El regreso de Marruecos a la Unión Africana

Por Jamal Eddine Mechbal*

En las tres últimas entradas analicé la fragmentación, el reparto del territorio marroquí y las nuevas fronteras impuestas por el colonialismo europeo;  también me ocupé de reconstruir los hechos acaecidos a partir del fin del protectorado, la reunificación del territorio marroquí y la recuperación del Sahara; y, aproximé los factores que han influido e incidido en el accionar del Frente Polisario imposibilitando la resolución de la cuestión del Sahara. En esta cuarta y última entrega presentaré algunas reflexiones sobre el regreso de Marruecos a la Unión Africana y unas conclusiones generales.

La Organización para la Unidad Africana (OUA) fue fundada en 1963 con Marruecos como miembro fundador. La OUA precedió a la Unión Africana (UA). Cuando la OUA adoptó durante la Cumbre del Cairo (1964), el principio de respetar las fronteras heredadas del colonialismo, Marruecos -que en comienzo no se opuso al principio- se conformó con emitir sus reservas aclarando que el mencionado principio era inaplicable al caso marroquí. De igual manera, el Acta constitutiva de la UA en su artículo 4° -segunda línea- establece el “respeto de las fronteras existentes en el momento del acceso a la independencia”. Lo anterior no es extensible al caso de Marruecos, ni siquiera al caso del Polisario y la RASD creada por el mismo. Ese principio solo es aplicable a los países recién constituidos como Estados soberanos. Sí ese principio se hubiese aplicado al caso de Marruecos, el Reino no hubiese recuperado Ifni (1969) o el Sahara (1975). De haber seguido esa lógica, Marruecos se habría dividido en seis Estados, pequeños, fallidos.

El principio de intangibilidad de las fronteras heredadas del colonialismo que estableció la OUA en 1964, tuvo como propósito evitar la fragmentación africana. Ese principio había sido adoptado desde que comenzó la descolonización en África para preservar las fronteras territoriales, tal y como fueron trazadas por las potencias coloniales. El principio se aplicó en los Estados nacientes, aquellos que se constituyeron a raíz de la descolonización y que no disponían anteriormente de una identidad nacional.

Marruecos permaneció en la OUA por más de 20 años hasta que Hassan II decidió abandonarla en 1984, cuando 26 Estados reconocieron y aprobaron la incorporación de la RASD. En julio de 2016, pasados 33 años, Mohamed VI dirigió una carta al entonces presidente en funciones de la Unión Africana, el jefe de Estado de Chad, Idriss Déby, solicitando el retorno de Marruecos a la UA. Mohamed VI ha sido claro respecto a la estrategia de Marruecos para hacer frente al Polisario al interior de la Unión Africana: “Cuando un cuerpo está enfermo es mejor curarlo en el interior que en el exterior del organismo”. (Peregil, 2017).

El ascenso al trono de Mohamed VI significó un cambio ostensible en la política exterior de Marruecos. El rey reconoció que la política de la “silla vacía” fracasó y es improcedente continuar ausente del foro africano. En los primeros días de 2017, Marruecos obtuvo el respaldo de 39 de los 54 integrantes de la Unión Africana para su retorno a la organización. El cambio en la política exterior marroquí se ha orientado a la solidaridad y al afianzamiento de lazos en el continente africano. Desde su ascenso en 1999, el rey ha realizado casi 50 viajes por los países africanos, estableciendo y profundizando vínculos políticos, diplomáticos, económicos y religiosos para la construcción y consolidación del liderazgo marroquí en África. De hecho, Marruecos se ha convertido en el primer inversor de África occidental y el segundo de todo el continente (Peregil, 2017).

Lo anterior supuso una severa derrota diplomática para Argelia y para el Frente Polisario que están más lejos que nunca de alcanzar sus objetivos respecto al Sahara. La UA es la única organización internacional que le ha otorgado reconocimiento al Polisario y a su pretendida RASD. Marruecos, por su parte, continuará posicionándose al interior de la UA hasta lograr la expulsión del Polisario. En la carta dirigida por Mohamed VI al jefe de Estado de Chad, el monarca marroquí cuestionó la contradicción de la UA frente al Derecho Internacional.

ese pretendido Estado no es miembro de la ONU, ni de la Organización de la Cooperación Islámica, ni de la Liga de Estado Árabes, ni de ninguna otra institución regional o internacional […] Es difícil de admitir que una nación perenne y ancestral sea comparada a una entidad que no dispone de ningún atributo de soberanía (Peregil, 2017).

Conclusiones

Marruecos no nació en 1956, su existencia como Estado se remonta al siglo VIII. Incluso, el régimen de protectorado no eliminó su identidad política. El Estado y los símbolos de la soberanía permanecieron intactos asegurando su continuidad en el tiempo.

Los acuerdos internacionales -respecto a Marruecos y a sus fronteras- firmados entre los países occidentales en 1900, 1902, 1904 y 1911, reconocen de una manera u otra la pertenencia de Sakia El Hamra y Río de Oro (Sahara occidental) a Marruecos. Algunos de estos acuerdos, por los que Francia y España trocearon y se repartieron Marruecos, permitieron levantar fronteras artificiales dentro de una misma nación. Esos acuerdos fueron pactos secretos erigidos a espaldas de una nación soberana y ejecutados una vez se impusieron los regímenes de protectorado, por tanto, carecen de validez y no obligan a Marruecos a su cumplimiento.

A nivel interno, las leyes aplicadas durante el régimen de protectorado en todas las zonas, incluido el Sahara, se dieron mediante dahíres (decretos) promulgados por el sultán en la zona francesa y, en las zonas controladas por España, a través de los dahíres jalifianos firmados por el –representante del sultán con intervención del alto comisario de España- jalifa en Tetuán.

Los esfuerzos para eliminar las señas de identidad marroquí en Ifni y el Sahara se dieron después de 1958, en un intento -fallido- por españolizar lo que no era español, dotándole -administrativamente- con el renombre de “provincias españolas”.

Marruecos recuperó sus territorios, gracias a la persistencia diplomática y a la lucha política pero el tema del Sahara no está resuelto. Algunos sectores, incluidas instituciones internacionales y organismos mundiales persisten en utilizar mapas con las fronteras trazadas mediante tiralíneas y en los que se separa el Sahara de Marruecos cuando esa delimitación dejó de existir hace más de cuarenta años. ¿Cómo se puede insistir y/o persistir en mantener ya sea de manera gráfica o en el imaginario social una frontera irreal que carece de referencia legal y de base jurídica para que ostente la mínima legitimidad internacional conforme al Derecho Internacional? El acatamiento del principio de las fronteras heredadas del colonialismo no es aplicable al caso de Marruecos por todos los elementos esbozados. En el Derecho Internacional todo que se construye sobre falso es falso.

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Jamal Eddine Mechbal es jurista, ex diplomático, escritor y columnista en medios árabes y españoles. Esta ponencia originalmente fue escrita en árabe y ha sido traducida al español por el autor. La edición y adaptación del texto en español es de Clara Riveros.

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Febrero, 2019

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