El cuarto poder frente al cambio climático

Foto: Sascha Steinbach / EFE

 

Disney se ha unido a diversas campañas y a sectores que están instando a una acción de concienciación sobre la cuestión climática y ambiental. De hecho, en la segunda parte de la película animada Frozen II se lanzó un claro mensaje en esta línea ambiental para generar conciencia sobre el problema que padece el planeta en relación con el cambio climático y la alteración y desequilibrio que ha sufrido el medio ambiente.

Resulta notable, en la película, que uno de los personajes aparezca tratando de evitar que las olas lleguen a la tierra, para ello hace uso de sus capacidades imaginativas y sobrenaturales que le permiten convertir el agua en nieve. Y así continúa tratando de detener estas olas altas y, varias veces, aterradoras. No obstante, los esfuerzos resultan en vano y lo que termina por apreciarse es el derretimiento diario del hielo en el Ártico y con ello la extinción de muchos animales y especies. Como se ha documentado en estos años algunas especies ya han comenzado a extinguirse y esta es la prueba fehaciente de que la amenaza para el medio ambiente en general es real, con un énfasis en aquellos países cercanos a la costa.

Pasando al ámbito informativo e institucional es de señalar que entidades, organizaciones y medios de comunicación de Occidente no han dejado de arrojar luz sobre este asunto vital para la humanidad. La atención que se otorga a este tema abarca desde películas, documentales o programas de televisión hasta noticieros, artículos especializados e investigaciones. Los medios son conscientes de las implicaciones y de la gravedad del cambio climático. Además, se asignan presupuestos para investigar las aristas de este tema y documentar sus aspectos tanto en trabajos científicos y análisis, como en reportajes e interpretaciones accesibles al gran público.

En lo que respecta al mundo árabe es preciso indicar que muchas instituciones y medios de comunicación que dependen de los gobiernos y de los partidos políticos no otorgan importancia a este problema que afecta a todo nuestro planeta. Usualmente reducen el impacto de la situación y lo subestiman en el cubrimiento. Si sucede algún evento, este ocupa un espacio marginal y a menudo aparece en la barra de noticias o al final del telediario. Es preciso que medios de comunicación árabes superen la dependencia y revisen sus políticas editoriales para que pasen a promover ideas y a analizar los problemas, a la vez que proponen y documentan opciones y soluciones lógicas y posibles, todo ello en lugar de otorgar tanto espacio a las noticias de tipo amarillista centradas en los escándalos. 

En consecuencia, la cuestión del cambio climático reviste gran importancia y debe ocupar el lugar que le corresponde en la agenda informativa de los medios de comunicación árabes, asimismo, las universidades y academias de periodismo deben incluir asignaturas ambientales en sus planes de estudios, pues los futuros periodistas deben conocer tanto el papel de los medios para concienciar y sensibilizar  a la sociedad en la obligación de preservar el medio ambiente como en abordar de manera responsable, informada y documentada los distintos fenómenos del cambio climático y hasta los desastres generados por el calentamiento global.

Añádase que organizaciones e instituciones de comunicación árabes tienen un enorme potencial, ya sea en lo que respecta al empleo de tecnologías modernas (dispositivos y herramientas) o en términos de una vasta red de reporteros y corresponsales situados en varias regiones y países. En oposición a lo que debería ser, ocurre que estas potencialidades son instrumentalizadas y muchas veces no atienden los temas relevantes, por ejemplo, a los corresponsales que se encuentran en el norte de Europa o Canadá, solo se les ve en las navidades, en fiestas de fin de año o, a veces, aparecen en algún programa matutino hablando sobre un tema irrelevante que no reviste interés para la opinión pública.

Finalmente, léase esta nota como una invitación a revisar la forma en que los medios de comunicación emplean sus diversas capacidades y aprovechan sus potencialidades. Las instituciones deben, como mínimo, establecer una página a través del sitio web de la institución que incluya datos, números e informaciones relevantes sobre los riesgos del cambio climático, a la vez que se dedica un espacio en el programa de la mañana o un informe en las noticias que se presentan durante el día, además de la cobertura diaria de noticias respecto al tema ambiental. Estas breves observaciones, respecto a un tema que nos toca a todos, responden a la necesidad de impulsar y promover una ciudadanía activa sobre los asuntos de interés público. Desde luego, la investigación debe continuar.

 CPLATAM -Análisis Político en América Latina- ©
Agosto, 2020

Fatima Makhoukh (Marruecos)

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