Cronología terrorista del Frente Polisario

El Confidencial: «El Frente Polisario asesinó y secuestró a decenas de españoles en el Sáhara. La mayoría eran canarios: pescadores que faenaban frente a las costas del Sáhara y trabajadores de las minas de fosfatos de Fosbucraá; pero también hubo gallegos, vascos y andaluces».

Por Jamal Mechbal

La idea de escribir respecto al terrorismo del Frente Polisario en contra de España y de los españoles surgió, hace unas semanas, al leer una nota de prensa en la que se anunciaba la celebración de la “Conferencia Europea de Apoyo y Solidaridad con el Pueblo Saharaui” (EUCOCO), a realizarse en Las Palmas de Gran Canaria los días 6 y 7 de noviembre. La cita anual de solidaridad con el Frente Polisario, el movimiento subversivo responsable de actos de piratería contra barcos de pesca y acciones terroristas contra españoles, tendría lugar en uno de los lugares que han sufrido la barbarie de ese movimiento. Elegir la capital de Gran Canaria como escenario del evento evidencia el cinismo del Frente Polisario y es a todas luces un insulto para con los canarios, una burla a la memoria de las víctimas. A continuación ofrezco una cronología de hechos que documenta los abominables crímenes y acciones terroristas de los separatistas auspiciados por Argelia.

Es de recordar que el 20 de septiembre de 1985, hace 35 años, el Polisario atacó al pesquero canario “Junquito”. La agresión tuvo lugar durante la noche del 20 septiembre. El balance: un fallecido y seis tripulantes secuestrados. Los secuestrados fueron conducidos a territorio argelino. Paralelamente, el patrullero de la Armada española «Tagomago» fue objeto de agresión. El patrullero desarrollaba la misión humanitaria de búsqueda de los posibles náufragos del pesquero. El balance: un suboficial muerto y dos marineros heridos.

Puesto de vigilancia en la planta de fosfato de Fos Bucraa en mayo de 1974 – Francisco Orriach. ABC: «Hace 40 años, los camioneros canarios en 1977 que trabajaban en la planta se hartaron de los ataques del Polisario y regresaron a las islas». 

La agresión no fue un acto fortuito, ni insólito, sino que se enmarca en una serie de agresiones terroristas contra bienes y personas españolas, ajenas al conflicto territorial del Sahara occidental que enfrenta a Marruecos y a Argelia con el Frente Polisario por el citado territorio. El primero de estos actos terroristas tuvo lugar el 10 de enero de 1.976 cuando dos potentes bombas colocadas por el Polisario hicieron explosión, junto a la cinta transportadora de fosfatos de Bucraa, ciudad en la región de Saguia el Hamra próxima a El Aaiún. El atentado ocasionó la muerte en el acto de Raimundo Peñalver. Además, tres trabajadores españoles resultaron gravemente heridos, entre ellos Francisco Jiménez, padre de Lucía Jiménez, presidenta de la Asociación Canaria de Víctimas del Terrorismo (ACAVITE). Francisco Jiménez quedó ciego y sordo y vivió con estas terribles secuelas hasta su fallecimiento en 2006.

Desde 1.976 hasta 1.987 el balance de los actos terroristas cometidos en contra de los bienes y de los ciudadanos españoles alcanzó unos 34 barcos de pesca y más de un centenar de víctimas, entre muertos y heridos, además hubo unas 300 personas que fueron secuestradas y conducidas como rehenes a Tinduf, territorio argelino controlado por el Polisario. Con los secuestrados el Frente Polisario se permitió chantajear al gobierno de España. No obstante, todos estos hechos constituyen en el derecho internacional y en el Código Penal de varios países, incluido el del Estado español, actos terroristas que no prescriben[1].

No se pudo poner fin a las continuas agresiones terroristas, tampoco a los chantajes usuales del grupo guerrillero, hasta que Marruecos puso fin a las incursiones procedentes desde Argelia. La edificación de un largo y costoso muro de contención le cortó el paso a los terroristas del Polisario que cruzaban desde sus bases en territorio argelino hasta el Sahara. Regresaban a Argelia con rehenes, no sin antes de perpetrar asesinatos contra población civil. Resulta llamativo que algunos voceros del Polisario y sus valedores y activistas españoles denominen como el “muro de la vergüenza”, cuando en realidad los españoles debieran reconocer e incluso agradecer que gracias a esa barrera de contención el Polisario no pudo continuar atacando ya no solo a sus paisanos saharauis, a sus conciudadanos marroquíes, sino directamente a los ciudadanos españoles y a sus bienes.

