruecos todavía estaba dividido entre zonas de protectorado español y francés y su publicación fue limitada por el contexto cultural y geográfico.

MESMOUDI: ¿Eso fue en 1942?

CHAUI: No, la lectura fue en 1970

MESMOUDI: O sea, prácticamente 30 años después…

CHAUI: Sí, cuando yo me enteré de que de Al-Ouazzani había escrito ese libro, y más que leerlo, se convirtió en un texto de trabajo, coincidió con el interés que yo manifestaba en la autobiografía. Y yo creo que gracias a una amiga francesa he podido, primero, conocer y, luego, más tarde, leer y tener en cuenta los trabajos que se hicieron en relación con la autobiografía y, particularmente, los de un crítico literario francés que era Philippe Lejeune. Gracias a esa amiga me di cuenta de sus trabajos en un primer momento y luego se forjó esa relación a distancia entre nosotros. Él era conocido y reconocido, no solo por su trabajo sino por su “especificidad” en la relación del género que en aquel entonces también en Francia era un poco limitado. Esa relación ha sido para mí muy interesante y muy determinante porque mi interés teórico y cultural empezó a tener un punto de referencia con Phillippe Lejeune, cuando me interesaba por textos escritos en lengua árabe, como mencioné anteriormente eso me llevó no solo a tener la relación cultural con Philippe Lejeune, sino a criticar un cierto determinismo en relación con la definición de la autobiografía.

MESMOUDI: Entonces, ¿estamos hablando de que Chaui lo que ha hecho es justamente enriquecer los procedimientos de Philippe Lejeune?

CHAUI: De alguna manera, aunque no tengo muchos trabajos que den cuenta de eso, o que tengan ese elemento enriquecedor.

MESMOUDI: En las novelas sí pueden aparecer, porque yo pienso que lo teórico no siempre aparece en los ensayos, sino también en la propia producción literaria.

CHAUI: Sí, puede ser ese el caso, esa definición elaborada en relación con un texto literario europeo, muchas veces bajo una óptica de europeo…

MESMOUDI: Eurocentrista

CHAUI: Europeo, eurocentrista, desde ese punto de vista, me interesé en otra dimensión que me ayudaba a tener una primera apertura hacia un texto en lengua árabe y lo que conllevaba ese contexto en términos individuales, políticos y culturales también. El primer trabajo lo preparé en la licenciatura de literatura moderna. Hice un texto publicado bajo el título: “El sujeto y la biografía”, algo así, está en un libro sobre de Al-Ouazzani. Más tarde llegaron otros trabajos y la aparición de mi tesis doctoral: “La autobiografía en Marruecos”. Casualmente, y es el momento para revelarlo, ese título coincidió con otro título muy parecido, un texto de Philippe Lejeune que trabajó en los años 70, se llama La autobiografía en Francia, está en su primer libro.

MESMOUDI: ¿O sea que podemos encontrar la influencia de Chaui en Philippe Lejeune?

CHAUI: No, al contrario, Philippe Lejeune empezó por publicar su libro en 1970, y yo lo hice 17 años más tarde, adaptando más o menos el título de su libro, pero en referencia a contextos diferentes y a un prospecto diferente. Yo creo que la aportación más destacada que hice en el tiempo fue determinar que hay un texto literario denominado “Autobiografía” escrito en Marruecos a mediados del siglo XVII. Si alguien me pregunta en qué términos puedo calificar mis trabajos en relación con la  autobiografía en los años 80, que fue cuando yo empecé a trabajar sobre este tema, solo le puedo decir que fue en buscar y trabajar sobre textos que fueron publicados a mediados del siglo XVII en Marruecos, y sobre otros textos que pertenecen a la modernidad del género autobiográfico, una dimensión del estado del arte de los trabajos de investigación relacionados con el género pero también con el estado literario marroquí, en una época de la universidad marroquí y, en particular, de la Facultad de Letras de la Universidad Mohammed V de Rabat, en la que nadie se interesaba en ese género. Y te puedo asegurar que la primera tesis escrita en la universidad sobre este tema fue la que llevaba ese título: “La autobiografía en Marruecos”. De alguna manera fui condenado a trabajar sobre la autobiografía. Creo que sigo en lo mismo, hablando de la forma, no en publicar libros, pero sí artículos, ensayos y temas que a veces en relación con eventos culturales en Marruecos me interesa estudiar, definir de alguna manera y constantemente el género autobiográfico.

MESMOUDI: ¿Y se puede hacer?

CHAUI: En su complejidad, porque ahora estamos en una etapa en que para determinar el género, culturalmente hablando, hay que tomar en consideración muchos elementos que pueden ser extraliterarios o extra culturales también y que a mí me llevó a trabajar en este tema, en relación con un escritor marroquí cuya obra está traducida al castellano [N. del E.: Chaui presentó su análisis sobre este escritor el 22 de febrero de este año en la Biblioteca Nacional de Rabat, junto con otros trabajos de intelectuales marroquíes sobre el mismo autor].

Lo anterior me llevó a interesarme de nuevo en este género pero ahora en internet. Este estudio es diferente de mis trabajos anteriores, está relacionado pero con un marco diferente, que no es un marco literario ni cultural, está englobado en la cultura pero tiene que ver con un marco diferente: la web, la internet, lo que se publica en internet. Así que esta es una nueva dimensión en el interés que manifiesto por la autobiografía, ahora no trabajo sobre textos escritos en lengua árabe, ni textos publicados en libros, lo que son en definitiva autobiografías, ahora pasé a buscar en esa forma de publicación, en este nivel cultural de intercambio de comunicación, a buscar lo que tiene que ver con un escritor marroquí y la autobiografía, pero en la web, en internet.

