2018: revitalización de la movilización feminista, demandas, denuncias y reivindicaciones en la era de las redes sociales

María Inés Salamanca, coordinadora ONU Mujeres (Chile)

Por Clara Riveros*

María Inés Salamanca, coordinadora de ONU Mujeres en Chile, observó semanas atrás, durante su intervención en la conferencia Marruecos narrado por sus mujeres, organizada por la embajada del Reino de Marruecos en Chile y el Centro Mohammed VI para el Diálogo de las Civilizaciones, que las mujeres se han tomado las calles en diferentes lugares del mundo y señaló que en los cinco continentes han tenido lugar históricas movilizaciones para reclamar el fin de la desigualdad entre hombres y mujeres. Acontecimientos que, según Salamanca, contribuyeron a revitalizar la movilización feminista, a la vez que diferentes movimientos feministas, a saber: #MeToo (cumplió un año); #TimesUp; #NiUnaMenos, entre otros, adquirieron especial relevancia durante el último año.

El activismo y las reivindicaciones feministas del tiempo reciente también han ocupado la atención de académicos y de columnistas en los medios de comunicación. Héctor Schamis, académico de la Universidad de Georgetown y columnista del diario El País, analizó recientemente cómo los “hashtags” que se han erigido en torno a causas y problemáticas puntuales evidencian “un conjunto de desigualdades simultáneas, yuxtapuestas, y de naturaleza formal y material”. Demandas, todas estas, que tienen lugar en contextos culturales, políticos y sociales diversos, pero donde la mujer sobresale como actor social. “A pesar de dichos contrastes, lo común a todos es la existencia de un actor social, la mujer, cuyo acceso a las esferas de derechos civiles, políticos y sociales es más restringido y de menor profundidad en su alcance en comparación con otro actor, el hombre”, subrayó Schamis.

Héctor Schamis, Georgetown University

 

«Haga el lector un ejercicio visual y recorra el paisaje de las redes sociales reparando en los siguientes hashtags, etiquetas: #NiUnaMenos, #MindTheGap, #MeToo, #AbortoLegalYa, #StopKavanaugh, #NoSinMujeres, #ZeinabSekaanvand y #DemocraciaParitaria. Así se expresan las mujeres que pueblan los foros de deliberación y debate público. Son quejas hechas reivindicación y demanda al mismo tiempo.
“Ni una menos” lucha contra el feminicidio, el asesinato de mujeres abrumadoramente cometido por hombres. “Mind the gap” es un foro que examina la problemática femenina en el mundo laboral, incluyendo la inequidad de ingreso entre hombres y mujeres, dato irrefutable en todas las economías del planeta y en todos los segmentos salariales. Ello sin contar el trabajo en el hogar, no remunerado.
“Me too” hace referencia a la explotación sexual de facto en la industria más glamurosa que jamás haya existido, Hollywood. “Aborto legal ya” reconoce lo que ocurre clandestinamente y que a muchas mujeres les cuesta la vida. Dicha ilegalidad reproduce una desigualdad adicional: las mujeres que sobreviven un aborto van presas de acuerdo con la ley, no así el padre del embrión abortado. “Stop Kavanaugh” no otorga el beneficio de la duda para ocupar un cargo vitalicio a quien tal vez haya cometido abusos sexuales y quien probablemente intente revertir el aborto legal desde la Corte Suprema.
“No sin mujeres” es una iniciativa de académicos españoles que busca incrementar la presencia femenina en congresos y debates públicos, en España y más allá. Zeinab Sekaanvand es el nombre de la mujer iraní, de origen kurdo, ejecutada recientemente en la horca por un crimen cometido siendo menor de edad: apuñalar a un marido violento. “Democracia paritaria” demanda igualdad de género en los cargos de representación política más allá de las cuotas, proponiendo mitad y mitad tal cual el registro electoral» (Schamis. El feminismo es cosa de hombres. El País, octubre 6, 2018).

Feminismo y hombres feministas

A partir de los planteamientos esbozados por el académico de Georgetown se infiere que —en todos estos escenarios donde emergieron oleadas de denuncias, demandas y reivindicaciones— los procesos de construcción de ciudadanía —y del Estado de derecho— están inconclusos y queda camino para garantizar la plena igualdad ante la ley. Un camino en el que el feminismo cumple un rol esencial tendente a la consolidación de la ciudadanía que, sin duda, precisa del componente masculino, así como de su compromiso firme y claro.

«se trata de regímenes de ciudadanía fragmentadas y parciales. Modificarlos es la agenda de lo que se caracteriza por el concepto de “feminismo”, una idea global que dice que hombres y mujeres son iguales y tienen los mismos derechos, a sabiendas que también comparten las obligaciones. Como tal, el feminismo esboza una comprehensiva agenda de cambio social, creando por consiguiente un espacio de construcción de ciudadanía.
Nótese el lenguaje, está en juego la tan fundamental noción de “igualdad ante la ley”, condición intrínseca de la democracia liberal. El feminismo es cosa de hombres, […] Ocurre que todo régimen de ciudadanía restringida —con asimetrías en el acceso a derechos, esto es— expresa una jerarquía social determinada. Necesariamente ello se traduce en una estructura de poder y, ergo, de control social, en este caso de las mujeres por parte de los hombres, ejecutado por instituciones diseñadas a tal efecto, muchas de ellas a su vez regidas por hombres» (Schamis. El feminismo es cosa de hombres. El País, octubre 6, 2018).

