De la calidad democrática de los valedores internacionales del Frente Polisario…

El dictador cubano Fidel Castro y el secretario general del Frente Polisario Mohamed Abdelaziz

… Y la viabilidad de la causa argelina

El término rémora tiene dos acepciones útiles que permiten definir en tiempo presente al régimen cubano con su notable habilidad, oportunismo y capacidad adherente para garantizar su permanencia en el poder, dificultando y retrasando el proceso de transición y democratización de la Isla[1]. Venezuela ha mantenido la improductiva economía cubana pero, ¿Habría sobrevivido el régimen castrista sin esa larga y oxigenante bocanada procedente de Caracas?

El dictador venezolano Nicolás Maduro y el dictador cubano Raúl Castro

Ante el ocaso del Socialismo del Siglo XXI el régimen de La Habana buscará adherirse a otros cuerpos que le ayuden a sobrevivir un tiempo más y así retrasar los cambios que deben llegar a Cuba. No ha de sorprender el fortalecimiento de las relaciones bilaterales, las inversiones, los acuerdos, los préstamos, la cooperación y, por supuesto, las misiones médicas que son utilizadas por la dictadura cubana como parte de su diplomacia en lo que termina siendo trata de personas. Los gobiernos que pactan en esos términos las misiones médicas son tan responsables como el régimen de La Habana de esa forma de esclavismo o «neoesclavismo» como las definió el escritor cubano Antonio José Ponte.

En abril de 2017 fue noticia el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Marruecos y Cuba, tras la ruptura que duró 37 años —cuando Fidel Castro reconoció oficialmente a la autodenominada RASD y apoyó e impulsó al Frente Polisario como lo hicieran el régimen de Argel y la Libia de Gadafi—. La prensa oficial cubana informó en ese momento acerca de la «voluntad mutua de desarrollar relaciones amistosas y de cooperación entre los dos países en los ámbitos político, económico, cultural y otros». Cuba aprovechó esa ocasión para reiterar que su política sobre el Sahara Occidental es «invariable» así como los «principios inamovibles de su política exterior», a la vez que agradeció «las muestras de solidaridad inquebrantables del pueblo saharaui hacia la Revolución Cubana y su obra».

El dictador Raúl Castro recibió en La Habana al secretario del Frente Polisario Brahim Ghali a finales de mayo de 2017

Al comentar esa coyuntura —el restablecimiento de las relaciones bilaterales entre Cuba y Marruecos— con el investigador de un think tank europeo observó que —en el discurso— la política cubana puede parecer invariable o inamovible. No obstante —en la realidad—, es más dinámica y está sujeta a cambios, transformaciones y responde a estímulos. La relación bilateral entre los dos países, añadió, dependerá en gran medida del impulso, incentivo y poder de atracción marroquí. «El pragmatismo cubano puede superar incluso su monolitismo ideológico. Es posible incluso que a medio plazo no se olviden del Polisario pero que hagan la vista gorda en muchos casos», señaló el experto consultado.

Algunos medios informaron, a finales de febrero, que la dictadura venezolana incrementó el envío de petróleo para auxiliar al régimen de La Habana. Venezuela había disminuido el envío en los últimos meses debido a la crisis que afronta ese país andino. Por su parte, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel se ha limitado a indicar que Cuba afronta una crisis “coyuntural”. El régimen de La Habana mantiene su usual resistencia para admitir la realidad y reconocer que el fracaso de su modelo es estructural. Mientras tanto, del otro lado del Atlántico, en Rabat, el embajador cubano, Javier Domokos Ruiz, publicitaba las «reformas» y «cambios» que, según él, están teniendo lugar en Cuba. El representante cubano manifestó su determinación de trabajar para un mayor acercamiento entre Rabat y La Habana, enfatizó en las oportunidades y múltiples posibilidades de cooperación entre Cuba y Marruecos y el deseo de su país de fortalecer sus relaciones con Marruecos en todas las áreas. Domokos Ruiz también elogió el liderazgo de Marruecos en el campo de las energías renovables. ¿A falta de petróleo energías renovables?