MESMOUDI: O sea, una especie de tecno-autobiografía

CHAUI: Aún no lo tengo definido o determinado en términos convenientes en el campo de trabajo, de investigación…

MESMOUDI: ¡Qué interesante!

CHAUI: Sí, con Twitter, con páginas Facebook, eso me podrá llevar a definir lo que en la actualidad no tengo definido.

MESMOUDI: Creo que con esto damos por terminada esta interminable conversación. ¡Nos vamos a comer porque ya el hambre pronuncia su literatura también!

[i] Nota ‘aclaratoria’ para un debate posterior…

Clara Riveros: «frente al planteamiento del entrevistador respecto a Chaui como un “intelectual orgánico” me animo a sugerir la posibilidad de que el entrevistado difiera. Podría plantearse que lo fue —en el pasado—, al apostar a un proyecto (revolución) y a una ideología (marxismo-leninismo), pero no debe obviarse la deconstrucción que ha experimentado el ciudadano Abdelkader Chaui en los casi 16 años de experiencia carcelaria como prisionero de conciencia y en los años posteriores, aunque con cierta militancia y activismo político del que habría ido marginándose voluntariamente. Lo que puede identificarse e inferirse es la orientación marxista en algunos de sus análisis y lecturas de la realidad. Pero hay algo cierto, más allá de sus simpatías con ciertos procesos políticos que nos han llevado a largas e interminables discusiones: Abdelkader Chaui odia los encasillamientos y reivindica totalmente su individualidad, por lo que es difícil imaginarlo/verlo adscribiendo actualmente a cualquier proyecto de corte colectivista y/o asumiendo un rol de intelectual orgánico».

Mehdi Mesmoudi: «considero que sí persiste esa faceta disidente en Chaui, lo que lo hace ser un marxista por excelencia; sin embargo, estamos también frente a un intelectual que se ha deconstruido, para utilizar el matiz sugerido por Clara, lo que no quiere decir que haya traicionado sus bases de pensamiento, de las que ha bebido y que han de hecho de él lo que es».

Notas

*Mehdi Mesmoudi es profesor-investigador en el Departamento Académico de Humanidades de la Universidad Autónoma de Baja California Sur http://www.uabcs.mx/inicio (México) donde forma parte del Cuerpo Académico en Estudios Humanísticos. Organiza y coordina el Ciclo de Conferencias: Marruecos y América Latina (MARAL). Sus líneas de investigación son: a) tradiciones y culturas hispánicas, b) orientalismos en lengua española y relaciones hispano-magrebíes, c) problemas de la traducción literaria. Ha realizado una Estancia de Investigación en el Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) a cargo de la Dra. Rossana Cassigoli Salamon. Es autor de varios artículos como “Edward Said y Sigmund Freud: del exilio a la escritura prometida” En Miguel Hernández Fuentes, Miguel Ángel Segundo Guzmán, Miguel Ángel Guzmán López, Graciela Velázquez Delgado (coords.) (2018). Más allá de lo disciplinario: enfoques teóricos, historiográficos y metodológicos para el estudio del pasado (ISBN: 978-607441-583-4; ISBN de la versión electrónica: 978-607-441-585-8), México: Universidad de Guanajuato, pp. 171-204: http://www.dcsh.ugto.mx/editorial/images/publicaciones/Depto.Historia/disciplinario.pdf; “Brevísima revisión de la Nahda (1830-1975)” (2015: 11-29): http://estudiosafricanos.cea.unc.edu.ar/files/02-Mehdi-Mesmoudi-N%C2%B012.pdf ; “La doble vida de Jesús, Enrique y Leslie” (2016: 173-204) en La crueldad cautivadora. Narrativa de Enrique Sernahttps://enriqueserna.com.mx/La_crueldad_cautivadora.pdf  y “Octavio Paz: el credo, la blasfemia, el verdugo” (2016): http://www.analectica.org/articulos/mesmoudi-paz/.
**Transcripción y edición de CPLATAM -Análisis Político en América Latina- 
***N. del E.: Nota del Editor

Este es un contenido exclusivo de CPLATAM -Análisis Político en América Latina- © 

Enero, 2020

En las redes…

Acerca del Escritor marroquí Abdelkader Chaui

*Agradecemos a -Biblored Red Distrital de Bibliotecas Públicas de Bogotá- PPP Centro Nariño por este espacio de lectura rodeado de árboles y prados para pasar un tiempo agradable en compañía de nuestros escritores favoritos

Primera entrega del diálogo entre Mehdi Mesmoudi y Abdelkader Chaui

Segunda entrega del diálogo entre Mehdi Mesmoudi y Abdelkader Chaui

Tercera entrega del diálogo entre Mehdi Mesmoudi y Abdelkader Chaui

  1. José María Lizundia
    | Responder

    Me tengo por muy amigo de Chaui pero gracias a su proverbial humildad en lugar de saber de él hablando lo hago leyendo de él.
    A Mehdi Mesmoudi le sigo en las redes, muy interesante seguirle. me parece muy mexicano a pesar de no incurrir en ninguno de sus tópicos y lugares comunes (y muy camusiano con Sarte olvidado, como ha de hacerse).
    Esta segunda entrega del diálogo de estos escritores intelectuales es magnífica.
    Una sugerencia a Mesmoudi, que no subestime a los traidores, porque pueden ser los portadores de la conciencia más pura o personal, siempre vital.

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