Para superar esas relaciones asimétricas de poder basadas en premisas y exclusiones de género —en las que las mujeres se han visto subordinadas de diversas formas—, y donde los hombres no han sido simples observadores neutrales, sino que en muchos casos han coadyuvado a la preservación de relaciones de dominación, es necesario el involucramiento activo de los hombres: “la promesa de igualdad de derechos no podría hacerse realidad sin la activa participación de los hombres”, destacó Schamis.

«Los movimientos sociales que abogan por derechos casi siempre cultivan apoyo entre otros grupos, y muchas veces su éxito ha residido en ello. La movilización desde abajo de los agraviados logra instalar un tema en la deliberación pública, pero el cambio institucional que lo haga realidad requiere una coalición […] El feminismo, pues, es cosa de hombres. Hacen falta hombres feministas para expandir derechos, hacer realidad aquella promesa de igualdad ante la ley, crear espacios más amplios de ciudadanía. En definitiva, para construir más y mejor democracia. Entre tantos neofascistas, xenófobos y autócratas por vocación, esa agenda es el antídoto contra la recesión democrática de este siglo» (Schamis. El feminismo es cosa de hombres. El País, octubre 6, 2018).

¿Hubo #MeToo en los países del Magreb?

Según la prensa española que consultó con algunos activistas marroquíes, argelinos y tunecinos, el #MeToo no llegó a los países del norte de África. Los activistas sugirieron a los corresponsales que la prioridad de la lucha feminista se orienta, mayoritariamente, a la igualdad de género y a la igualdad de género en la herencia, por tal razón el #MeToo en el Magreb no adquirió la relevancia que si tuvo en otros países.

Activistas marroquíes consultados por El País subrayaron que en Marruecos no tuvo lugar un #MeToo porque la emergencia de un movimiento de esa envergadura precisa del apoyo y de la acción de la justicia y de las autoridades para con las víctimas y, en ese sentido, el activismo no percibe que las instituciones marroquíes, al menos de momento, lleguen a volcarse en apoyo de las víctimas de acoso y de agresiones sexuales, aun cuando acaba de entrar en vigor la ley que sanciona la violencia de género y el acoso. Una ley que, pese a quedarse corta, constituye un avance y que deberá reformarse para lograr mayor efectividad en la lucha contra la violencia machista.


De todas formas, el corresponsal de El País en Rabat había presentado, hacia finales de septiembre, un reportaje en el que hizo un paralelismo entre el #MeToo y el nacimiento en Marruecos de la campaña #Masaktach: “yo no me callo”. “Ese “yo”, en el árabe dialectal de Marruecos revela el género femenino de quien lo pronuncia”, sostuvo Francisco Peregil en su reportaje. #Masaktach se define como un colectivo de mujeres y de hombres que denuncian la violencia y el abuso contra las mujeres y la legitimación de la cultura de la violación en Marruecos. El nacimiento del #Masaktach estuvo acompañado de una campaña que promovió que las emisoras de radio en Marruecos dejasen de emitir las canciones de Saad Lamjarred, un popular cantante marroquí de 33 años, preso en Francia, denunciado por tres mujeres por violación. La detención del cantante generó reacciones de solidaridad y simpatía entre sus conciudadanos pese a la gravedad de las acusaciones. Incluso un artista marroquí (Adil El Miloudi) habría respaldado públicamente al cantante y llegó a declarar: “Él ha violado a dos francesas, yo espero que viole a una tercera”, en una clara muestra de misoginia y desprecio a la justicia.

En ese momento la activista marroquí Lubna Bensalah opinó que la importancia del hashtag #Masaktach consistía en promover que las mujeres no tengan miedo de denunciar. “Durante mucho tiempo la presión social nos obligaba a callarnos. Ahora, esta campaña es un medio de expresión para todas las mujeres, sean o no activistas”. Bensalah destacó su apoyo a la campaña —para que la radio dejase de emitir las canciones de Lamjarred—, porque lo contrario sería continuar reproduciendo la voz del cantante acusado de violación. La iniciativa de la sociedad civil marroquí, busca concienciar y combatir la violencia machista pero también está dirigida a la transformación cultural y que la ciudadanía marroquí comprenda en toda su dimensión que reproducir la voz del cantante acusado de violación no solo significa apoyarlo sino banalizar un crimen tan grave como la violación: “la influencia de Saad Lamjarred sobre la juventud es enorme en un sentido negativo […] su influencia es actual. Y seguir difundiendo sus canciones es continuar apoyándolo. Eso es una forma de inconsciencia por la que terminamos pagando el precio”, precisó Bensalah, semanas atrás.

