Charlie Hebdo

La matanza en la revista Charlie Hebdo ocasionó repulsa, tristeza y frustración. Las justificaciones, escasas es cierto, fueron poco convincentes.

Son muchos los artículos sobre esta tragedia. Resaltan, entre ellos, los que, sin intención política y desde diversas trincheras ideológicas, han condenado este crimen y han llamado, como lo hizo el filósofo Abdennour Bidar en Le Monde, a que este “primer reflejo de dolor y de cólera” no genere “la tentación de devolver mal por mal, de recurrir a la violencia para hacerse justicia, de escoger la venganza contra el mal –eterna tentación para el ser humano de la ley del Talión o del odio por el odio”.

Lo insólito es que, para justificar la barbarie se haya procurado encontrar razones para la conducta criminal de matar en venganza por una burla o una caricatura. Esas explicaciones se orientaron a la negación de la libertad y de la democracia. Es que, para combatir excesos –y si hubo alguno en Charlie Hebdo–, en una sociedad democrática se puede recurrir a la justicia. Matar no es la solución, ni es castigo por pensar diferente, ni por una pretendida ofensa.

Se trata también de la libertad de expresión –la que es negada por las organizaciones de los terroristas. Por eso cobra mala notoriedad que en algunos mensajes de condolencia, se haya cuidado de no mencionar que esta matanza no solo fue un crimen que segó la vida de seres humanos; también fue un atentado a la libertad de expresión. Por lo menos hubo dos de esos mensajes: en Bolivia, el del presidente y, peor aún, el de una ministra que afirmaba que el crimen fue una reacción ante el “fanatismo racista contra islamistas, xenófobo y de derecha cavernaria en caricaturas de #CharlieHebdo”. La ministra –se nota– no estuvo enterada del apoyo del director de la revista, Stéphane Charbonnier, al partido comunista de Francia, al que respaldó en las elecciones europeas de 2009 y en las regionales francesas de 2010.

Por su parte, la presidenta argentina, reiterando su aversión a la prensa independiente, evitó condenar este atentado contra la libertad de expresión. Un editorial de La Nación de Buenos Aires (09.01.2015), dice: “Quizá sea, en efecto, un pedido utópico a un gobierno (el de la señora Kirchner) que, últimamente, parece sentirse muy cómodo haciendo acuerdos con gobiernos como los de Irán, Rusia o China, para los cuales la libertad de prensa, antes que un valor fundamental de cualquier sociedad democrática, no es más que un disvalor”. Mientras tanto, París se ha levantado nuevamente para defender la libertad.

Marcelo Ostria Trigo

El Deber, (Bolivia). Enero 14, 2015.

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