Carta al diario La Vanguardia y a la agencia de noticias EFE sobre una manifiesta desinformación

Jamal Mechnal, jurista y escritor

Por Jamal Mechbal

El 2 de junio (2020) el diario La Vanguardia, tomando como fuente la agencia EFE desde Argel, informaba sobre la denuncia de una ONG a un juicio contra tres saharauis críticos con el Polisario.

La información se refería a la asociación Saharaui para la Defensa de los Derechos Humanos (ASADEDH) que daba nombres de tres jóvenes que llevan un año detenidos sin juicio y que por  fin serán juzgados  por un tribunal militar acusados de un presunto delito de «colaboración con el enemigo» y que llevan todo este tiempo «confinados en condiciones inhumanas en la macabra prisión de Dhebia, en las proximidades de la ciudad argelina de Tinduf». La ASADEDH  expresa  su condena  a «esta decisión de la dirección del Polisario en pleno estado de pandemia y la hacemos responsable tanto a ellos como a las autoridades argelinas ya que el juicio se celebrará en su territorio» y reclama la «puesta en libertad inmediata y sin condiciones» de los jóvenes e instó a todas las ONG, organizaciones de defensa de DDHH y la opinión pública en general a presionar para que sean liberados.

Hasta aquí el lector está ante  una información redactada de forma imparcial, neutra y contrastable. Pero reglones  siguientes el lector avispado se da cuenta que el artículo incurre en juicios de valor infundados y  comete graves errores. Con ello, no solo se aleja de la objetividad y la  imparcialidad debida, sino convierte al lector  desconocedor del conflicto en victima de la desinformación.

El artículo omite resaltar  las causas y  los problemas  dentro del  Frente Polisario y con sus militantes relacionados con ASADEDH y en  vez de ello aborda de manera errónea el origen del conflicto.  Resalta  de manera falaz que «Decenas de miles de saharauis viven en campamentos de refugiados desde que en 1975 tropas marroquíes y miles de civiles aprovecharon el fin de la dictadura de Francisco Franco para ocupar la antigua colonia española en la conocida como «Marcha Verde»». Incluso el artículo utiliza la frase  «invasión marroquí», expresión desafortunada que  brilla por un simplismo alucinante y  es una afirmación que en lo mínimo carece de neutralidad.

Todo lo contrario a esas  erróneas afirmaciones, los saharauis que viven en  los campamentos de  refugiados en Tinduf, algunos vivían  en  la zona mucho  antes que estalle el conflicto. Incluso algunos  son argelinos como es el caso de la mujer del desaparecido secretario general del Polisario Mohamed Abdelaziz  y algunos  actuales dirigentes del  movimiento armado que nunca estuvieron en el territorio. Otros efectivamente se refugiaron en 1975  atraídos  por la propaganda  “revolucionaria” del coronel Boumedian  y los cantos de sirena de su Polisario. Otros han sido sencillamente secuestrados a punta de fusil  como es el caso Mohamed Ould Salma  el que se encuentra hoy refugiado en Mauritania o Malainan Mrabeh Rebou  quien describe como ha sido secuestrado y llevado a Tinduf  y como pudo escapar  y volver  a Marruecos. Por algo será que Argelia y el Polisario, a pesar de varias resoluciones de las NNUU, rechazan que se lleve a cabo un censo y la identificación del los saharauis en esos campamentos.

Afirmar  en el artículo que  «tropas marroquíes y miles de civiles» aprovecharon el fin del régimen de Franco para cumplir una invasión se aleja de la verdad y del debido rigor periodístico. Fue  la Marcha de 350 mil marroquíes civiles completamente desarmados  una iniciativa pacífica, como medida de presión  política y no de carácter militar. Si fuese tal como pretende el artículo, sin duda el Consejo de Seguridad  la hubiese condenado. Precisamente por su carácter  civil y pacífico, además de  la continua  reivindicación  del territorio por parte de Marruecos ante la ONU, desde los años sesenta, el Consejo de Seguridad en su  resolución  380, adoptada el 6 de noviembre 1975,  no condenó sino se conformó con deplorar  esa Marcha instando a Marruecos a que se retire. También y al mismo tiempo instó  a las partes a entablar negociaciones conforme el artículo 33 de la Carta de las NNUU.

Por otra parte, el gobierno de Franco, que rechazaba negociar con Marruecos, aceptó por fin entablar  el diálogo  a condición que no sea bajo la presión de la Marcha Verde. En vistas de ello, el 9 de noviembre, el Rey de Marruecos Hassan II, daba orden a que se ponga fin a la Marcha explicando en una alocución que los objetivos políticos han sido alcanzados. Inmediatamente después de la retirada, se entablaron  las negociaciones  que culminaron  el 14  de Noviembre (1975) con la declaración de Madrid. Negociación conforme  la misma resolución 380 del Consejo de Seguridad ya citada y la Carta de la NNUU, como  se índica en su texto.  Un ejemplar  de la Declaración fue depositado en la Secretaria General  de la ONU y la Asamblea General tomó nota de la misma el 10 de diciembre del mismo año.

