Apuntes sobre la extrema izquierda en Marruecos y el Sahara marroquí

Abdelaziz Tribak (derecha) junto al historiador Abdelaziz Saoud (izquierda). (Marruecos, 2017)
Abdelaziz Tribak (derecha) junto al historiador Abdelaziz Saoud (izquierda). (Marruecos, 2017)

Por Abdelaziz Tribak*

En mi juventud, siendo estudiante, pertenecí a la organización marxista-leninista «Ilal Amam». En Rabat (1972), conocí a El Uali Mustafa Sayed «El Ouali», uno de los fundadores del Polisario y su líder (hasta su extraña muerte en 1976). En esta época, El Ouali trataba de llamar la atención de las fuerzas políticas de la izquierda marroquí para «hacer» algo en el Sahara, ya que la presencia colonialista española chocaba contra los deseos de muchos saharauis de desprenderse de esta ocupación, que era una de las últimas en África. Pero nunca oí hablar de algo llamado «pueblo saharaui» o «república saharaui». Claro, las fuerzas de la izquierda marroquí tenían muchas otras prioridades en esta época (el ala radical se empeñaba en derrocar al régimen de diferentes modos), así como el propio régimen tenía mucho que hacer para sobrevivir a los golpes de estado y a las guerrillas de algunos sectores radicales de la izquierda marroquí.

Luego las cosas evolucionaron. España empezó a mover fichas para su salida del Sahara marroquí, dejándolo en manos de una entidad política ligada a España. El régimen marroquí, que llevaba años reclamando la descolonización del Sahara y su retrocesión a Marruecos, respondió a las maniobras españolas de diferentes formas: acudiendo al Tribunal Internacional de La Haya y organizando la famosa «Marcha Verde». Esa fue una marcha pacífica de 350.000 ciudadanos marroquíes voluntarios para recuperar el Sahara a finales de 1975.

El Frente Polisario, impulsado por El Ouali y otros jóvenes saharauis (muchos de los antiguos fundadores del FP regresaron a Marruecos de manera sucesiva años después: Al Hadrami, Hakim, Bellali…), ha sido financiado y armado primero por Muamar el Gadafi y después adoptado por el régimen argelino de Houari Boumédiène. Eran los tiempos de la Guerra Fría y de los regímenes pseudo-progresistas con protección soviética. Ahí nació la mentira de un «pueblo saharaui» diferente del marroquí y después vino la creación de la pseudo «república árabe saharaui» (RASD). El Polisario se llevó a Tinduf (Argelia) a parte de la población saharaui, por lazos tribales (ya que el colectivo saharaui era organizado en tribus), por miedo y por falsa propaganda, pero gran parte de la población se quedó en el Sahara marroquí, incluso los notables principales de la región.

Para la organización marxista-leninista «Ilal Amam» no se trataba, al principio, de pueblo saharaui, sino de «masas saharauis». Esta organización sin experiencia política (en gran parte de jóvenes estudiantes y otros) no quería ningún «compromiso» (aunque objetivo) con el régimen marroquí, ni darle su «acuerdo» sobre esta cuestión. Y sin haber estudiado el problema (la organización no disponía de historiógrafos, ni de intelectuales de gran nivel), «Ilal Amam» se refugió detrás de lo que creía que era un «principio» marxista-leninista.

«Ilal Amam» estaba a favor de una «unión sobre bases democráticas» entre Marruecos y el Sahara, superando el paréntesis colonialista —que duró desde principios del siglo XX hasta el año 1956, para gran parte de Marruecos y hasta 1975, para su Sahara—. Desde esa posición, la reunificación tenía que darse dentro de una lucha común contra el régimen marroquí y contra el colonialismo español. Este planteamiento del movimiento de izquierda radical incluía la autodeterminación. O sea que el Sahara era marroquí antes del protectorado español, pero después de la presencia española de más de 60 años no se podía recuperar el Sahara sin el acuerdo de las «masas saharauis» (y no el pueblo saharaui), y sin mezclar la lucha anti-colonialista de los saharauis con la lucha contra la monarquía marroquí. Esa era la posición oficial de «Ilal Amam» antes de las detenciones de 1974, 1975 y 1976. Yo adherí a esta tesis sin esfuerzo personal de reflexión.

Para los marxistas leninistas este principio solo tenía un sentido táctico (cuando se encuentran en la oposición): destruir todo poder centralizado «reaccionario y burgués» a partir de las reivindicaciones de minorías periféricas. No hay que olvidar que después de la llegada al poder de los bolcheviques, todas las reivindicaciones nacionalistas particulares fueron denegadas y ahogadas violentamente. La situación, entonces, no era de «principios abstractos» sino de política concreta. España se preparaba a dejar el Sahara para que sus aliados locales declarasen un Estado «independiente» ligado a España. Y Argelia se preparaba para cercar a Marruecos por el sur gracias a su Polisario. «Ilal Amam» optó por una posición absurda a contracorriente de los intereses de todo el pueblo marroquí. Esto ayudó a aislar más a la organización, raquítica por entonces.