Jorge Dezcallar, diplomático español

El citado acto terrorista cometido por el Frente Polisario, el 20 de septiembre de 1985, destaca por haber alcanzado la agresión a un pesquero español, la toma de la tripulación, los tripulantes se vieron convertidos en rehenes, pero además atacaron a un patrullero de la Armada española en misión humanitaria. Y, en un acto de suma cobardía, en lugar de reivindicar el atentado, la guerrilla del Polisario negó la autoría del atentado y, en el colmo de la desfachatez, lo endosó a Marruecos con la intención de enfrentar a España y a Marruecos. El Embajador Jorge Dezcallar, en su calidad de alto responsable al interior del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, vivió muy de cerca las circunstancias y las consecuencias del atentado[2]. En su libro Valió la pena. Una vida entre diplomáticos y espías (2015) afirmaba:

«En un primer momento el Frente Polisario negó los hechos y Ould Salek, su responsable de Relaciones Exteriores llegó a atribuir el ataque a los marroquíes. Lo mismo me sostuvo su representante en España, Ahmed Buhari, con quien me unía una buena amistad, hasta que no tuvo más remedio que aceptar la realidad. Cuando me lo reconoció, en mi despacho de Santa Cruz, se echó a llorar, y yo casi también».

Ahmed Buhari, delegado del Frente Polisario en España

El día siguiente del atentado, el 21 de septiembre, la Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores de España público en un comunicado la condena de estos actos que calificaba de manera inequívoca como actos terroristas. El presidente del gobierno español, Felipe González, declaró el 24 de septiembre de 1985 que se reservaba hacer manifestaciones hasta que se resolviera el problema de los secuestrados. Pero el 26 de septiembre, cuando pronunció su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, hizo referencia al terrorismo, cuando los rehenes todavía estaban en manos del Polisario. Durante su discurso al tocar el tema de los Derechos Humanos, afirmó:

«Defender los derechos humanos es también proteger a los ciudadanos frente al terrorismo, cuyo objetivo no es otro que acabar con la convivencia y la libertad. Como los fascismos, el terrorismo pretende imponerse por la fuerza a las sociedades democráticas. Esta nueva forma de totalitarismo, que pisotea por igual la vida y la libertad del hombre, tiene cada día un mayor componente internacional, por lo que tiene que ser también internacional la respuesta que entre todos debemos darle».

A los pocos días, el 29 de septiembre, se informó la salida desde el Aeropuerto de Argelino, de Adrar, de un avión de la Fuerza Aérea española que llevaba a bordo los rehenes secuestrados y el cadáver de Guillermo Batista Figueroa, quien fue asesinado. Solo tres horas después, la Oficina de Información Diplomática de España anunció que “El gobierno reitera su firme condena de estos hechos criminales, reivindicados por el Frente Polisario y ha decidido” la expulsión del territorio español de todas las personas identificadas como miembros del Frente Polisario. Y el “cierre inmediato de las Oficinas de Información que en régimen de tolerancia mantenía en España el Frente Polisario”.

El Frente Polisario, por su parte, había emitido un primer comunicado publicado en El País, el 24 de septiembre, en el cual reconocía, por fin, su implicación en el doble ametrallamiento a un pesquero y a una patrullera de la Armada española: “Este lamentable incidente tuvo lugar en una zona de guerra en la que Marruecos intenta implicar a varias empresas extranjeras”.

El comunicado omitía que la rasd no es un Estado soberano, ni miembro de la comunidad internacional, ni cuenta con reconocido de la ONU, ergo, no tiene facultad de declarar zonas de guerra. Por otra parte, incluso en tiempos de guerra, tampoco está permitido convertir ni bienes, ni personas civiles en objetivo principal de agresiones premeditadas por el mero hecho de encontrarse en zona de guerra. La zona de guerra significa, solamente, que se trata de una zona de alto riesgo que puede afectar, de manera accidental y/o causar víctimas como daño colateral. Y, en el supuesto caso de infringir alguna ley de pesca y faenar en zonas prohibidas, estas acciones no justifican el ametrallamiento y/o el secuestro de civiles. Son acciones totalmente desproporcionadas que responden a los propósitos de mentes criminales que perpetran acciones deliberadas y conscientes para obtener fines mediante actos terroristas. Este es el comportamiento primario que ha caracterizado al Frente Polisario, incapaz de asumir responsabilidades por sus crímenes, lleva más de cuatro décadas, justificándose y culpando a otros. Pero fueron estas mismas acciones las que le quitaron el aura romántica y, más bien, signaron su inviabilidad, mostrándola como lo que es: una organización totalitaria. En su comunicado el Polisario justificó la agresión criminal en estos términos:

