Arabia Saudí, China, Cuba, Siria, Rusia, Turquía, Burkina Faso…

Por Clara Riveros

Los líderes de China, Rusia y Turquía: Xi Jinping, Vladímir Putin y Recep Erdogan. Foto: Wall Street International Magazine

De la avidez por los organismos de la ONU

Sistemas totalitarios como China —miembro del Comité de la ONU para las ONG de derechos humanos—, Arabia Saudí —el régimen más misógino del mundo ha sido electo en la Comisión de la ONU sobre el Estatus de la Mujer, en el Comité Ejecutivo de ONU Mujeres y en el Comité para la Eliminación de la Discriminación Contra la Mujer— o Cuba —que ha sido miembro y es candidato al Consejo de Derechos Humanos —, utilizan las diferentes instancias de Naciones Unidas para blindarse respecto a sus actuaciones, entorpecer el funcionamiento de esos organismos y encubrir a sus socios y amigos.

Véase lo ocurrido hace pocas semanas cuando Ariel Ruiz Urquiola, ex prisionero político cubano, hacía una intervención ante el Consejo de Derechos Humanos y fue interrumpido, además de Cuba, por las dictaduras de Corea del Norte, Venezuela, China y Eritrea. ¿Simple casualidad? No. No es casualidad que estos sean los regímenes más represivos del mundo según documentan los sucesivos informes de las diferentes organizaciones internacionales de derechos humanos. Estos gobiernos quisieron silenciar a Ruiz Urquiola, sin embargo, en esos segundos en que el ciudadano cubano se dirigió al CDH, así como en la consecuente reacción de los representantes de esos gobiernos, se constataron las características definitorias de esos sistemas políticos. En las reacciones puede entenderse cabalmente la apetencia, la voracidad y la avidez por arribar y copar estas instancias y organismos de las Naciones Unidas.

El sinsentido o el vaciamiento de sentido como constante

Los hechos. En 2018 Siria ocupó la Presidencia de la Conferencia de Desarme de la ONU, este es el mayor foro multilateral que negocia desde 1978 tratados en esta materia y en su balance están el Tratado de No Proliferación Nuclear y las convenciones para la Prohibición de Armas Biológicas y para la Prohibición de Armas Químicas. Cabe recordar que el régimen de Bashar al-Assad en Siria ha utilizado armas químicas en estos años contra la población siria.

Hay más. El verano pasado 50 Estados —que fueron y algunos que todavía son miembros del Consejo de Derechos Humanos de la ONU— elogiaron a China —que mantiene encerrados a un millón de musulmanes— y apoyaron las contribuciones del régimen de Beijing a la causa de los derechos humanos. No, no es una broma. Entre los firmantes hay varios Estados musulmanes o de confesionalidad islámica. Los países musulmanes han guardado silencio en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU ante la política de represión que aplica China contra los musulmanes uigures en aras de proteger y salvaguardar las relaciones comerciales con Beijing.

En días recientes, 53 países —50 catalogados como no libres o parcialmente libres por Freedom House y tres Estados del Caribe considerados libres—, respaldaron a China en su nueva ley de Seguridad Nacional. «Es una espada sobre las cabezas de los malhechores», habría expresado el líder comunista Xi Jinping. El texto prevé penas incluso de cadena perpetua para actos de «subversión». El proyecto fue sometido al comité permanente del Parlamento Nacional que depende del Partido Comunista Chino (PCC). Esta ley ha causado enorme malestar en la opinión del mundo libre. La Unión Europea podría tomar represalias. Estados Unidos ya revocó el estatus comercial especial a Hong Kong. Frente a los 53 Estados que respaldaron a China, hubo 27 que criticaron y cuestionaron esta ley y no es casualidad que sean los países con libertades plenas, siguiendo a Freedom House. ¿Por qué las críticas y la oposición a la ley? Porque China avanzará por esta vía sobre la autonomía de Hong Kong e impondrá severas sanciones por delitos políticos vagamente definidos. De hecho, en las últimas horas el diario norteamericano The New York Times anunció el traslado de parte de su sede en Asia, desde Hong Kong a Seúl, capital de Corea del Sur, debido a esta ley de Seguridad Nacional de China. Aunque Estados Unidos ha sido muy crítico con China respecto a la normativa, es de señalar que ese país se retiró del Consejo de Derechos Humanos en 2018. Beijing, desde luego, no pierde el tiempo y amenazó con sanciones a Estados Unidos por retirarle los privilegios económicos a Hong Kong. El accionar del régimen comunista no ha sido abordado por el Consejo de Derechos Humanos en una sola resolución, sesión urgente o comisión de investigación, manifestó Hillel Neuer, director ejecutivo de UN Watch. China es un miembro permanente del Consejo de Seguridad.