Después de las detenciones masivas a los militantes de la extrema izquierda marxista-leninista, sobre todo en 1976, Abraham Serfaty, uno de los líderes destacados de «Ilal Amam»  y los compañeros que estaban con él en una prisión de Casablanca (grupo detenido entre 1974 y 1975), pasó  a otro nivel: apoyaron de repente a la «república árabe saharaui», decidieron que había un «pueblo saharaui» distinto del marroquí y decretaron que esta revolución saharaui liderada por el Polisario era la vanguardia de la revolución en el occidente árabe y que «Ilal Amam» tenía que implantarse en la región del Sus, al sur de Marruecos, cercana al Sahara para preparar la lucha armada y cercar al régimen monárquico y reaccionario. Ya que la revolución saharaui no podía alcanzar sus frutos sin otras revoluciones en Marruecos y Mauritania, bajo el mando del proletariado y dentro del marco de la revolución en el occidente árabe que forma parte de la revolución árabe global. De revolución árabe o del occidente árabe, el Polisario no entendía nada, tenía sus planes que eran los de Argelia. El Polisario tenía sus propios objetivos (eran los de Argelia también) que se limitaban a la «independencia». Y en Mauritania no había rastro de revolución ni de «proletariado».

Era un verdadero delirio teórico sin ningún fundamento en la realidad del momento. «Ilal Amam» estaba prácticamente desmantelada, ¿quién iba a hacer esta revolución en Marruecos? El movimiento «Ilal Amam» de Serfaty sostuvo posiciones de auténtico delirio político sin ninguna relación con las realidades históricas y del momento. Y claro que esas posiciones no tuvieron ningún impacto sobre los acontecimientos (salvo el de condenar a largos años de prisión a los militantes de la organización). La situación en el Sahara era muy grave en aquel entonces. El Polisario, a diferencia de «Ilal Amam», conocía el terreno de batallas, ayudado material e incluso militarmente por Argelia (en la batalla de Amgala, en enero de 1976, el ejército marroquí hizo prisioneros a muchos soldados argelinos).

Con el paso de los años reflexioné sobre muchas situaciones, hice mis propias lecturas. El Sahara no es occidental sino totalmente marroquí pese a que las potencias colonialistas se lo quitaron a Marruecos en los siglos XIX y XX. Pero de todo esto no se habla. No sabemos si los europeos tienen o no mala consciencia. Marruecos es amazigh (bereber), hasani (saharaui) y árabe-musulmán. Es cierto que una parte de los saharauis todavía vive con el Polisario en Tinduf, también es cierto que el Polisario tiene algunos elementos que lo apoyan desde el Sahara marroquí. Pero la mayor parte de los saharauis está en su casa, en las provincias saharianas marroquíes. Un nuevo Estado en el Sahara es impensable, pero alcanzar una solución sin hablar con Argelia es imposible. El Polisario no habría sobrevivido tantos años sin Argelia.

La propuesta de autonomía para la resolución de la cuestión del Sahara es viable, Marruecos necesita cierta dosis de regionalización, entre otros motivos, porque el país crece y sus potencialidades (humanas e incluso de infraestructuras) ya no se encuentran solo en el centro del país. Además, en todos los años transcurridos de gestión comunal, emergieron élites locales capaces de entender mejor las necesidades (locales y regionales) de las poblaciones, a la vez que han ayudado a comprender a las autoridades centrales que el «centralismo» pasó de época. Marruecos se dirige paulatinamente hacia una regionalización en sinergia entre el centro y las regiones.

«Ilal Amam, autopsia de un calvario»
*Abdelaziz Tribak (67), es sociólogo y escritor marroquí, prisionero de conciencia casi 11 años, durante el régimen de Hassan II. Tribak se desempeñaba como profesor de francés en la ciudad de Tetuán, fue detenido el 21 de enero de 1976, permaneció siete meses en el centro de detención clandestina de Casablanca —conocido como Derb Moulay Chérif— hasta que fue condenado a 30 años de prisión y trasladado a la prisión central de Kenitra. El 19 de diciembre de 1986 recuperó la libertad. Tras su liberación se licenció en periodismo, trabajó en servicios de prensa y en el Instituto de Traducción de Tánger, además ejerció como catedrático de periodismo en Tetuán hasta su jubilación.
«Ilal Amam, autopsia de un calvario», es un libro autobiográfico —escrito por Tribak— sobre los «años de plomo» y la experiencia carcelaria en Marruecos para los prisioneros políticos de izquierdas. Los años de plomo fueron años de intensa represión política en el país (1960-1990). Tribak, devenido en «revolucionario profesional», se convirtió en Mohamed Sahel al interior de la organización marxista-leninista «Ilal Amam», en español «Adelante». El autor deja constancia de su trayectoria y militancia al interior del movimiento de extrema izquierda, da cuenta del mundo de la clandestinidad, de su detención en Derb Moulay Cherif (antiguo centro secreto de detención y tortura) y de los 11 años de prisión efectiva en la cárcel de Kenitra. Observa Derb Moulay Cherif como una verdadera «maquina» de tortura para aplastar los cuerpos y las almas de quienes pasaron —y se quedaron— en el centro de detención clandestina. Tribak abunda, además, en la lógica política de «Ilal Amam», disecciona el andamiaje ideológico de esa estructura, así como la naturaleza volátil del pensamiento político y la forma simplista de organizar y de «luchar» contra un régimen fuerte y apremiado, poniendo innecesariamente en peligro la vida de los militantes de la organización. «Ilal Amam», como otros movimientos análogos, no escapó de las prácticas estalinistas con sus propios militantes y críticos (dentro de la cárcel). El libro está disponible en francés.

 

Artículo para CPLATAM -Análisis Político en América Latina-

Mayo, 2018

**Las fotografías pertenecen a Abdelaziz Tribak

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