Calumnia y difamación

Por Clara Riveros*

Calumnia, del latín calumnia, refiere a las acusaciones falsas hechas maliciosamente para causar daño. La difamación, del latín diffamatio, -ōnis, es la acción y el efecto de difamar. Difamar, del latín diffamāre, significa desacreditar a alguien, de palabra o por escrito, publicando algo contra su buena opinión, poniéndolo en un bajo concepto. Ni calumnia ni difamación son sinónimos de libertad de prensa, dan cuenta de la intención expresa de causar daño sobre una persona, una institución e incluso un país.

No recuerdo, hasta ahora, ningún caso en que un corresponsal español —¿Debidamente acreditado en Marruecos?— se haya ensañado en contra de un ciudadano, con nombres y apellidos, por dejar en evidencia la pobreza de su trabajo y sus prácticas profesionales carentes de ética y deontología. Ocurre que en los últimos días he sido objeto de calumnias y difamaciones por parte de la corresponsal española Sonia Moreno quien trabaja para diferentes medios españoles desde Marruecos. ¿Cuáles son sus motivaciones? La citada corresponsal ha publicado informaciones falsas e imprecisas nunca rectificadas sobre Marruecos. Se lo expresé de manera pública y respetuosa en diferentes ocasiones a través de Twitter.

Por ejemplo, para Sonia Moreno no hay mujeres secuestradas en Tinduf. El caso del secuestro de Maloma Morales, ampliamente conocido y difundido en la prensa española, para la corresponsal no se trató de un secuestro por parte de su tribu sino que Maloma Morales decidió permanecer en Tinduf libremente y sin coacción.

Hubo un tuit —por la fecha de los tuits citados— en el que la corresponsal señalaba que quienes denuncian en España los secuestros de mujeres saharauis estaban agenciados por Marruecos y añadía que no podía decir nada más. El tuit desapareció. En Diálogos transatlánticos, Marruecos hoy (2019), libro N°5 de la Colección Ensayos Saharianos editada por José María Lizundia y publicada en España (ver páginas 123-124 y 127), referí una docena de noticias publicadas en los medios españoles —El País y ElDiario.es— en relación con el secuestro de Maloma Morales y de otras mujeres saharauis retenidas en Tinduf.

El 30 de agosto de 2018 la citada corresponsal difundió información falsa en la Cadena SER sobre Marruecos (hoy 22 de abril (2020) el audio está disponible en el enlace de la respectiva emisión de la Cadena SER. De todas formas, si fuera removido, el audio y la información pueden corroborarse). Sonia Moreno aseveró que: «como ocurre en los ejércitos de otros países musulmanes a las mujeres las someterán a la prueba de la virginidad si no es virgen se lo comunicarán a su familia para que no digan que fue violada por el ejército» (Emisión Hoy por Hoy (30/08/2018 – Tramo de 08:00 a 09:00. La nota sobre Marruecos comienza en el minuto 43.00, dando paso a la corresponsal en Rabat en el minuto 43.25. Las observaciones citadas aparecen en el minuto 44.12 a 44.22).

La información difundida por Moreno suscitó un gran debate en redes sociales. La noticia falsa nunca fue rectificada, se propagó en diferentes medios de España y de América Latina como se ha documentado en el informe en que analizo este caso en particular (véase a este respecto: Análisis de medios y noticias falsas un estudio de caso). En los días siguientes al debate en redes sociales fui contactada de manera privada por la corresponsal. En sus mensajes (pueden verse las imágenes del intercambio con Sonia Moreno el 12 de septiembre de 2018) acusaba o delataba a algún colega español de querer perjudicarla por motivos personales, se mantenía en lo dicho sobre Marruecos e intentaba persuadirme para que tuviéramos un encuentro en el que pudiera advertirme en relación con Marruecos. Además, amenazó con llevarnos a los tribunales a aquellos que la criticamos en redes sociales. La corresponsal argumentó que está protegida por las leyes españolas.

