El Frente Polisario y sus falsos diplomáticos

Por Jamal Mechbal*

El 24 de abril (2018), en un comunicado oficial, el gobierno de Colombia informó que: “una persona se ha presentado como representante diplomático de la República Árabe Saharaui Democrática acreditado ante el Gobierno de Colombia”. Por lo anterior, el Ministerio de Relaciones Exteriores se permitió precisar que Colombia congeló hace varios años el reconocimiento a la República Árabe Saharaui Democrática y, por ello, la RASD “no tiene ni representación diplomática ni embajador acreditado ante el Gobierno colombiano”.

Los recientes eventos acaecidos en Colombia se presentan como un nuevo caso, uno más, en el que elementos del Frente Polisario usurpan el cargo diplomático. ¿Por qué la usurpación de funciones diplomáticas denota gravedad? ¿Resulta inapropiada la autodenominación de los activistas del Polisario como diplomáticos? No es un tema menor. Hay que señalar que la diplomacia es una profesión de índole internacional, reglamentada por la comunidad internacional, a la que esa estructura político-militar y su autodenominada RASD no pertenece —ni puede pertenecer—, toda vez que no hay cabida en el mundo diplomático para movimientos armados. Dicho de otro modo: la diplomacia la ejercen los funcionarios de Estados independientes y soberanos. Atributos de los que carecen el Polisario y la RASD.

Hace pocos meses, en septiembre de 2017, contemplamos atónitos las escenas protagonizadas por Jadiyetu El Mohtar, una ciudadana con pasaporte español, que en su calidad de turista en Perú, se presentó como “embajadora en misión especial” de la RASD en Perú. La “embajadora” sin credenciales pretendía representar a la República Árabe Saharaui Democrática al interior del país andino. la RASD, valga aclarar, es una república virtual no reconocida por el Estado peruano desde hace años. Ante el rechazo de las autoridades del Perú y como protesta “diplomática” sui generis en las relaciones internacionales, la usurpadora del estatus diplomático —pese a ser exhortada a abandonar el país— permaneció en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, durante casi 20 días. Hubo, paralelamente, movilización de simpatizantes de la causa del Polisario, quienes cerraron filas en torno a El Mohtar y protestaron, sin éxito alguno, por la decisión soberana del Estado del Perú.

Las actuaciones de las autoridades de Colombia y Perú también fueron asumidas en el pasado por los gobiernos de Argentina y Brasil, que debieron tomar medidas para hacer respetar escrupulosamente los contenidos de la Convención de Viena (1961), sobre Relaciones Diplomáticas, carrera diplomática y composición del cuerpo diplomático. De tal modo, los delegados del Frente Polisario en Brasil y en Argentina son tolerados como activistas, sus acciones se abocan a establecer relaciones con algunos grupos de la sociedad civil o representantes políticos. A eso se reduce toda la “representación diplomática” del Polisario.

No obstante, el caso más sonado es el de Ahmed Bujari, delegado del Polisario ante las Naciones Unidas. Llama la atención que, en los días posteriores a su fallecimiento, diferentes medios de comunicación en España e incluso, Haizam Amirah Fernández, uno de los investigadores principales del prestigioso think tank Real Instituto Elcano, calificó al desaparecido Bujari como “hábil diplomático” y “representante del Frente Polisario ante la ONU”. Bujari, QEPD, carecía por completo de dicho estatus. El activista debía inscribirse previamente y como todos los peticionarios para hablar ante la Cuarta Comisión en las sesiones dedicadas a tratar la cuestión del Sahara. A este respecto, lo que si puede mencionarse es que Bujari se vio favorecido en reiteradas ocasiones por los representantes de Cuba, Argelia y Venezuela. Los diplomáticos intervinieron —haciéndole algunas preguntas— con el fin  de concederle un poco más de tiempo durante las jornadas que anualmente se celebran en Nueva York.

Nótese que en Naciones Unidas solo están acreditados como diplomáticos los representantes de Estados soberanos que forman parte de la Organización de las Naciones Unidas. Ese no es el caso ni del Polisario, ni de la RASD creada por este movimiento armado. Amirah Fernández, encuentra en Bujari, al “intelectual saharaui abierto al diálogo y al intercambio de ideas” pero omite que, la organización político militar a la que perteneció Bujari es responsable de acciones terroristas en contra de ciudadanos españoles. De hecho, en los años siguientes a la salida de España del Sahara, fue el mismo Ahmed Bujari quien hizo declaraciones insultantes hacia el pueblo de España, sugiriendo una mortal elección: pescar o morir, en referencia a los ciudadanos que hacían labores de pesca en el Sahara[1]No habrá que recordar los conocidos y múltiples actos de piratería, así como los asesinatos y secuestros perpetrados por el Frente Polisario en contra de ciudadanos españoles.

El Frente Polisario no tiene diplomáticos, ni representación diplomática. Hacen bien en aclararlo los gobiernos latinoamericanos y, los medios de comunicación, think tanks y columnistas tendrían que tomar nota y empezar a ser más rigurosos en el manejo de la información y en el uso de los términos para referirse a esa estructura y a su república virtual. Finalmente, no está de más señalar que, a los servicios de comunicación de las Embajadas del Reino de Marruecos les corresponde jugar un papel más activo y dinámico cuando la situación lo amerite, específicamente frente a informaciones imprecisas que pueden confundir a la opinión pública y afectar los intereses, la imagen y/o percepción del país en el exterior.

*Jamal Mechbal es jurista, ex diplomático marroquí y columnista en medios de España y Marruecos.

Artículo para CPLATAM -Análisis Político en América Latina-

Abril, 2018

Notas

[1] A este respecto, Paco Soto, periodista español destacó en enero de 2016: “la Asociación Canaria de Víctimas del Terrorismo (ACAVITE) denunció hace unos días que el Frente Polisario asesinó a casi 300 ciudadanos españoles durante las décadas de los 70 y los 80 del siglo pasado. La presidenta de este grupo, Lucía Jiménez, hija de uno de los asesinados, explicó en rueda de prensa que ACAVITE todavía no ha podido contabilizar cada uno de los casos de personas muertas en manos del Polisario, pero valoró positivamente que el Ministerio del Interior ya haya reconocido a 130 víctimas. Estas personas asesinadas por el Polisario, según la Ley 29/2011, son consideradas como víctimas del terrorismo como los damnificados de ETA y otros grupos violentos. Jiménez advirtió de que aún queda “mucho camino por recorrer”, y defendió el papel de la Justicia en este asunto”.

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