«Este incidente ha sido debido a la conjunción de varias circunstancias entre ellas la negligencia por parte de la tripulación al no respetar los llamamientos del Frente Polisario y de las autoridades españolas a los pesqueros para que no se acerquen a la costa saharaui habida cuenta del peligro al que se exponen en esta zona de guerra».

Y responsabilizó a Marruecos de sus crímenes terroristas:

«Reiteramos, una vez más, sin cansarnos ni perder nuestra serenidad que Marruecos continúa induciendo a error a empresas e incluso a Gobiernos hasta el punto de exponer la vida de inocentes personas al peligro de muerte. Les rogamos el evitar esta zona ya que la guerra impuesta por Marruecos sigue azotándola todavía».

La acción terrorista del Polisario no distinguió entre el ataque criminal con premeditación y alevosía a bienes civiles y a personas desarmadas, con otro tema diferente, el de un diferendo regional en el que las víctimas son ajenas y no guardan relación. El primer comunicado del Polisario destacaba por su carácter evasivo y moderado, endilgando responsabilidades a otros y sin hacerse cargo de sus crímenes. En un segundo la dirigencia del Polisario hizo todo lo contrario. El segundo comunicado se produjo después de la expulsión y del cierre de las oficinas del Frente Polisario, por ello estuvo marcado por una manifiesta insolencia hacia el Estado y la sociedad española[3]. Destaca por su arrogancia y sus frases insultantes para con España:

«En un clima dominado por la histeria y la manipulación desenfrenada de los medios de comunicación, y su poder sobre el instinto animal, que caracterizan una opinión pública que ha tenido su mejor época bajo un régimen fascista, el gobierno español amenaza con adoptar medidas disciplinarias severas después de la liberación de la tripulación del pesquero […] el Gobierno español ha decidido, como último episodio de los escenarios montados a priori y en los que ha utilizado recursos para explotar intencionadamente el incidente del que es el primero y último responsable, la ruptura de relaciones con el pueblo saharaui, así como el cierre de la oficina de información del Frente Polisario y la expulsión de los saharauis residentes en España».

En el comunicado el Frente Polisario y su virtual república condenaron la decisión soberana del Estado español, en cabeza de su gobierno, y se autoproclamaron, sin mandato alguno, en portavoces del “pueblo saharaui” y del pueblo español: «El Gobierno de la RASD y el Frente Polisario condenan con vehemencia la decisión traidora y criminal tomada por el Gobierno español contra los derechos de los pueblos saharaui y español».

El segundo comunicado contradijo el primero y afianzó su amenaza en contra de España y de los ciudadanos españoles:

«Esta decisión expone más que nunca a centenares de pescadores españoles a peligros sin precedentes y priva a miles de familias españoles de su pan, que extraen de las riquezas de las costas saharauis».

De hecho, en un acto delirante y extravagante, sentencia al ejército español:

«La decisión del Gobierno español no significa otra cosa que el retorno del Ejército español al escenario saharaui, donde fue atacado en condiciones que no le permitían continuar su presencia, dejando la tarea al Ejército de Hassan II, que entra en una fase de incapacidad para realizar ella sola una misión que se le vuelve imposible».

Otras macabras fechas en la cronología terrorista del Polisario

Felipe VI, Rey de España, con Lucía Jiménez, presidenta de la Asociación Canaria de Víctimas del Terrorismo (ACAVITE)

El 26 de septiembre de 1980 atacaron el pesquero luso Denebe llevando sus tripulantes como rehenes a Tinduf (Argelia). Solo dos días después, el 28 septiembre, atacaron el pesquero español Costa de Terranova y secuestraron a 15 tripulantes, también al pesquero Sarita y secuestraron a nueve personas. En las mismas fechas se produjo el asalto al pesquero portugués Porto Ceu, con el resultado de un marinero muerto y otro herido.

