Escollos a superar

Por Clara Riveros

El Sahara occidental no es un país es —ante todo— una denominación geográfica que permite diferenciar la región sur de Marruecos del Sahara oriental argelino. Soumia Dghoughi —periodista de Medi1TV— fue suspendida de su trabajo en abril de 2017 por utilizar el término Sahara occidental —durante la emisión del programa “Afrique Soir”— en lugar de Sahara marroquí. Omar Dahbi, director de la redacción, explicó posteriormente que Dghoughi fue suspendida —de la presentación del turno de noticias de la noche— pero no fue sancionada. Dahbi sostuvo que la suspensión no se debió únicamente al uso de la expresión Sahara occidental, sino que la periodista habría cometido un error mayor al atribuir una frase de la causa separatista al ministerio de asuntos exteriores marroquí. Profesionalmente, ese constituía un error inaceptable, según Dahbi. El debate quedó servido. Lo acaecido con Dghoughi llevó a que la opinión pública cuestionara si la prohibición —en el léxico marroquí— de la expresión Sahara occidental sirve, justamente, a los intereses del separatismo tal y como observó Aziz Bada en el medio Le360.ma.

Al comentar con algunos trabajadores de prensa y directivos de medios marroquíes los últimos informes de organizaciones internacionales sobre libertad de prensa en el mundo y el estatus que se le confiere a Marruecos, las opiniones están divididas. Hay quienes consideran que el encasillamiento tajante no ayuda a comprender la complejidad de la situación. “En Marruecos hay libertad de prensa pero en relación con los temas específicos de consenso nacional —como los puede haber en muchos lugares del mundo no solo en Marruecos— suele ser controlada por las autoridades. Las autoridades temen que en relación con algún tema conflictivo la corporación mediática pueda instrumentalizar la opinión, manipular las audiencias o crear un caos mediático”. Otros sugieren que el tratamiento informativo respecto al Sahara es muy limitado y que el clima para la libertad de prensa en el país enfrenta severas restricciones que han sido documentadas periódicamente por las organizaciones internacionales Committee to Protect Journalists (CPJ)Freedom House (2018) y Reporteros Sin Fronteras (2018), pero que también han sido referidas y corroboradas por los periodistas marroquíes en su día a día en las diferentes ciudades del país. El ministerio de cultura y comunicación de Marruecos rechazó recientemente el reporte de RSF por considerarlo “parcial” e “inexacto”.

Marruecos ha dado pasos concretos en su proceso de democratización pero —contradice sus logros— al persistir en una lógica binaria [amigo-enemigo] que estigmatiza tanto a las opiniones críticas como al emisor de una simple expresión. En estricto sentido: “el Sahara occidental es una designación geográfica”. Entonces, ¿por qué conceder a Argelia y al Polisario la apropiación de esa designación geográfica? Es necesario, según Aziz Bada, diferenciar entre una entidad quimérica (RASD) y Sahara occidental.

Para Abdelkader Chaui, escritor marroquí y director del grupo de medios Akhir Saa, el clima de estigmatización, censura y autocensura en el tratamiento de la información respecto a la cuestión del Sahara constituye una realidad arraigada durante años que no solo debe ser eliminada en los medios de comunicación, sino que demanda —de las autoridades— una actuación más inteligente independientemente de la posible instrumentalización que puedan hacer las partes en disputa. Se trata de reconocer una diferenciación geográfica (Sahara occidental) de una realidad política virtual (RASD), estableciendo otras perspectivas para acercarse al tema y, si se quiere, para una defensa más eficiente de los argumentos marroquíes.

Mohammed VI ha liderado una política audaz, pragmática, realista y visionaria que ha disminuido al Polisario en todos los escenarios internacionales. Quienes siguen —seguimos— la cuestión del Sahara y su evolución [conocen en terreno la realidad del territorio disputado, se entrevistan a menudo con los habitantes del Sahara y —en general— con los marroquíes que integran el territorio nacional], habrán notado la existencia de un consenso genuino respecto a la marroquinidad del Sahara. Los marroquíes favorables o simpatizantes del proyecto separatista, es decir, de un Sahara independiente y/o separado de Marruecos son sectores marginales en la escena política y social marroquí.

La incapacidad para aceptar o reconocer los desaciertos, así como los persistentes dislates de las autoridades son el principal escollo a superar para la normalización de la situación en el Sahara. Las restricciones a la prensa —que inducen a la autocensura— socavan la legítima defensa de la integridad territorial del Reino de Marruecos, afectan la calidad de la información, así como la imagen del país en el exterior. Marruecos debe avanzar con firmeza y determinación —sin dilaciones— en su proceso de transición democrática encaminándose hacia una mayor apertura, tolerancia y pluralismo informativo.

CPLATAM -Análisis Político en América Latina-

Junio, 2018

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