Rusia, otro miembro permanente del Consejo de Seguridad —tampoco es una democracia— aspira a convertirse próximamente en uno de los miembros del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Vladimir Putin, tras décadas de liquidar a la oposición y aplastar la disidencia, ha celebrado un plebiscito para modificar la constitución y de ese modo permanecer en el poder hasta 2036, así lo documenta Garry Kasparov en CNN. Kasparov cuestiona que Putin todavía se moleste en utilizar el pretexto de la democracia. Las dictaduras y los autócratas parecen obsesionados con las trampas superficiales que buscan distraer de la realidad mientras vacían de significado los conceptos democracia y elecciones. Parecería que un déspota disfruta pensando que es popular como le indican las encuestas, las elecciones y los medios amañados y a su servicio. Por cierto, la nueva constitución estaba disponible para su compra en los quioscos y librerías días antes de la votación. Después de la votación los primeros análisis sugieren unos 22 millones de votos falsos, de un total de 74 millones reportados, puntualiza el analista.

Y de Rusia al África Occidental. Burkina Faso, país miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, dirigió en junio un Debate Urgente sobre el racismo en Estados Unidos. Burkina Faso, indican las noticias, masacró a 180 ciudadanos, según el reporte de Human Rights Watch citado por Aljazeera. La noticia da cuenta del hallazgo de fosas comunes —campos de exterminio—. Los cuerpos tenían los ojos vendados, las manos atadas a la espalda y un disparo en la cabeza. Habrían muerto a manos de las fuerzas de seguridad del Estado. Los asesinatos tuvieron lugar entre noviembre de 2019 y junio de este año. La ministra de Defensa, Moumina Cheriff Sy, manifestó que a la población le resulta difícil distinguir entre grupos terroristas armados y las fuerzas de defensa y seguridad. Aljazeera destaca que el ejército de Burkina Faso se ha visto cuestionado en su credibilidad por las crecientes denuncias de ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas —el Estado, según la información consignada, estaría luchando contra la violencia armada que se ha extendido por todo el país y que ha desplazado internamente a casi un millón de personas—.

Finalmente, Turquía. Desde Estambul recuerdan algunos términos usual y ampliamente utilizados por populistas y dictadores, a saber: soberanía, no injerencia, independencia. Recep Tayyip Erdoğan se aferró a ellos para argumentar que ejerció su derecho soberano de convertir Santa Sofía, emblemático monumento de 15 siglos, en una mezquita. La BBC reconstruye que el fundador del Estado moderno de Turquía y primer presidente secular, Mustafá Kemal Ataturk, ordenó que Santa Sofía se convirtiera en museo, lo que ocurrió en 1934. No obstante, islamistas y musulmanes estuvieron protestando estos años contra la ley de 1934 que prohíbe que se lleven a cabo servicios religiosos en su interior y argumentaron que mantener el estatus de museo socava la soberanía de Turquía. El régimen autoritario del islamista Erdoğan decidió interpretar las críticas como un ataque a su independencia. Las reacciones a la decisión turca no se hicieron esperar, varias voces —el Papa Francisco, Grecia, El Consejo Mundial de Iglesias, el Patriarca Bartolomé, líder espiritual de los cristianos ortodoxos—, han cuestionado el proceder de Ankara. La acción que ha tenido lugar en Estambul, precisa Hillel Neuer, estaría violando la Convención del Patrimonio Mundial. Sin embargo, es posible que no pase nada porque Turquía —no solo es uno de los países que más periodistas encarcela en el mundo— es presidente de la Conferencia General de la UNESCO, está en el Comité de ONG de la ONU y será el próximo presidente de la Asamblea General de la ONU.

Clara Riveros es politóloga, consultora, analista política en temas relacionados con América Latina y Marruecos y directora en CPLATAM -Análisis Político en América Latina- ©

Julio, 2020

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.