El principal responsable de estos crimines es el entonces “ministro de guerra”, Brahim Ghali, actual secretario general del Polisario y presidente de la virtual rasd. Ghali ordenaba cometer las acciones criminales y terroristas. Actos terroristas que no prescriben. La organización terrorista es presidida por un sujeto acusado e imputado por la justicia española, por genocidio, entre otros delitos y pretendía organizar, en colaboración con la “Conferencia Europea de Apoyo y Solidaridad con el Pueblo Saharaui” (EUCOCO), un evento que osan en catalogar como la “cita anual más importante del Movimiento de Solidaridad Europeo” con el Polisario, a celebrarse en noviembre, un mes en que los canarios recuerdan numerosos actos de piratería y de terrorismo, entre ellos, la agresión contra el barco Cruz del Mar cuya tripulación fue asesinada a sangre fría, incluido un niño de 14 años. Es evidente que ni el lugar, ni la fecha, fueron elegidos al azar o de forma baladí. La intención, además de la estéril propaganda en favor de una fracasada “causa” que ya alcanzó y superó su fecha de caducidad, es borrar o pasar por encima de la memoria de los españoles, de las familias de las víctimas. Pretenden montar un circo, bajo auspicios de la EUCOCO, para desorientar y desinformar. Pero los hechos no van a desaparecer, así como los actos terroristas no prescriben, incluso si logran pasar por encima de las trescientas familias víctimas del terrorismo. Aunque la cita ha sido postergada al próximo año debido a la pandemia del coronavirus, la sociedad española en general y la ciudadanía canaria en particular, no debieran permitir ni en 2020 ni en 2021 semejante burla a la memoria de las víctimas del terrorismo perpetrado por el subversivo Frente Polisario.

Notas

[1] La definición de terrorismo: “Dominación por el terror; sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror; actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos”, según el diccionario de la Real Academia Española (RAE). Para la ONU el terrorismo es cualquier acto criminal dirigido contra un estado y encaminado a o calculado para crear un estado de terror en las mentes de personas particulares, de un grupo de personas o del público en general. La resolución 51/210, relativa a «Medidas para eliminar el terrorismo internacional», adoptada en la 88ª  Asamblea General de las Naciones Unidas reitera en el punto 1.2 que: «los actos criminales encaminados o calculados para provocar un estado de terror en el público general, un grupo de personas o personas particulares para propósitos políticos son injustificables en cualquier circunstancia, cualesquiera que sean las consideraciones políticas, filosóficas, ideológicas, raciales, étnicas, religiosas o de cualquier otra naturaleza que puedan ser invocadas para justificarlos.» De otra parte, en la Resolución 1566/2004 del Consejo de Seguridad de la ONU se hace referencia a actos destinados a causar la muerte o lesiones corporales graves a un civil o a un no combatiente cuando el propósito de dicho acto, por su naturaleza o contexto, sea intimidar a una población u obligar a un gobierno o a una organización internacional a realizar una acción o abstenerse de hacerla. En el derecho interno de varios Estados puede citarse a Estados Unidos y a España: Para Estados Unidos las definiciones del terrorismo se recogen en su Código Penal, en  el Título 22, sección 2656f(d) que estipula: «Terrorismo: Violencia premeditada y con motivos políticos perpetrada contra objetivos civiles por grupos subnacionales o agentes clandestinos, generalmente con la intención de influenciar a un público determinado.» Mientras que en el Código Penal Español el artículo 573 tipifica el terrorismo: 1. Se considerarán delito de terrorismo la comisión de cualquier delito grave contra la vida o la integridad física, la libertad, la integridad moral […] y el apoderamiento de aeronaves, buques u otros medios de transporte colectivo o de mercancías, cuando se llevaran a cabo con cualquiera de las siguientes finalidades: 1.ª Subvertir el orden constitucional, o suprimir o desestabilizar gravemente el funcionamiento de las instituciones políticas o de las estructuras económicas o sociales del Estado, u obligar a los poderes públicos a realizar un acto o a abstenerse de hacerlo; 2.ª Alterar gravemente la paz pública; 3.ª Desestabilizar gravemente el funcionamiento de una organización internacional; 4.ª Provocar un estado de terror en la población o en una parte de ella.
[2] Véase Dezcallar, J.  Valió la pena. Una vida entre diplomáticos y espías. 2015. Ediciones Península: Barcelona (p. 96).
[3] Véase el diario Ya (Madrid, 1° de octubre de 1985, p. 10).
Un artículo exclusivo para CPLATAM -Análisis Político en América Latina- ©
Septiembre, 2020

Jamal Eddine Mechbal (Magreb)

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