En respuesta a León

Mi amigo León Valencia se lamenta de los resultados inanes de la Comisión Histórica del Conflicto. El motivo de su descontento es la pobre repercusión que han tenido los informes. León hubiera preferido un informe colectivo, más espectacular, que asignara responsabilidades concretas. Incluso sostiene que si militares, políticos y empresarios se vieran enfrentados a sus responsabilidades, no serían tan exigentes con las Farc. Como ejemplo utiliza, cómo no, a Álvaro Uribe.

En el fondo, León tiene la misma pretensión que las Farc, la de imponer decisiones políticas de mayor trascendencia sin que estén sustentadas en una verdadera representatividad social. Bajo el argumento de que existe un grupo selecto de académicos que posee un conocimiento superior del conflicto, se pretende legitimar los resultados de sus informes como un patrón de medida de las responsabilidades de cada quien.

Se omite que los académicos, a pesar de haber estudiado con mayor profundidad el tema, también estamos sujetos a preferencias políticas y pertenecemos a escuelas con sus respectivos sesgos ideológicos. Sobra decir que las Farc seleccionaron a sus seis comisionados por tener una aproximación al conflicto orientada hacia la responsabilidad exclusiva del Estado y las élites. Lo que no puede decirse de la trayectoria académica de los comisionados del Gobierno.

Eso no está mal. Todo lo contrario: la investigación en ciencias sociales es un debate continuo sobre la interpretación de la realidad. Lo malo es que desde una construcción científica, que es permanente, se pretenda imponer a pupitrazo una versión única y definitiva como base de las decisiones políticas. Sobre todo cuando las Farc, que tenían el derecho de escoger la mitad de la Comisión, no representan ni el 3 por ciento de las preferencias sociales. Una asignación académica de responsabilidades bajo esa aritmética sería poco menos que una arbitrariedad.

Es cierto, como dice León, que los informes de la Comisión enfatizan lo que los académicos ya habían escrito. Pero han sido útiles para que la opinión y las partes en la mesa dispusieran de unos referentes comunes para discutir sobre las causas, la persistencia y los efectos del conflicto. Eso era lo que se esperaba de la Comisión, no un informe de responsabilidades de unos actores en específico.

Creo que León está confundiendo la Comisión Histórica con el tribunal de la historia.

Gustavo Duncan

El Tiempo, (Bogotá). Mayo 6, 2015

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