Presidentes del bloque del ALBA

La dictadura cubana ha mostrado en estas décadas una extraordinaria capacidad de destrucción sostenida, es decir, la inviabilidad del modelo que instauró. Probablemente el embajador cubano sabe que —los cambios acaecidos en Marruecos no se deben a un régimen totalitario como el que él representa— el significativo proceso de modernización que ha promovido Rabat no es posible en socialismo, ni bajo el signo comunista, sino que demanda transición, apertura, competencia entre partidos, pluralismo político, fortalecimiento institucional, liberalización de la economía, entre otros factores, aquello que, por cierto, los regímenes que gobiernan Cuba y Venezuela han combatido con todas sus fuerzas hasta llevar a sus países a la ruina.

La prensa marroquí ha recordado últimamente las tensiones entre Cuba y Marruecos: primero, en la década de 1960, cuando Cuba intervino en favor de Argelia durante la Guerra de las Arenas (1963), episodio que también ha sido referido en años anteriores por el periodista cubano Roberto Álvarez; más tarde, a partir de la década de 1980, cuando Marruecos rompió relaciones con Cuba por su reconocimiento al Frente Polisario y a su república virtual —reconocimiento que obedece o responde a la afinidad ideológica y al profundo vínculo entre los regímenes cubano y argelino—. Este hecho ha posibilitado que desde Argelia se hayan enviado centenares de niños saharauis a Cuba para cursar estudios de primaria, secundaria y universitarios, donde también recibieron instrucción militar y adoctrinamiento revolucionario.

Cuba y Marruecos respiran un nuevo aire desde el restablecimiento de sus relaciones bilaterales. A finales de 2019 el país caribeño manifestó su interés por abrir una embajada en Rabat. Medios marroquíes han sugerido que los últimos desarrollos en las relaciones bilaterales de estos países podrían llegar a traducirse en que el régimen de La Habana adopte una posición más neutral frente a la cuestión del Sahara Occidental. Y, cuando esto ocurra, ¿Podría Cuba motivar a Venezuela y a los países del ALBA a que hagan lo mismo? ¿Improbable?

Fue Cuba la que influyó a los gobiernos populistas del ALBA para revitalizar y oxigenar al grupo subversivo Frente Polisario con el propósito de hacer ruido en América Latina y aportar algunas dosis de tensión al diferendo territorial norteafricano o controversia del Sahara Occidental. De la controversia territorial norteafricana se ocupa exclusivamente el Consejo de Seguridad pero ello no impidió que los populistas del ALBA trataran de entorpecer el proceso político en las Naciones Unidas. Desde la década de 1970 «En la búsqueda de legitimidad internacional para el Frente Polisario, Argelia y Cuba trabajaron juntas para impulsarla a través de los No Alineados y desde esa plataforma a las instituciones multilaterales», indicó Juan Antonio Blanco, ex diplomático cubano, quien ha precisado que la relación del Frente Polisario con Cuba se da a partir del «hecho conocido de que ella se deriva de la alianza temprana (y hasta el presente) de La Habana con Argelia que es el verdadero promotor de esa entidad y yo incluso diría que del invento de reclamar la independencia de ese territorio». Tampoco está claro si acaso Cuba pretende influir en favor del régimen de Caracas ante Marruecos que —a diferencia de la mayoría de Estados africanos— se ha pronunciado en múltiples ocasiones sobre la necesidad de restablecer la democracia en Venezuela, contrario a su vecino, Argelia, que recibe sin dudar al dictador Nicolás Maduro cada vez que este lo solicita.

La calidad democrática de los valedores internacionales del Frente Polisario y especialmente de los latinoamericanos del ALBA habla unívocamente de la naturaleza y de la viabilidad de la causa que promueve Argelia vía su Frente Polisario. Entre iguales se defienden. Por supuesto, ni Europa ni Estados Unidos desean la emergencia de un nuevo Estado fallido con un régimen totalitario en una zona tan compleja y problemática como el Sahel.

*Clara Riveros es politóloga, consultora, analista política en temas relacionados con América Latina y Marruecos y directora en CPLATAM -Análisis Político en América Latina- ©

Marzo 2020

Notas

[1] Según definición de la RAE rémora es un pez teleósteo marino que debido a ciertas características particulares de su especie tiene la capacidad de «adherirse fuertemente a los objetos flotantes». Rémora también apunta a la persona o a la cosa que «retrasa, dificulta o detiene algo».

  1. […] en el poder, dificultando y retrasando el proceso de transición y democratización de la Isla[1]. Venezuela ha mantenido la improductiva economía cubana pero, ¿Habría sobrevivido el régimen […]

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