​Mujeres más allá de la geografía (II): tribalismo vs. ciudadanía

«Respetar a alguien, respetar su historia, es considerar que pertenece al mismo género humano, y no a un género humano distinto, a un género humano de segunda categoría […] El postulado básico de la universalidad es considerar que hay derechos que son inherentes a la dignidad del ser humano, y que nadie debería negárselos a sus semejantes por motivos de religión, color, nacionalidad, sexo o cualquier otra condición […] toda violación de los derechos fundamentales de los hombres y las mujeres en nombre de tal o cual tradición particular […] es contraria al espíritu de universalidad […] Las tradiciones sólo merecen ser respetadas en la medida que son respetables, es decir, en la medida exacta en que respetan los derechos fundamentales de los hombres y las mujeres. Respetar «tradiciones» o leyes discriminatorias es despreciar a sus víctimas»*

Maloma Morales de Matos
Maloma Morales: a la izquierda, secuestrada por su tribu en Tinduf, según denunció su familia adoptiva; a la derecha, en su condición de ciudadana española residente en España

 

Léase a Amin Maalouf y piénsese en la situación de las mujeres saharauis secuestradas en los campamentos de Tinduf. Sus captores se amparan en tradiciones tribales para violar las libertades individuales y los derechos humanos. Se han denunciado más de 100 casos de mujeres secuestradas en esos campamentos. Los casos de Koria Badbad (24), Darya Embarek (27) y Maloma Morales (23) son los más conocidos. Maloma, que completa 15 meses secuestrada, logró visibilidad gracias al activismo de su familia adoptiva. De Darya y Maloma se tiene conocimiento pero de Koria no se sabe nada hace seis años.

Maloma es ciudadana española, residía en Sevilla y parecía llevar la vida feliz de una mujer adulta y libre que decide su camino. Su familia española la acompañó a Tinduf –finalizando 2015- a visitar a su familia biológica, planeaban regresar a España pero «la metieron en un coche a empujones y se la llevaron». Maloma ya no es libre y nadie se hace cargo. Ni el país que alberga los campamentos ni quienes los administran. Para el Frente Polisario los saharauis son instrumentos, medios para lograr fines. Maloma, que tenía una pareja en España, ha sido sometida –por la familia biológica y la tribu- a un matrimonio forzado en Tinduf, según denunció José Morales, el padre adoptivo. No hay un género humano de segunda categoría. Maloma es saharaui, es española y, ante todo, es humana. Tinduf está en Argelia.

 

Fatma Hamdani
Fatma Hemdani: «Mi sueño es que el sol me toque en diferentes sitios del planeta…»

 

Fatma Hemdani (25), saharaui, vive en Laâyoune (Sahara Occidental administrado por Marruecos) y es concejal por la región Laâyoune-Sakia El Hamra –la integrante más joven del Concejo- aunque su salario de concejal es más simbólico que otra cosa. Su familia la apoya económicamente y también hace traducciones freelance (árabe-francés-español) para cubrir sus gastos. Cursa estudios semipresenciales de doctorado en la Universidad de Cádiz.

Tiene una mirada crítica de las costumbres y tradiciones saharauis porque «impiden que la mujer sea tratada en condiciones de igualdad. Asumen que la mujer tiene un rol establecido desde el nacimiento: casarse, tener hijos y así sigue la vida hasta que la meten en la tumba. En mi región a pocas chicas les permiten ir a la universidad porque creen que se van a desviar, no piensan en los valores que añade la formación profesional. Se quedan en la vergüenza que la libertad femenina le puede traer a la familia. La inexistencia de una universidad en las provincias del sur hace que la situación para las mujeres sea más difícil que en el resto del país. Desde niña supe que no quería esa vida, hubo discusiones en mi familia pero, al final, mis hermanas me apoyaron y pude ir a la Universidad de Agadir. Después fui a la de Tánger donde cursé un postgrado».

La joven concejal considera que debe haber mayores condiciones de seguridad para las mujeres en la calle; mejores entornos laborales; y, sanciones más severas para quienes cometen actos de violencia –doméstica y otras formas de violencia- contra las mujeres. «Aunque la participación política de la mujer en Marruecos es mejor que en otros países árabes todavía queda mucho por hacer. Las mujeres deben ganar más espacios en la política y en la toma de decisiones. En lo económico, la mujer marroquí crea y lidera compañías y empresas pero hay que motivar a muchas más mujeres». Fatma regresó feliz a Marruecos luego de una excursión por Europa: «Viajo sola, no tengo impedimento para desplazarme e ir a donde quiera, soy libre desde que terminé el bachillerato. Es cuestión de voluntad y decisión personal. Siempre soñé con ir a la universidad, viajar, descubrir el mundo y lograr mis objetivos. Me gustaría ser Embajadora o Ministra de Relaciones Exteriores de Marruecos».

Sobre los casos de las mujeres secuestradas en Tinduf y, en particular, el de Maloma, tanto su familia adoptiva como periodistas de medios españoles no han dado crédito a los vídeos que se han difundido por considerar que una persona secuestrada está intimidada y no tiene opción de expresarse y decidir libremente. «Retención contra su voluntad. Privación ilegal de la libertad. Hay muchos eufemismos para referirse al delito de secuestro». «Si un caso similar hubiera ocurrido en Marruecos […] se habría desatado una campaña en la sociedad civil marroquí, encabezada por organizaciones feministas, activistas, prensa progresista. Lo que falla en el Sahara es que no existe sociedad civil. Nunca se ha construido». Ser libre o no serlo, decidir es la cuestión.

 

 

Clara Riveros, CPLATAM

Marzo, 2017

Amin Maalouf

 
*Sobre el autor y su obra
Identidades asesinas es un canto al ciudadano frente a la tribu, una llamada a la tolerancia”. Identidades asesinas es un ensayo de teoría política y una denuncia apasionada de la locura que incita a los hombres a matarse entre sí en el nombre de una etnia, lengua o religión. Madrid: Alianza Editorial, 2002. 175p. ISBN: 84-206-3924-9
Amin Maalouf: (Beirut, 1949). Estudió Economía y Sociología en la Universidad Francesa de Beirut. Fue corresponsal y director del periódico An Nahar. En 1976, como consecuencia de la guerra civil en el Líbano, se exilió a Francia, donde reside actualmente. Su obra, escrita en francés, es una mezcla de realidad y ficción y de las culturas oriental y occidental. Temas recurrentes en su novela son la emigración y la guerra civil de su pueblo. En 1993, recibió el Premio Goncourt por su novela La Roca de Tanios y en 2010 ha sido reconocido con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.

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