Para el activismo argelino el #MeToo no surgió en Argelia porque ese es un movimiento que concierne especialmente a Europa y a Norteamérica y los temas que mueven a los argelinos, actualmente, tienen que ver con los derechos y las libertades públicas de un modo más general que con la lucha específica de las mujeres, según destacaron los activistas consultados. Los corresponsales españoles de El País —en el Magreb— destacaron que Túnez es el país magrebí que tiene un movimiento feminista mejor organizado y que se vio revitalizado tras la revolución de 2011. Destacaron también la “ambiciosa ley contra la violencia de género” que se promulgó en Túnez en 2017. Sin embargo, admitieron que el #MeToo tampoco llegó a ese país. Para las activistas tunecinas la prioridad es la reforma del Código de familia que les permita alcanzar la igualdad de género en el reparto de la herencia. Hasta hoy, en los países musulmanes, las mujeres heredan menos (la mitad) que los hombres. Una disposición que constituye una auténtica discriminación por razón de género fundamentada en la tradición religiosa. El cambio ha de ser político y legislativo, pero también social y, principalmente, cultural.

La prensa española ilustró que el debate sobre el acoso “sí ha estado más presente en el debate público en Egipto, donde está considerado una autentica lacra”. Y, según constataron algunas encuestas realizadas en ese país, más del 90 % de las mujeres han sido acosadas. Por tanto, el tabú frente al acoso empezó a romperse años antes de que emergiera el #Metoo. Hubo campañas, se crearon ONG que promovieron la concienciación sobre la problemática y, en 2014, se aprobó la primera ley que tipificó el acoso sexual como delito, aunque la situación no mejoró sustancialmente y, pasados tres años, la legislación fue endurecida. Ahora se llega a sancionar el delito con un año de cárcel. No obstante, en mayo (2018), las autoridades egipcias condenaron —a dos años de cárcel— a la activista Amal Fathi por criticar en un vídeo colgado en Facebook la incapacidad gubernamental para dar solución a la problemática del acoso.

En cuanto a Libia, reseñó el diario español, “hablar de un movimiento semejante al #MeToo podría entrar en el género de la ciencia ficción. En el norte de África, esa revolución no se atisba ni siquiera en el horizonte”, zanjaron los corresponsales españoles en el Magreb. Sin embargo, otros medios, Al Jazeera, uno de ellos, han mostrado una posición diferente a la de la prensa española, destacando que las mujeres marroquíes se niegan a ser silenciadas y han creado su propio movimiento #MeToo: #Masaktach. “Moroccan women refuse to be silenced – and have created their own #MeToo movement: #masaktach”.


*Clara Riveros, politóloga, consultora y analista política en temas relacionados con América Latina y Marruecos y directora en CPLATAM -Análisis Político en América Latina- ©

Octubre, 2018

Notas 

Primer aniversario del #MeToo

En las redes

Los debates y las críticas que se agitan en redes sociales

Organizaciones de derechos humanos han promovido el debate y las críticas a las democracias que apoyaron la elección y la reelección de algunos Estados en el Consejo de Derechos Humanos y en la Comisión para la Igualdad de Género y los Derechos de la Mujer en las Naciones Unidas (Estados conocidos y reconocidos por sus densos historiales en la violación de los derechos humanos y la discriminación de las mujeres por razón de género).

Los saudíes ganan un asiento en tercer órgano de la ONU sobre mujeres

GINEBRA – 18 de junio de 2018 – UN Watch expresó hoy su preocupación porque Arabia Saudita, considerado por muchos como el régimen más misógino del mundo, se ha asegurado una posición en tres de los organismos principales de la ONU sobre derechos de las mujeres:

  • Abril de 2017: Arabia Saudita fue electa para la Comisión de la ONU sobre el Estatus de la Mujer. Bélgica fue uno de, por lo menos, cuatro Estados de la UE que votaron por los saudíes. Argentina, Brasil y Chile son los países latinoamericanos que también podrían haber votado por los saudíes.
  • Abril de 2018: Arabia Saudita fue electa al Comité Ejecutivo de ONU Mujeres, también conocida como la Entidad para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Muejeres de Naciones Unidas.

  • Junio de 2018: El candidato de Arabia Saudita electo para el Comité para la Eliminación de la Discriminación Contra la Mujer, un órgano compuesto por 23 expertos que monitorea la implementación de la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer, evalúa reportes de países y adopta recomendaciones, recibe quejas de individuos o grupos con respecto a violaciones a los derechos protegidos por la convención, inicia investigaciones sobre situaciones de violaciones graves y sistemáticas contra derechos de las mujeres, y formula recomendaciones generales con respecto a la Convención.

  • Hillel Neuer: “El embajador saudí (izquierda) ni siquiera le da a ella la mano – la candidata ganadora de su régimen. Todo esto es absurdo: Elegir al representante de Arabia Saudita para el Comité de la ONU sobre Eliminación de la Discriminación Contra la Mujer de 23 miembros es como nombrar a un pirómano como jefe de bomberos.”

El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas



BREAKING: 🇸🇳 #Senegal to chair UN Human Rights Council in 2019. Credentials: violence against women & LGBTI, female genital mutilation, torture, arbitrary arrest, corrupt judiciary & police, child abuse, early & forced marriage, trafficking, forced labor, including by children. pic.twitter.com/0uBofkbmvS


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