Por otra parte,  conforme a ese  acuerdo, el propio  gobernador  de España en el Sahara el general  Gómez  de Salazar, según sus propias declaraciones ante el Congreso de los  Diputados el 13 de marzo 1978,  (Diario de sesiones del Congreso de los Diputados del mismo día) estuvo a las puertas de El Aaiún esperando  la llegada de las primeras columnas del ejército marroquí que les acompañó a un cuartel. Además hay fotos  que han sido publicadas en su momento del traspaso de poderes y de la iza de la bandera marroquí en presencia de las autoridades de los dos países. Por ello, la errónea versión publicada en La Vanguardia y EFE, es una falacia muy lejos de la verdad y es un falso relato, que falta el respeto a los lectores y camina en el mismo sentido de la propaganda de Argelia y su Polisario.

También es otra  sorprendente  alineación, por parte de la Vanguardia o/y EFE, a favor de la propaganda argelina y una alineación al  falso relato del Polisario, cuando se afirma que «Tanto la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) -reconocida por cerca de 70 países e instituciones internacionales como la Unión Africana- aceptaron un plan que incluye un referéndum de autodeterminación que aun no se ha celebrado a causa de los obstáculos que exige Rabat». Pues es completamente falsa esta afirmación.

El plan de paz elaborado por la ONU no fue, como pretende el artículo, con la RASD sino con el Polisario. Es de recordar que la ONU no reconoce a esa  virtual entidad, ni tampoco la reconoce la Liga Árabe, ni la Organización de la Cooperación Islámica, ni  siquiera la Unión del Magreb Árabe, ni por ningún país europeo, ni tampoco por ningún país miembro permanente del Consejo de Seguridad. La virtual RASD  es reconocida  solo por  la OUA (convertida en el 2002 en la Unión Africana) en condiciones fraudulentas, que no es el momento de explicar, a pesar de no disponer  de los atributos de un Estado.

También es errónea la afirmación que  pretende que la RASD es reconocida por  70 países. Solo 24 países la reconocen hoy día puesto  que más de 38 países retiraron su reconocimiento.

Pero lo más rechazable es  endosar a Marruecos la culpa del fracaso del referéndum  previsto. Es una infundada afirmación calumniosa hacia un país vecino y amigo estratégico de España. Con esa afirmación falaz se omite resaltar  que el mismo Polisario declaraba ante  la Misión visitadora de las NNUU al Sahara en 1975, que la población saharaui suma más de cuatrocientas mil personas, pero a la hora de confeccionar las listas de los votantes, intentó  excluir del referéndum mas de las tres cuartas partes de la cifra que el mismo afirmaba, para convertir su minoría en mayoría.

Fue Hassan II quien propuso ante la Cumbre de la OUA en 1981 un referéndum de autodeterminación pero el Polisario lo rechazó prefiriendo seguir leal a su lema “con el fusil liberaremos el Sahara”. Diez años después, en 1991, es cuando aceptó esa propuesta de paz elaborada dentro de un plan de la ONU. Aceptación que no tuvo lugar hasta que fracasó en su lucha armada «revolucionaria».

Durante la elaboración del cuerpo electoral de votantes el Polisario pretendía un referéndum a su medida y a la de sus objetivos. Llegó a rechazar  algunas tribus que figuraban en el mismo censo español. Con ello se convertía el referéndum en excluyente o como decía con acierto el último ministro de Franco Cortina Mauri una autodeterminación predeterminada.

Marruecos no podía aceptar  de ninguna manera que el  referéndum  sea excluyente de gran número de saharauis. Por  ello se aferraba a que todo saharaui  mayor de edad tenga derecho a votar  sin ninguna exclusión. (Es muy interesante leer al respecto los informes del Secretario general de la ONU, entre otros el S/2001/613, 20 de junio de 2001).

Por ello, es falso afirmar que “el referéndum de autodeterminación que aun no se ha celebrado a causa de los obstáculos que exige Rabat”. Es un referéndum que no solamente no se ha  celebrado, sino nunca se celebrará y no es por culpa de Rabat, como se pretende en falso. Es la misma ONU la que ante las dificultades ya señaladas quién decidió abandonar ese  proyecto. Desde más de una década todas sus resoluciones no mencionan ese plan basado en un referéndum y en su lugar  insta a las partes a alcanzar una solución duradera, justa, realista y pragmática.  En este contexto, cabe recordar que el mismo Enviado personal del Secretario General Van Walsum declaró que la independencia  no es una solución realista. Marruecos por su parte, presentó, para desbloquear  la situación, lo máximo que puede ofrecer,  el techo de sus posibilidades, y es una amplia autonomía. Propuesta que la ONU en todas sus resoluciones acoge con  elogios y califica de creíble.

Espero que estas rectificaciones y puntualizaciones sirvan como aclaración a un doloroso conflicto artificial que nunca debió existir, donde no hay que contemplarlo como decía Juan Goytisolo en una película de buenos y malos, donde el Polisario es presentado como  víctima apoyado por una Argelia de la filantropía.

Jamal Eddine Mechbal (Magreb)

 

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