Articulista denuncia censura de un diario estatal

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05/08/2015

 

El 3 de agosto de 2015 la articulista Mónica Mancero denunció que fue víctima de censura por parte del diario estatal El Telégrafo después de que este dejó de publicar su columna que habitualmente se divulgaba cada lunes desde hace más de dos años. En esta ocasión, el artículo censurado se titulaba “Yachay, la punta del iceberg” y según su autora, se trataba de un análisis crítico sobre las causas de los problemas académicos, más allá del escándalo ocurrido en esa universidad pública tras la salida de su rector, quien denunció ciertas irregularidades en el manejo de los fondos de la entidad educativa.

Mancero comentó que el lunes 3 de agosto se percató que su columna no fue publicada, por lo que, tras intentar contactarse con su director Orlando Pérez, para pedir alguna explicación decidió quejarse públicamente a través de las redes sociales. Anteriormente Mancero ya había expresado su malestar por esta vía, tras sufrir algunos recortes en sus artículos de párrafos que, a criterio de la editorialista, eran críticos con el gobierno. Este hecho, según Mancero molestó a Pérez quien, a través de una conversación virtual mantenida el día anterior a la censura, le reclamó por haberse quejado de las amputaciones a sus textos. “En la conversación mantenida, él (Pérez) me decía que perjudicaba al diario con mis quejas en redes sociales, pero en ningún momento me dijo que dejaba de ser columnista o que no publicaría mi artículo el día siguiente”, apuntó.

Tras esto, el 4 de agosto, diario El Telégrafo publicó la columna censurada el día anterior, pero junto a una carta de su director, Orlando Pérez, titulada “Carta a GkillCity y a Mónica Mancero”. En ella Pérez cuestionó al medio digital GkillCity por la inmediatez al publicar la denuncia de la articulista junto a su columna y arremetió en contra de Mancero, de quien cuestionó la calidad de su redacción y negó que haya sido censurada, sin embargo admitió que le había pedido vía correo electrónico una explicación de por qué dirimía en las redes sociales “aspectos de estricto orden institucional jamás tratados con los directivos del diario en un claro afán de protagonismo virtual”. Y en ese mismo correo le había pedido que “mientras no nos hiciera formal y públicamente una explicación no tendría sentido seguir publicando sus artículos si sentía que se los había mutilado o maltratado, a pesar de la baja calidad de la redacción de algunos de ellos”.

Sin embargo, para Mancero, el hecho de que hayan publicado su artículo al día siguiente de lo que debieron hacerlo es una “prueba fehaciente” de la censura que fue objeto. En su blog, Mancero escribió una respuesta posterior a la carta de Pérez.

Columnist reports censorship by State operated newspaper

On 3 August 2015, columnist Mónica Mancero reported that she was a victim of censorship by the state-operated newspaper El Telégrafo after it stopped publishing the column she had been writing for the Monday edition of the newspaper for over two years. On this occasion, the censored article carried the headline “Yachay, the tip of the iceberg”, and according to its author, it was a critical analysis of the causes of academic problems in the public university, beyond the scandal caused by the departure of its rector, who denounced irregularities in the management of funds at the educational institution.

Mancero said that on Monday 3 August she noticed that her column had not been published. After trying to contact the newspaper’s editor, Orlando Pérez, to request an explanation, she decided to complain publicly through the social networks. Mancero had previously used the networks to express her discontent after paragraphs were cut from some of her articles which, in the opinion of the columnist, were critical of the government. This, according to Mancero, upset Pérez who, during a virtual conversation held the day prior to the censorship, reproached her because she had complained about the cuts to her texts. “In the conversation we had, he (Pérez) told me that I was damaging the newspaper with my complaints in social networks, but he never said I was no longer a columnist or that he would not publish my article the next day”, she said.

Following this, on 4 August, El Telégrafo published the column censored the day before, but with a letter from its editor, Orlando Pérez, titled “Letter to GkillCity and Mónica Mancero”. In it Pérez questioned digital outlet GkillCity because of the speed with which it published the columnist’s accusation and her column, and lashed out against Mancero, questioning the quality of her writing and denying she had been censored. He admitted, however, that he had requested from her via email an explanation of why she had used the social networks to resolve “institutional concerns that had never been discussed with the newspaper’s directors motivated by a clear urge to be in the virtual limelight”. In that same email he asked her that “while she did not explain herself formally and publicly there would be no sense in continuing to publish her articles if she felt that they had been mutilated or misused, despite the low quality of the writing in some of them”.

Mancero believes, however, that the fact that they published her article the day after they should have done is “irrefutable evidence” of the censorship to which she was subjected. Mancero wrote a reply to Pérez’s letter in her blog.

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