Tuve ocasión de documentar estas anomalías del hacer periodístico español en Diálogo transatlántico entre Marruecos e Iberoamérica (2019), libro N°7 de la Colección Ensayos Saharianos editada por José María Lizundia y publicada en España (ver páginas 108-122). En este libro también referí la puesta en escena en Rabat y en Madrid de esta corresponsal quien se disfrazó con un niqāb como experimento periodístico, para —según ella— ponerse en la piel del Otro. La venta de esta prenda ha sido prohibida en Marruecos y, por cierto, no se trata de un vestuario tradicional del país magrebí como se documentó en CPLATAMDel hiyab, el burka y el niqāb en los países del Magreb (… y en el sistema de medios español)—. ¿Qué quiso mostrar o demostrar la corresponsal española con este ejercicio tan funcional al islamismo más reaccionario? La subestimación y el desprecio revestido de condescendencia no es sinónimo de profesionalidad.

En días pasados la corresponsal nuevamente publicó información falsa sobre Marruecos con base en desinformaciones de activistas del separatismo saharaui difundidas en ECSaharaui. El medio El Español retiró la nota de Sonia Moreno al día siguiente de la publicación. ¿Por qué fue retirada? Porque la noticia era falsa. Todos los datos que la desmienten pueden ser consultados por el público en general. Esta información falsa difundida en El Español fue objeto de análisis en CPLATAMPandemia, fake news y ética periodística—.

El 20 de abril (2020) la Agencia Argelina de Prensa hizo eco de las calumnias y difamaciones vertidas por Sonia Moreno en las últimas semanas. Y el pasquín —ECSaharaui— del activismo separatista saharaui en España —¡Activistas que son unos maestros de la manipulación y de la desinformación!— habló de desinformación y de manipulación en CPLATAM en relación con la cuestión del Sahara. Todo esto se debe al artículo publicado en CPLATAM en días pasados —Argel, Tinduf y Pretoria en una carrera por la posición más irracional— y que contiene información de hechos recientes en relación con el Sahara a partir de informaciones citadas en Morocco World News, pero también retoma elementos del dossier del Sahara, declaraciones del Frente Polisario y las resoluciones del Consejo de Seguridad sobre el diferendo territorial norteafricano. Algún usuario en Twitter refirió este 21 de abril lo pintoresco de la situación: La citada corresponsal en Marruecos sale en “hombros” de la Agencia Argelina de Prensa gracias a sus calumnias mientras ella retuitea al activista —ECSaharaui— del Frente Polisario en España.

Inquietudes: ¿Estos hechos identificarían el contubernio entre al menos tres actores? ¿Qué roles cumplen el activismo separatista y/o simpatizante del Frente Polisario en España, el activismo de la corresponsal y activista española Sonia Moreno —¿acreditada en Rabat?— y cuál es el rol de Argelia a través de sus medios de prensa? ¿Hablar de la Agencia de Prensa Argelina es hablar del aparato de inteligencia argelino? ¿Los hechos delinean o dibujan la existencia de un tinglado que hoy opera públicamente en Marruecos en contra de Marruecos? ¿Esto es legal, legítimo, ético? ¿Sería más sofisticado hablar de cooperación triangular? ¿Dos actores ejercen como oferentes mientras que un tercer actor sería el receptor o el benefactor de las acciones emprendidas? Parecería difícil que entre los actores participantes pueda darse una relación horizontal. Quizá pueda sugerirse una relación asimétrica de poder. «El Polisario desde siempre ha sido un rehén de Argelia. ¡Quién paga, manda! Los dirigentes del Polisario son una copia mal hecha del servicio de seguridad argelino, nada más que del servicio de seguridad. La forma en que ejecutan las órdenes y la manera en que hacen todo es una copia del servicio de seguridad argelino», manifestó Mrabbih Rabbou Maoulainine, ciudadano marroquí de origen saharaui que fue raptado por el Frente Polisario y trasladado a Tinduf en la década de 1970. Tras muchos padecimientos Maoulainine llegó a ser director del departamento de información del Polisario y, por lo mismo, sostuvo con el conocimiento de haber vivido inmerso en esa realidad que: «el Polisario no puede hacer nada sin el ojo del servicio de inteligencia argelino y sin la aprobación de los militares argelinos». Mrabbih Rabbou Maoulainine escapó de Argelia y retornó a Marruecos en 1989, permaneció en su país hasta su muerte, el sábado pasado en Rabat.

Mis actividades profesionales con Marruecos y en Marruecos —ya sea con asociaciones, universidades, instituciones y/o entidades públicas y/o privadas— no guardan relación con las acusaciones vertidas por la corresponsal Sonia Moreno. De otra parte, CPLATAM -Análisis Político en América Latina- es un esfuerzo individual que existe antes de que tuviera relación alguna con Marruecos. Es una plataforma de servicios de consultoría y un observatorio que promueve las ideas liberales y el seguimiento de eventos relacionados con América Latina y con el Magreb. Reúne la colaboración de académicos, periodistas y expertos de Iberoamérica y de Marruecos que permiten la difusión de sus análisis y que responden a las diferentes inquietudes que marcan la agenda política e informativa a lado y lado del Atlántico.

En estos años he sumado a la plataforma colaboraciones habituales y destacadas como las de Jamal Mechbal, jurista marroquí, escritor, exdiplomático, columnista en medios árabes y españoles, quien colabora en CPLATAM como analista político, jurídico y de medios; o la de Mohamed Bendriss Alami, quien fuera Director Regional Adjunto de UNICEF para el Oriente Medio y el Norte de África (MENA) y representante de UNICEF en varios países de África y de Asia. De modo ocasional escriben algunos expertos en temas de Marruecos y del Magreb como Samir Bennis, doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad de Provence (Francia), especialista en relaciones hispano-marroquíes y en la cuestión del Sahara, así como en la política exterior de Marruecos. Es analista político, editor y cofundador del medio de noticias en inglés Morocco World News. También contribuyen con sus análisis diferentes académicos y profesionales marroquíes que escriben sobre temas de coyuntura, pero que también abordan temas de arte, cultura y literatura. Todos ellos —con sus contribuciones en español— colaboran para acercarnos las realidades del Magreb a los lectores latinoamericanos e incluso españoles.

En los últimos cinco años he recogido diferentes testimonios de ciudadanos marroquíes, entre ellos y muy especialmente los de ciudadanos oriundos del territorio del Sahara Occidental, retornados, ex integrantes/fundadores del movimiento Frente Polisario, pero también de aquellos saharianos que han reivindicado su ciudadanía marroquí y que nunca abandonaron Marruecos. Todos ellos dan cuenta de una historia desconocida, de la historia ignorada del Sahara, una historia invisibilizada durante décadas por el sistema de medios español. Este es un proyecto personal al que han contribuido ciudadanos marroquíes, incluidos, desde luego, saharauis que viven en el norte y en el sur de Marruecos. Todos ellos han expresado sus opiniones, testimonios y experiencias y muchas veces han aportado datos e informaciones relevantes a mis pesquisas sobre esta cuestión. Como se ha explicado en España y en Marruecos, las distorsiones periodísticas del sistema de medios español en relación con Marruecos no reflejan, en absoluto, el clima de las relaciones bilaterales. España y Marruecos tienen sólidas relaciones de intercambio y cooperación. El Estado español mantiene una posición de neutralidad frente al contencioso del Sahara, apoya los esfuerzos de las Naciones Unidas y respalda las resoluciones del Consejo de Seguridad que se ocupa de la cuestión y que promueve una solución realista y mutuamente aceptable al diferendo magrebí.


Las informaciones y análisis que se publican en CPLATAM presentan opiniones expertas y argumentadas, contienen citas, fuentes y datos. ¿Es eso lo que molesta? En cuanto a las noticias falsas seguirán siendo analizadas por diferentes ciudadanos —como audiencias activas y lectores informados— con apoyo, colaboraciones y contribuciones de trabajadores de medios, académicos y expertos marroquíes que encuentran válidos los interrogantes planteados por CPLATAM: ¿Cómo se habla de Marruecos en los medios de comunicación internacionales y, particularmente, en el sistema de medios español? ¿Qué lugar le corresponde a las audiencias y a los lectores? ¿El lector está en libertad de expresar sus opiniones y críticas? ¿La libertad de expresión es un atributo exclusivo de quien informa? ¿Las audiencias cuentan con elementos suficientes para documentarse y sacar sus propias conclusiones respecto a cualquier tema relevante y/o de interés?

*Clara Riveros es politóloga, consultora, analista política en temas relacionados con América Latina y Marruecos y directora en CPLATAM -Análisis Político en América Latina- ©

Abril 22 2020

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